Connect with us

Opinión

Camaradería fomentista

Después de veinte años, se logró reunir en torno a una mesa, en una cena de camaradería, a más de treinta entidades fomenteriles de la ciudad y también de las localidades, en un hecho indudablemente, de relevantes aristas.

Los análisis habrá que hacerlos, desde luego, y serán variados y válidos, por supuesto. Sin perjuicio de ello, mis lectores, hay que observar a simple vuelo de pájaro, que algo está acaeciendo y es un aliciente para la actividad apasionante de velar por los barrios.

Porque en la entidad de Avenida Sarmiento y España, las puertas se abrieron a los dirigentes de una “ponchada” de instituciones que, cobijados en y por la institución “madre”, la “Federación de Sociedades de Fomento y Juntas vecinales”, decidieron dar el fuerte y altisonante “Sí”, ante la convocatoria a una reunión de características conciliatorias y, sobre todo, se intuye, divisando un horizonte promisorio de cara al 2.017.

Hubo también funcionarios municipales que pudieron captar de cerca las implicancias domésticas del ser fomentista. Los representantes del Ejecutivo estuvieron a tiro, mis amigos, de oír tanto las “caricias” a la gestión comandada por el Intendente, como los pedidos, los reclamos puntuales que subrayaron algunos dirigentes de diferentes zonas.

Es menester enmarcar, a través de esta columna, que ninguna voz fue censurada: cada quien expresó lo que sentía en la espléndida nocturnidad del jueves 24. Bajo las ondas del compañerismo, se aplaudieron obras recién cumplidas y se comentaron anhelos que los fomentistas irán concretando con el devenir de las semanas.

Jóvenes y experimentados responsables barriales confluyendo en cada mesa redonda. Los que arriban con grandes expectativas y los que la “saben lunga”. Hombres y mujeres con valores, con ganas, con tesón y con ingenio para sortear vicisitudes.

Se contabilizaron logros, como decíamos líneas arriba,  y se rogó por continuar avanzando, en aras de objetivos particulares de cada Sociedad de Fomento, pero entrelazados en cierta manera con sus colegas. Es que, en definitiva, los une, los rocía un idéntico espíritu: servir a la comunidad y hacer algo para mutar la cotidianeidad del vecino. Transformarla en la medida de lo posible, claro, en algo auténticamente más agradable.

Estuvieron en “Mariano Moreno” los que avalan con alma y vida a la conducción federativa. Se vio a su vez, a aquellos que tal vez no compartan los criterios conductivos de la entidad progenitora, pero han podido sobreponerse a dolores, rispideces o distanciamientos personales y hacer primar la cuestión del trabajo, de la institucionalidad por encima de otras cosas. Tiempo habrá luego para dirimir en una elección, quien es quien.

No podemos olvidar o despreciar las ausencias que hubo. Ojalá no diste mucho tiempo para abrir canales de diálogo con los fomentistas que no se identifican con los cánones actuales. Porque, sin entrar en detalles, cada pieza es una parte del todo. Y bien valdría un “encuentro cumbre” no muy lejano, para tratar de destrabar engranajes complicados.

Por Mario Delgado.-