Connect with us

Opinión

Marche otro repudio

La semanita política estuvo cargada de relevantes procesos, compuestos por vetos, miradas directas sobre el boleto estudiantil, e incluso algún despido en la ANSeS, que bien sirven entonces para configurar un cuadro complejo y proclive a los dardos.

En ebullición podríamos decir se llegó a la tercera Sesión Ordinaria del año. Y, entre otras temáticas, mis amigos, se mencionó una serie bastante amplia y ardua de repudios a distintas personas y causas acaecidas en el hoy y también en el ayer.

La cuestión en sí, o sea la palabra repudiar significa: “Rechazar por razones morales”. O, “No aceptar una cosa que se considera ofensiva, negativa o nociva”.

Y el primer round de la pelea tuvo a Federico Aguilera (FPv) como protagonista primordial. El más joven de los ediles fue tajante en su descripción de la situación que vivió hace días atrás don Carlos Zannini, un hombre vinculado, tal cual ustedes lo saben, a la ex Presidente Cristina Fernández.

Y justamente por ser militante “K”, fue vilipendiado, a entender de Aguilera. La conclusión era única y concisa: no se debe ejercer presión encima de alguien que no comulga con lo que pensamos o manifestamos.

Si bien quedó expuesto con mayúsculas el repudio en ese ítem en particular, la noche entregó sin embargo, lectores queridos, otros casi inesperados repudios anexos que se multiplicaron cual hongos, haciendo de este punto un apartado atrayente en la velada deliberativa.

Claro que por demás. Muy por demás. Fernanda Araneo, de Cambiemos, a su turno, esgrimió el pedido de abrir otros portales “repudiables”, citando a un par de periodistas que se la vieron negras, en estas oportunidades en manos de los kirchneristas.

Julio Frías, (OpV) no pudo quedar ausente en el contrapunto e hizo marchar otro repudio con guarnición: aquél que sufriese don José María Eseverri durante el conflicto con el campo. En su domicilio fue “escrachado” el ex Jefe Comunal por un grupo de personas a quienes Frías, fiel a su estilo polémico, rescató como actuales “voluntarios” de “Cambiemos”.

Gerardo Ripoll trasladó su visión hacia la Santa Sede y se enojó un tanto contra doña Elisa Carrió, mujer que se ha puesto muy “criticona” del Papa Francisco.

Para los católicos, interpretó el concejal eseverrista, es duro ser tan liberal de boca y no se puede dejar pasar por alto, la actitud “desprolija” al menos de la diputada nacional.

Sostuvo en alto Gerardo la figura del Pontífice y solicitó darle cauce a ese repudio en la votación del Proyecto. No obstante la cantidad de oradores y los artículos que se iban acomodando al lado de la propuesta original, y con la animosidad creciente y pases de factura, “vedette” de la Sesión, hubo que cerrar con otro golpe de espada profundo, amigos.

Y el mandoble vino de la banca del arquitecto José Luis Arguiñena, oficialista, que profirió un detalle local de incidencia, al contar que un conocido locutor de Olavarría, experimentado y capaz en lo suyo, lo tomó de blanco perfecto de frases inapropiadas, en su espacio radial, cargando a la familia del concejal de penas y sombras absurdas.

Un cuarto intermedio para pulir controversias y hacer marchar la bandeja servida de las decenas de acciones repudiables, que finalmente se aprobaron por unanimidad.

Por Mario Delgado.-