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Cuestionamientos en la elección de Delegado Gremial en Nuevo Bus
¿Cómo que había elecciones?. La página escrita dirá tal vez, con letras bien legibles, que nuevamente el señor Arturo Silveira D’avila es el delegado triunfante en las elecciones de empleados de “Nuevo Bus”. Y estaremos ante una auténtica verdad. ¿O quizá frente a una verdad a medias? Veamos, pues.
El jueves 19 fue la fecha de votación y con la anuencia de UTA Mar del Plata, se sufragó en la empresa de transporte urbano. Choferes, mecánicos y administrativos afiliados estaban en condiciones de emitir su veredicto en la urna.
El primer problema que encontraremos, si revisamos debajo de la alfombra, amigos, es muy contundente y llamativo ciento por ciento: la gran, la inmensa mayoría de los habilitados para votar, NO fueron avisados con tiempo.
No se colgaron carteles, anticipando el proceso electoral, ni se abrió registro alguno de candidatos a comandar el cuerpo de delegados.
Bajo un ominoso, sospechoso por demás, silencio se arribó al momento de iniciar un comicio casi “fantasma”. Por ese esencial motivo, votaron entonces escasos afiliados, dándole una vez más, el triunfo al delegado que ya ocupaba ese estrado.
¿Cómo es factible presentar semejante situación? ¿Pero es positivo en algo, que un gremio de peso como la UTA, avale sin concesiones tal actitud patronal de no citar a votación, ni publicitar por ningún medio, el acto que debiera pintarse de transparente y democrático?
La cuestión se plasma urticante, de máxima preocupación, sobre todo en estos tiempos de tecnología y comunicaciones veloces y prácticas. ¿Qué logrará aducir la compañía concesionaria, en virtud de defenderse ante tan acuciante irregularidad que, claro está, amigos, se pretende ocultar, con un manto de piedad, con una mano de cal?
Los que querrían haber ido a cumplir con su deber y derecho, no fueron porque no sabían. Y, por otro lado, si alguien hubiese pretendido exhibir su candidatura, tampoco obviamente, logró cristalizar su propósito utópico. Solo un mínimo porcentaje, colocó su sobre en la urna. ¿Coincidencia?
La espada de don Damocles pende desde hace años, y señala bastantes cosas que tiñen de sombras chinescas a la empresa que desembarcó en la ciudad con poco capital, con coches alquilados inclusive, y que hoy luce reluciente un capital a toda prueba en poder de su máximo jefe.
Si atamos cabos, al ritmo de los antecedentes, nos toparemos con una conclusión dolorosa: algo huele mal en “Nuevo Bus” y no de ahora.
El porqué de acciones de este tenor y significado, lo ubicaremos, hilando fino, en un proyecto empresarial ambicioso y coherente en sí mismo, en desmedro eso sí, de la gente, del pasaje en general y de los trabajadores de su compañía.
El sometimiento es tal que ni siquiera, dejan que vote con libertad su personal. Por eso recurren a maniobras dilatorias, a bajezas de esta naturaleza.
Saben de sobra que no les conviene una presunta voz opositora, dentro de las paredes empresariales. Debilitan por ende, todo empuje de cualquier obrero, dispuesto a dar pelea por sus derechos y por los de todos los “cumpas” de trabajo.
¡Fuera de aquí! Le gritan, entre los “capos” y los hombres venidos de la UTA a las mansas ovejas. Y los anhelos de un mejor laburo, se truncan, vez tras vez, empapados de amenazas o despidos a los “díscolos”. Señal inequívoca para retirar del campo a la voz o las voces discordantes.
Hay que mirar de cerca lo que sucede y no dejarse atraer por cantos de sirena mentirosos y promiscuos. Una empresa que corta 12.000 boletos diarios y que no abre sus puertas a auditorías de fuste, da que imaginar.
Habrá colectiveros y demás que se preguntarán, absortos: ¿Cómo que había elecciones?
En el mientras tanto, lectores míos, las canciones que se oirán serán las de siempre. Y el delegado defenderá a capa y espada los intereses… de la empresa.
Por Mario Delgado.-




