Opinión
Se encendió una luz roja
Los resultados electorales del distrito Olavarría, han de significar para el oficialismo vernáculo, una luz roja en el camino trazado con anterioridad. Puesto que resulta más que evidente, por varias aristas, que gran parte de la vecindad requiere ciertos cambios, quizá pequeñas grandes mutaciones. Por Mario Delgado.
No debiera bajo ningún concepto, mis lectores amigos, ser gratis esta dosis de llamado de atención de ayer. Las órbitas, las esferas del Palacio San Martín seguro han de atender a las demandas sociales que encierran los votos contrarios a la gestión actual.
Sin sombras de dudas los oficialistas han de escudriñar los por qué de los sufragios adversos en una jornada lluviosa e intensa. No hay espacio ahora para tibios; llegó el instante preciso de la deducción lógica certera y bien en serio.
Porque los gritos de las urnas son inconmensurables y revelan con autenticidad y sin demagogia que ganó el doctor José María Eseverri, pero no con la ventaja deseada, por fuera de la puja intestina con Guillermo Santellán.
El batacazo impresionante de un joven abogado, lanzado hace dos años y fracción a la política, nos referimos a Ezequiel Galli y la afluencia de boletas recolectadas por la diputada Liliana Schiwndt, en su rol de pre oferente a ocupar el sillón de don Castro, son datos representativos de la voluntad de un interesante número de olavarrienses.
La pregunta del millón de pesos en premios, es ¿cómo se arribó a tal final? La contestación, insistimos, tiene que ser motivo de análisis en el ámbito eseverriano, porque desarrolla una intrínseca movida de apoyo, de aval sostenido, a dos opositores.
Liliana en poco lapso armó su séquito. O sea, no son iguales las posturas de Galli y de ella. Aunque la legisladora ya era conocida por su anterior trabajo de edil. Pero con las diferencias de ideas y de personalidades, cobijaron, cada quien en su redil, al votante descontento y desconforme con algo en especial de la administración de José María.
La luminosidad de la farola de alerta es de suma incidencia. Es potente. Ajeno nadie debiera permanecer. Quizá el operativo retorno a las aguas cristinistas, no gustó del todo. O tal vez, amigos míos, la falta sustancial de tacto para resolver conflictos puntuales y de sesgo netamente barrial, haya influido al minuto uno de emitir el universal sufragio.
A veces el diálogo franco, encarnado por un funcionario acorde a las circunstancias, puede evitar dolores de cabeza posteriores. No es con altivez que se ha de hablar, porque después de todo, la gente decide y paga los sueldos con sus aportes impositivos. Olvidar esta premisa, no es actitud loable.
Veremos entonces como recibe el golpe de alerta la faz de gobierno local. Tampoco ha de creerse nadie que se está ante el ocaso del ídolo. No obstante, conveniente y convincente sería, a nuestro modestísimo entender, desde ya, un golpecito de timón.
Por Mario Delgado.-





