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Las tres

Opinión: Ausencia de controles

La impronta musical, el empuje de los recitales del “Indio” Solari y su gente, el mundillo que lo avala y sigue hasta el confín, parten siempre de una premisa en común: el desafío abierto a la noción de autoridad. Y ni hablar de la autoridad policial.

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La impronta musical, el empuje de los recitales del “Indio” Solari y su gente, el mundillo que lo avala y sigue hasta el confín, parten siempre de una premisa en común: el desafío abierto a la noción de autoridad. Y ni hablar de la autoridad policial.

Es muy particular su séquito y esto se había discursado a medias. El contrato firmado oportunamente por la producción del show aquí, menciona la disposición de guardias de seguridad privados dentro del predio. Por fuera de la caja de té, los uniformados y su accionar.

Pero hete aquí, mis amigos, que los controles brillaron por su ausencia en todo punto cardinal que se precie. Ni bromatología revisó los puestos, o lo que comercializaban los vecinos o los ambulantes, ni la ley estuvo acorde a la dimensión del momento, ni los privados hicieron su tarea tampoco.

O sea, una especie de “todo vale” que dejó pasmado a más de uno. Los supuestos cacheos no se concretaron, los bebés fueron llevados locamente por padres ultra inconscientes y la multitud se adueñó del sitio en cuestión de horas.

Lo pactado, lo augurado, tanto por la productora, tanto por la Policía, no se visibilizó jamás de los jamases. Fue una aventura total donde, quizá, la música ocupó un pequeño rinconcito en el río de las abundantes desprolijidades organizativas.

Por supuesto que hubo personas que lo pasaron de diez y ni se enteraron de los líos, o de las muertes y afines. Y está perfecto que les haya ido a este grueso del público de diez.

No obstante, observemos ciertos aspectos circundantes muy atrayentes: en primer término, amigos, el total desborde y la superación a la cantidad de asistentes predeterminada. El contrato justamente expresa “155 mil personas” que podían sentirse cómodas en “La Colmena” y un número de unos cincuenta mil más como máximo.

¿Quién creyó que esta cantidad sería la final, realmente? Los señores productores embolsaron su dinero, lo mismo el artista y a otra cosa, mariposa. Y dejaron librado al azar el destino de miles de almas y de una ciudad también. Y entraron a correr al unísono las agujas del costo político del Jefe Comunal que autorizó la fiesta “ricotera”.

La teoría apostaba a que los hilos sabios movieran a las marionetas con habilidad. Empero las figuras cobraron vida por sí solas y vino el negro manto de la desolación colectiva.

Entonces aquellos que esgrimían el argumento de la algarabía y que festejaban poder vender de todo a cualquier hora, se pusieron serios y elevaron la voz, arrojando la primera piedra.

Y los que apuraban la tesis del cambio de época y mentalidad, se refugiaron en atacar a Ezequiel Galli, a quien responsabilizan pues de crear el mal en la tranquila, conservadora y tan limpia comarca en la que habitamos.

Los “opinólogos” locales y foráneos aparecieron de la nada, sentenciando sus máximas y cantando ditirambos de ultra tumba. “Esto se sabía”, afirmaron en pleno desconcierto y caló hondo el ejemplo de veinte años atrás. “¿Vieron?, don Helios tenía razón”, le refregaron en la cara a los olavarrienses y visitantes que buscaban un rayito de luz.

Y entre los borrachos, drogadictos y fogoneados para “hacer quilombo”, se deslizó el tridente de Satanás. ¿O acaso alguien duda que vino mano de obra pesada, sólo a romper los quinotos y conmover los cimientos de la realidad? Mano de obra que alguien pagó.

Se advertía a la legua la diferencia entre los unos y los otros. Los impulsores del movimiento telúrico generado en la zona de la Terminal, con los saqueos incluidos, no cabe duda que fueron mentes siniestras y expuestas desde el vamos, a corromper el clima.

Que el arbolito no nos impida, meditar sobre el bosque. No es casualidad la bruma, no es combustión espontánea. Un combo de cosas mal dispuestas abrieron la Caja de Pandora, eso es también cierto y tangible.

Habrá que separar las aguas y abrevar en límpidas fuentes. Los responsables son varios, cada quien tiene una llave de la desidia y la desprotección a los presentes en el recital tan monumental.

En un caos sin precedentes aquí, conjugaron la inexperiencia, la ineptitud y la batería de mentiras que se tejieron con antelación. Y en el país del todo es lícito, se escribió una página que nadie asevera todavía como irá a culminar y con qué cabeza en la picota.

