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El Pickelado en llamas

Las casas están esperando ser terminadas por los obreros de la construcción que se mueven entre charcos de agua y precariedad laboral. Sin ropa provista, ni baños químicos, ni agua disponible para hacer los “pastones”. Cables enchufados muy cerca de la humedad y el peligro latiendo por las venas del sector.

Las casas están esperando ser terminadas por los obreros de la construcción que se mueven entre charcos de agua y precariedad laboral. Sin ropa provista, ni baños químicos, ni agua disponible para hacer los “pastones”. Cables enchufados muy cerca de la humedad y el peligro latiendo por las venas del sector.

Un combo que adquiere tristes características puesto que, además de lo descripto, cuenta con otro ingrediente conciso y desesperante para los laburantes: sobre los cincuenta días trabajados, han ido cobrando “de a puchos”.

Pero que mejor que uno de los albañiles que allí trabaja, el señor Miguel Cabrera, nos cuente en primera persona los sucesos que les toca soportar.

¿Cuál es la situación actual de ustedes? “Nosotros somos aproximadamente treinta trabajadores, entre albañiles, electricistas, plomeros, gasistas y techistas. Además hay diez personas más en logística. Estamos desarrollando tareas en el barrio desde hace casi dos meses, con la “Empresa Vayro Ingeniería”, la misma que estuvo construyendo en el barrio “UOCRA”, y ayer (miércoles 15) entramos en conflicto porque iniciamos los reclamos correspondientes a los pagos, los cuales no se hacen efectivos. Nos tienen con promesas y pasan los días sin cobrar. Para citar un ejemplo, digamos que un albañil ha cobrado sólo $1.800 en las cincuenta jornadas laborales. Una mitad de esa plata, supuestamente era el adelanto de la quincena, el resto se iba a percibir a fin de mes, pero hasta hoy seguimos con ese monto nada más recibido. Todos los muchachos que trabajamos ahí, tenemos familia”.

¿Cómo describís las condiciones de trabajo? “Las condiciones son pésimas. Aparte del problema que tenemos del pago. Existen unos pastizales enormes. No contamos con agua, así que vamos a buscarla como dos cuadras. No han puesto cerco perimetral. No tenemos un baño químico en todo el barrio. Trabajamos diez horas por día y la liquidación en el sobre es de cinco horas por día. Hay compañeros paraguayos a los que incluso los hacen vivir dentro de una casa, en lamentables condiciones”.

¿Con quién contrató la obra la “Empresa Vayro”? “El cartel reza que el contrato es con la Provincia de Buenos Aires por un monto de $ 66 millones y llevamos una certificación bastante adelantada. Y yo me pregunto: ¿Cómo es posible que tal compañía tenga a los obreros en negro y sin controles de ninguna naturaleza?

¿En algún momento ha ido alguien del Sindicato UOCRA a verificar? “NO, nadie ha ido del gremio”.

¿De la Municipalidad han visitado el obrador? “No, tampoco. Nadie controla, nadie ve las condiciones en las que trabajamos”.

¿El arreglo previo del pago era quincenal, entonces? “Exacto, pero nos encontramos que nos engañaron. Incluso hubo compañeros que recibieron $ 1.070 en total”.

¿Qué excusa les ofrece la constructora al minuto de abonarles su salario? “El señor ingeniero no aduce que carezca del dinero. Pero los billetes no llegan al bolsillo de los obreros. Porque no arriban de Buenos Aires. Porque no lo pueden retirar del banco. La cuestión es, en resumen, que nos “pelotean”. Sin embrago yo creo que sí cobran ellos la certificación”.

¿Tenés conocimiento de las circunstancias de la Empresa en el barrio “UOCRA”? “Las condiciones eran un poquito mejores”.

¿Tienes temor de perder el trabajo por salir a hablar? “Es probable que me quede sin trabajo, pero no pienso en los riesgos. Quiero que todos cobremos y nos brinden las comodidades mínimas que requiere una obra de esta calidad”.

¿Son ustedes “tanteros” o contratados como empleados directos por la Empresa? “Hay de las dos categorías, aunque no se termina de definir. Lo que notamos es una precariedad laboral indignante”.

La última consulta que te formulo, Miguel, es la siguiente: De acuerdo a tu experiencia, ¿es habitual laburar así tan desprotegidos? “He trabajado en varias empresas y jamás tuve este tipo de inconvenientes tan visibles. Las empresas locales se comportan medianamente bien. Este es un sistema perverso, no hay ningún control”.

Por Mario Delgado.-

 




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