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Opinión

Inseguridad: “Rogá que no te suceda nada”

Los chirridos de los grilletes se oyen, nítidos. La macabra señora Inseguridad, nos va aprisionando a todos. De a poco, tendió ella una red, un circuito, una telaraña infestada de odio e iracundia.
Como a tal mala damisela no le importa su propia existencia, menos le interesa preservar la vida de los afectados, de sus cuantiosas víctimas.
Todo es un combo de maledicencia y perversión. Se trepa la ruin inseguridad por sobre las leyes vigentes y se introduce en los obscuros recodos leguleyos que le van dejando los magistrados “garantistas”.
Viene preparando su universo de desazón y desesperanza, desde hace décadas la muy endemoniada. Y ha conseguido echar cada vez más cantidad de leña al fuego, con lo cual, ahorita mismo logra reír insensible sin complicaciones de fuste. Con una batería de connivencias y complicidades al pie de página, por supuesto.
Coto no le ha puesto nadie. Simple y lógica deducción, mis lectores, si observamos cómo se desenvuelve en nuestra sociedad en general y en la local.
Los intentos por detenerla o derrotarla, han estado al orden del día. Desde los más proclives a la “mano dura”, hasta los más benévolos que buscan la reinserción del malhechor.
El bien y el mal se entrecruzan. Pero las soluciones no nos asisten. Y los delitos crecen, se multiplican cual hongos, sin fin. Con mayor grado de violencia inclusive.
Una modalidad tras otra. Mutan los procedimientos de los descarriados. Se mimetizan, se “aggiornan” a los tiempos modernos y nos pretenden manejar la agenda.
Que enrejados. Que con dos o tres alarmas. Que “avisá dónde estés”. Que esto o lo otro. Aunque también hay que anexarle un pedido: “Rogá que no te suceda nada extraño”. Esto viene a cuento de los asaltos que se registran a los laburantes del volante, los remiseros en Olavarría. (Ver recuadro aparte).
Por Mario Delgado.-