Opinión
Ella o ella
La tranquila noche de la Primera Sesión Ordinaria del HCD, se tornó intensa de pronto, como despertando de un letargo, como abriéndole la puerta al intercambio subido de posiciones. La campana de largada del choque la tocó el Presidente del Cuerpo, Eduardo Rodríguez, quien puso el pie en el acelerador de la polémica. Por Mario Delgado.
Y el guante de box lo recogieron dos damas: la edil radical Fernanda Araneo y su colega renovadora Marisel Cides. La cuestión tan enfática tenía que ver con los carnets de conducir de los bomberos voluntarios y el costo de los mismos.
En rigor de verdad, el proyecto dividía aguas, ya de por sí y se amplificó el tópico puesto que Rodríguez autorizó a hablar a Cides antes que a Araneo, que manifestó haber solicitado la alocución con anterioridad. ¡Para qué! Al instante se desató un tronar intempestivo en el recinto de la calle Rivadavia.
Que vos no. Que yo sí. Ella o ella. ¿Qué dice el Reglamento y qué dice, a su vez, el sentido común? La discusión fue cobrando especial vigencia y al fin de cuentas, primó la decisión oficial y fue Marisel quien fundamentó por el ángulo eseverrista.
El encendido calor de la disputa se advertía, copando el amplio salón. Sin embargo para la vertiente massista, el dilema se inscribió en un tiro por elevación a Nación y Provincia, que son al parecer, los destinatarios del abono del sellado que pagan los voluntarios cada oportunidad que recurren a renovar o a sacar su permiso de manejar.
173 pesos entre ambos papeles. Menos de 5.000 pesos al año. La pelota fue girada magistralmente por la legisladora hacia las esferas altas, sacándola del contexto local. Que se hagan cargo en tal caso los representantes del Congreso platense. Que sean ellos los impulsores de la variante, del cese del engorroso disgusto.
Claro que cuando Araneo tuvo la sentida ocasión de pronunciar su mensaje, arrojó la piedra basal: recalcó la autoría por parte de su bancada, de la idea de apartar este peliagudo fantasma de la zona bomberil.
Tiró sobre el pupitre cifras que miraban de reojo a las arcas del Municipio. Para la opinante la cantidad anual deviene en irrisoria y debiera absorberla el Palacio San Martín. Las flores vertidas en favor de los valerosos bomberos y de sus acciones heroicas, tendrían que tener la coronación adecuada, léase la gratuidad de los correspondientes y ya consabidos sellados.
El contrapunto vibraba en la noche de jueves. Hubo algunos comentarios entre ediles. Se observaron diversas gesticulaciones. Pero había que cerrar esta etapa. Las chispas eran palpables. Cierta alteración anímica era también plausible.
Las chicas concejales protagonistas del álgido momento, escucharon la orden de votación. Y el sufragio doble de Eduardo Rodríguez culminó dándole la razón a la voz del oficialismo. Mientras las cosas se ratifiquen o rectifiquen en La Plata, los pesos los continuarán desembolsando los voluntarios.
Por Mario Delgado.-




