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Opinión

Te re tuitteo

Es indudable e innegable que, desde hace ya un buen tiempo, las redes sociales, especialmente Facebook y Tuitter, ocupan un gran espectro de la vida social y política argentina.

Tal visualización ya se había empezado a percibir en la anterior Administración Municipal y parece ahora ir trepando a sitiales de interés público generalizado.

Claro que tal incidencia no es autóctona ciento por cien. En realidad, queridos amigos, ha sido el propio Presidente de la Nación quien ha dejado en claro, en más de un reportaje, la implicancia que posee el acompañamiento de las redes en la gestión.

Pero también otros referentes de peso, como el ex Gobernador de Córdoba don Manuel De la Sota, ha valorizado el uso de las redes, en tanto y en cuanto, sirvan ellas cual un elemento más para el acercamiento del ciudadano con el funcionario, o directamente con el gobernante.

Deslindar potestad entonces, a las amigas redes, sería cuando menos, una actitud ingenua y totalmente ilusa a esta altura del cotejo. Es irreversible la variación y la ampliación comunicacional existente por estas horas en el país y, obvio es amplificarlo al mundo entero.

Por eso no debiera atrapar, cual juguete recién sacado de fábrica, la situación desprendida, amigos, en nuestro “pago chico” con “tuitteos” y estados en el perfil del “Face”.

Aunque, por supuesto, no hemos de negar su jugosa consistencia de polémicas y “chismorroteos” que propaga. Para no ejercer el rol de misterioso, déjenme expresarles que en este mismo portal, ustedes ubicarán los datos necesarios para ir desmenuzando esa “batalla campal” por las queridas redes de, por ejemplo, el señor Jefe del Palacio San Martín, el doctor Ezequiel Galli y su ex Secretario de Desarrollo Local, don Sergio Sarachu. Con el aviso expreso de que, en cualquier momento del día se puede sumar alguien más, alguien que ha estado y ya no cuenta con la bendición del mandatario comunal local.

Pasar en limpio esas “encriptadas” líneas, que rebozan de acusaciones y descargos, es una tarea para licenciados en traducir obras de arte literarias. Puede sumir extensas horas, ir atando cabos, ir llegando al Nudo Gordiano de la cuestión en sí.

Imposible laburo para quien no conozca una mínima pisca de la cotidianeidad de Rivadavia 2801. Sin antecedentes es un caso perdido, un mazazo titánico que cae certero sobre la materia gris del no iniciado.

Eso sí, y ojalá, mis pacientes lectores de esta columna, alguna mañana no muy lejana, nos desayunemos con la gratísima sorpresa que las seductoras redes sociales son colaboradoras imprescindibles de la apasionante y loable practicidad que conlleva gestionar, ser ejecutivo.

Por Mario Delgado.-