Opinión
Opinión: ¿Y si votaban hasta las 20 horas?
Un señor de finos bigotes se preguntó, ante la consulta periodística de rigor, en la jornada dominguera y porteña: “¿Y si votaban hasta las 20 horas?”, en clara alusión al resultado final expuesto en el tablero y que dejó bastante tela para el sesudo análisis político.
La cuestión no es para soslayarla. Ni es un comentario menor, mis fieles lectores, puesto que las dudas se abren, cual pesadas puertas de oxidados goznes. No es descabellado sugerir que si la elección hubiese durado un tramo más, o si no hubiese habido tanto voto en blanco (5,05 % del total de los emitidos), la pizarra podría haber indicado otra cosa.
Claro que entramos en el fangoso y atrayente a la vez, terreno de las presunciones teóricas, mientras que la realidad palpable, sin dobleces, nos dice que finalmente ganó Horacio Rodríguez Larreta del PRO, en la CABA con un caudal de 860.802 almas que lo avalaron, o sea un 51,64 % de los “sufragantes” capitalinos.
Y triunfar es triunfar. Y vale un montón. Aunque la dimensión de la victoria no puede registrarse como aplastante u ostentosa; nada que ver, por el contrario. La muchachada del “prosista” culminó la fecha del balotaje (o ballotage) cortando bulones, masticando cierta bronca por los apretadísimos guarismos.
Porque, hete aquí que Martín Lousteau, de ECO, trepó a la linda e inesperada, por los amigos encuestadores, suma de 806.057 ciudadanos que lo respaldaron, equivalente al 48,36 %. Significa que estuvo pisando los talones de su adversario que contaba además, bueno es recordarlo, con el “aparato” macrista a pleno batiendo los tambores.
Las persianas se bajaron y hubo una diferencia de 54.745 votos entre ambos candidatos. Cercanía inusitada en la historia reciente de la democracia del Distrito Federal. Para meditar largo rato y sacar jugosas conclusiones.
Lo que se divisa es que, para esta nueva elección, no se encontró crecimiento del oficialismo, sí como resaltábamos del hombre de ECO. Martín debió ser apuntalado ayer por votantes cristinistas y de la izquierda quizá también. Tal razonamiento se ubica en el corazón de su “levantada” en porcentaje y en votos, teniendo como marco de referencia la anterior “patriada” del 5 de julio.
Un escenario nuevo se visualiza. Un horizonte intrigante para el ingeniero boquense también. Un repensar de ideas y tácticas que serán notables de aquí en adelante. Nada está dicho del todo, por supuesto. Pero este acto electivo capitalino sirve, entre otros aditamentos, para echarle más leña al fuego, para recalentar la arena política.
Por Mario Delgado.-





