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Opinión

Dar la cara

Dos ejemplos claros y claves de la disposición gallicista, lo ponen de manifiesto la cuarta congregación del “Gabinete Itinerante” en el Centro de Jubilados de Sierras Bayas, ante más de doscientas almas y la conferencia de prensa multitudinaria en las cómodas instalaciones de “La Máxima”.

La impronta del doctor Ezequiel Galli, está entonces, mis amigos, signada por una cuestión de alto impacto: su decidida intención de poner el rostro ante las más diversas circunstancias. El hombre, insisto, inaugura una costumbre interesante: dar la cara.

Poner el pecho a las balas y enfrentar el clamor popular que sale del ostracismo y canta, cual artista que empieza su trayectoria: con sentimiento y pasión.

Había que ver y estar ahí. Quien no palpa algo con sus propios ojos, no tiene autoridad para conjeturar. Más pronto que tarde, los vecinos abrieron sus bocas para plantar ante las competentes autoridades, un montón de necesidades que consideran ellos, prioritarias.

Desde el contenedor de basura hasta las calles pésimas. Desde la inseguridad que ríe socarrona, hasta la inquietud inquebrantable de parejas jóvenes por acceder a una casita digna. Y cada barrio con sus ejemplos didácticos de carencias nuevas y antiguas. Resulta evidente que tal asamblea los insta, los predispone a contar sus cuitas. Parecen prisioneros del silencio ominoso que han recuperado la libertad de pronto, exclamando ahora entonces, todo un calvario que se hallaba oculto a la observación Municipal anterior.

Los funcionarios aportan lo suyo cuando la circunstancia así lo amerita. Si no, es el alcalde quien sale al cruce de cada ítem. Incluso, en varios casos, nombra a quienes lo interpelan. Hubo un paso previo, es obvio, en la época electoralista.

Un ida y vuelta que atrae, que seduce a los habitantes y que comulga con una virtud que no todos ostentan: saber escuchar.

El punto es marcar las prioridades, preparar de antemano una agenda y ofrecerla en bandeja a los “itinerantes”. Quizá con el correr de los encuentros, se organice mejor tal actitud y solo se muestren, reitero, las cuestiones esenciales a resolver en cada barrio o localidad.

La conferencia de prensa, por su parte, amigos, fue exuberante. Convocó a los “leales” al líder y pintó la cancha con letras rojas y legibles desde lejos.

Otra vez don Galli hablando sin tapujos, aunque esta ocasión más drástico fue y directo contra su gran adversario (iba a escribir principal, pero me acordé de otros “cumpas” que no disimulan su rechazo a “Cambiemos”, léase PJ, por citar un ejemplo práctico): el eseverrismo.

Su frase “Nos jugaron sucio” flota y flota en el aire olavarriense, sembrando división y confrontación. La transición se visualizó en paz, pero, por detrás, las cortinas se movían, lúgubres y rencorosas.

Apenas pagar deudas y asomar la cabeza, han sido los primarios vestigios de la novel Administración. Todavía no se “cosen” las vestiduras y las heridas no cicatrizan. Sin embargo, el abogado Intendente, esgrimió la espada de la promesa útil, anticipando ante la audiencia, el despegue del avión en brevísimas horas.

El camino es largo. Ezequiel cuenta con una ventaja: la gente lo oye y lo avala en su periplo “charlador” de cada encuentro barrial. Ahora también la vecindad sabe algo que tal vez ignoraba, en tanto y en cuanto a los numeritos municipales.

De a poco, las cartas se van entrelazando. El mazo está en movimiento. Por hoy, se enmarca, desde Rivadavia 2.801, un propósito: atender bien a la comunidad y estar a su lado.

Faceta digna de análisis en el Legajo de un mandatario local que construye poder. La pregunta es, no obstante, ¿alcanzará para desmalezar o será producido un retoque sustancial de aquí en más?

Por Mario Delgado.-