Por Mario Delgado.-
Foto: Miguel Ferreyra.-




Las tres

Paradigma de desprolijidad

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Las puertas de la Sociedad de Fomento “12 de Octubre” permanecieron abiertas durante toda la reunión la noche de este miércoles 8. Todo un símbolo, si se quiere buscar ejemplificar, porque también se abrieron las alas de las discusiones, de los contrapuntos y de las genuinas desprolijidades a la hora de definir con precisión, cómo encarar el acto comicial para reemplazar a la actual conducción federativa.

Se dio pie, resultó evidente, al más auténtico espíritu de libertad de expresión, aunque ningún referente abrió la boca para señalarse a sí mismo, cual sugerente candidato a suceder a la señora Élida Saizar, que dijo llevarse “lindos recuerdos” de su paso por la Presidencia de Federación, aunque tiempo más tarde, se permitió no obstante acusar a ciertos colegas, a los que no citó textualmente, de “no haberle permitido trabajar con comodidad”, para entre otras cosas, “cambiar el Estatuto”.

La líder se irá sin lograr algo que anheló con ahínco: la unidad del universo fomentista. Utopía si las hay, mis amigos del alma, ya que al menos, se rumorea que serían tres o cuatro inclusive, los postulantes al cetro de la entidad cumbre del fomentismo local.

Las voces se iban incorporando al debate sin pausa, agitando la nocturnidad. Ante una proposición, se dictaminaba un sí discutido o un rotundo marco de oposición. Con pases de factura incorporados.

Como las entidades de bien público reconocidas son limitadas, se bifurcaron los senderos de acceso al voto. Y como otros vericuetos reglamentarios, opacaban a algunas instituciones socias, sobre todo nóveles, se fue corriendo el velo para facilitarles la visión más promisoria.

Se habló con furia de los “que no vienen nunca pero sin embargo, pagan las cuotas y votan como si tal cosa”. Entonces otra vez la zaranda, separando opiniones y los minutos que demarcaban un espacio de chicanas y búsquedas infructuosas por momentos, de consensos que se yuxtaponían casi a pleno y al unísono.

Hasta se dibujó la parábola sentida de la diferencia existente “entre la letra y el espíritu del Estatuto de la Federación”. Se mencionó en otro tramo a las “concesiones que siempre hemos hecho en esta gestión” para alcanzar medianos objetivos.

Algunos dirigentes sorbían su recelo. Otros no disimulaban su encono. Los más mesurados, iban por el carril de resolver la cuestión antes de que avanzase aún más la noche.

El 15 vencerá el plazo para regularizar instituciones. Cada Junta Vecinal o Sociedad de Fomento, pondrá dos Delegados; uno de los cuales sufragará, el segundo, no. El 27 será el día para presentar listas con once miembros cada una. Cuarenta y ocho horas después, se aprobarán o impugnarán las nóminas. Y el 30 a las 20 horas, habrá una reunión de carácter informativa, dónde se espera, los oferentes cuenten sus planes. El 4 de diciembre, se votará en Yrigoyen y Calle 13 desde las 20:30 horas.

La reunión picante terminó abruptamente luego de que el representante de “Mariano Moreno”, pusiese ante sus pares su filosofía más frontal: “Todo esto tiene su razón de ser porque no han podido distinguir un candidato único. Por eso es este lío. No hay puntos claros, no se dice que carajo quieren hacer con Federación”. José Veyrand sin anestesia, arrojó otra dosis de vacuna contundente: “Juegan a ver quien la tiene más larga”. Acto seguido, se levantó todo el mundo y en la praxis, culminó la formal reunión.

Para Walter “Pano” Vega, que posteriormente habló con este cronista, la disyuntiva no es materia nueva: “Hace tres años que yo vengo proponiendo el cambio de Estatuto y no lo hacen”. Y remachó el clavo sin piedad: “Hacen los encuentros mensuales los días en que yo no puedo ir porque cuido a mi hija”.

Otros dirigentes se han mostrado atónitos y desean que “ojalá no haya una nulidad total o parcial de lo que se actúe, porque la desprolijidad es inmensa”. Temerosos se encuentran de que la “Municipalidad puede quebrantar lo aprobado y el modus operandi elegido porque no se basó el método seleccionado en lo que expresa la letra estatutaria”.

Los cortinados apenas bailan a sazón del viento. Recién se anotó el prólogo. El libro todavía está en pañales.

Por Mario Delgado.-

 

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Las tres

¿El condimento justo?

Se disponen movimientos intensos y replicados en distintos barrios del partido de Olavarría. Se trata particularmente de una sincronización de solicitudes al Estado: que resuelva cuanto antes, la malsana problemática de la inseguridad.

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Se disponen movimientos intensos y replicados en distintos barrios del partido de Olavarría. Se trata particularmente de una sincronización de solicitudes al Estado: que resuelva cuanto antes, la malsana problemática de la inseguridad.

Es curioso, no obstante, pero al mismo tiempo alentador, el conglomerado vecinal levantado en torno al asunto, sin importar distancias.

Venciendo temores lógicos, por lo tenebroso del tópico, sobreponiéndose a perplejidades, haciendo espacio para establecer reuniones y pensando en una agenda que sobresale también del punto especial que los convoca.

Da la impresión, mis amigos, que la delincuencia ha tensado en demasía la cuerda y la gente ya no quiere vivir penando por cuenta y orden de unas pocas almas descarriadas.

Los robos y hurtos se han multiplicado por estos días primaverales en varios sitios lugareños. De modo tal que la impaciencia cundió y devino en la inmediata salida del closet de pacíficos hombres y mujeres que se aúnan con un criterio común: peticionar mayor presencia policial en sus zonas.

El barrio “CECO”, el “Bancario” y el tradicional “San Vicente”, son apenitas algunas expresiones de esta visibilización de todo el pueblo oprimido por las cuitas que les imponen los fuera de la ley. O parte de él… Porque, convengamos, que todavía falta más por ver.

Ante el avance despectivo y despiadado de personas dedicadas a sustraer  lo que es de otros (En la mayoría de los casos, hay menores involucrados en los sucesos tétricos), y frente a una carencia real de respuestas rápidas y efectivas, los vecinos se han colocado el overol, impulsados por la necesidad de ser oídos y atendidos con prontitud sus anhelos.

En algunos casos, la inactividad de las entidades barriales existentes, ha prácticamente obligado a los habitantes a salir presurosos a la calle.

Si el supuesto referente institucional no actúa, o directamente brilla por su ausencia, no quedarán opciones diversas; al contrario, las manifestaciones “autoconvocadas”, tomarán la posta convenientemente y atraerán hacia sí a la Policía y a la Municipalidad, para en principio conozcan de primera mano la temática y luego, demandar de ellos un auténtico compromiso.

Los diagnósticos ya huelgan. Es tan común elaborarlos. Es instante de dar soluciones sin titubeos. La basura no puede ponerse sobre la mesa. Si esta ecuación muta, las consecuencias son denigrantes.

Es verdad que la ciudad que habitamos ha crecido. En tal sentido, es comprensible intuir que cada vez aumenta más, el trabajo de los uniformados. Y, en ciertos aspectos, tienen razón aquellos que sostienen que “los servidores del orden se ven desbordados dos por tres”.

No obstante, y con tal marco de fondo, es interesante subrayar que los Jefes policiales y los encargados comunales de la seguridad pública, no esquivan la responsabilidad y se mantienen acordes con las circunstancias tan cruciales.

Más policías patrullando por las cuadras, mayor transitar de los móviles y el anexo de las motos, son medidas tomadas en concreto y con la velocidad solicitada.

El cambio de guardia de la Policía Local, trajo dramas en un barrio. Corregir ese intérvalo de soledad, ha sido otra acción dispuesta. Lo que habrá que acotar en este contexto, es sencillo: la vecindad quiere que todo este andamiaje colocado en aras de atacar a los impíos, permanezca en vigencia, que no sea una excelsa medida… pero esporádica.

Los métodos de los “cacos” se van modernizando, utilizando toda una batería de estrategias para lograr operar sin incomodidades imprevistas, haciendo laburos previos de inteligencia, con señales, pintadas y todo tipo de recursos.

Será menester confrontarlos con el definitivo destierro del concepto neurálgico tan usual en épocas obscuras del país. Habrá que prescindir del cruento “No te metás” y ser guardianes de la cuadra, avisando enseguida ante el mínimo desplazamiento extraño. Que nadie se sienta excluido de esta cruzada pro vida. Y que tampoco nadie salte a la yugular con ínfulas estridentes de garantismos estériles que nos han llevado a la cima del dolor.

Por Mario Delgado.-




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 Farmacias de turno en Olavarría Facultad de Derecho