Info General
Es cuestión de auditar
Desde marzo de 2016, no hay Auditoría Interna de la Gestión Galli para revisar y controlar a las empresas de Transporte “Ola Bus” y “Nuevo Bus”.
Subrepticiamente el señor Intendente interino Luciano Blanco, dejó la sala deliberativa y fue pues, un gesto que los ediles de la oposición aprovecharon para lanzar sus ardientes misiles.
No faltó la oportunidad para que se lo nombrara incluso en uno de las temas más candentes que posee por estos tiempos nuestra cementera Olavarría: el vapuleado transporte público.
Todo viene a cuento, mis amigos, porque en la Octava Sesión Ordinaria de este martes 15, se hizo especial mención al urticante asuntillo.
La doctora Adriana Capuano, FpV PJ, había elaborado y presentó un pedido de informes a Rivadavia y san Martín, para que se diesen datos de una Ordenanza (la Número 3.995/16) ya aprobada en su momento para que el Ejecutivo aportase detalles del funcionamiento de ambas compañías transportadoras de usuarios locales.
Los indicadores y evaluadores que debieran haber arrojado resultados a la vista, no lo han efectivizado aún, a criterio de la concejal justicialista.
El extremo control que amerita la concesión en sí, y con las pautas dispuestas, no se estaría cristalizando, y además con un contexto inquietante: el pedido de incremento de boleto hecho por las dos empresas.
“¿Cuándo se implementó en rigor de verdad la Ordenanza?”, quisiera saber la edil. Su colega Einar Iguerategui, de Olavarría para la Victoria, reincidió en el planteo y agregó otro condimento sustantivo a la cuestión: “Desde marzo de 2.016, no hay Auditoría Interna” para revisar la vida y obra de “Ola Bus” y “Nuevo Bus”.
Pontificó a su vez con el mensaje certero de que en el caso particular de la compañía urbana, no ha expuesto ningún estudio de costos a la hora de solicitar aumento tarifario. Su par, o sea Ola Bus, si lo ha entregado. Terminó su alocución redundando en la inquietud de “¿Por qué no se aplica, entonces la Ordenanza respectiva?”.
Emilio Vitale, del Frente 1 País, recalcó por su lado distintos aspectos sonantes: los refugios que no existen, el respeto por los horarios que no se cumplen, o sea las frecuencias que se ven distanciadas por la ostensible reducción de unidades propiciada por la impronta empresarial, ejerciendo de tal forma una presión sobre el Legislativo para conseguir el máximo objetivo de trepar el boleto a otra cifra más elevada.
No descuidó tampoco Vitale otras patas: el trato del chofer hacia el pasajero, la escasa higiene que se nota en algunos colectivos, la importancia de la implementación de la SUBE y los controles que ella permeabiliza y puso énfasis en un eje sustancial: “Escuchar al vecino” por sobre todos los aditamentos.
Como se puede interpretar, amigos, es un tópico impregnado de insistentes aristas, que aún no logra destrabarse ni mucho menos. Con un espíritu de batalla en el espectro de “Nuevo Bus” más que nada.
Sabida es la insistencia de esta compañía y su discurso de dejar de prestar el servicio si no obtiene un rotundo “Sí” a su anhelo. Claro que las carpetas están en cada bloque y el análisis se viene concretando en las Comisiones inherentes. La pregunta de hoy, bien fuerte y clara, es: ¿Se tratará acaso este hierro quemante antes de las elecciones del 22 de octubre, o se perfilará una voluntad conjunta de patear el balón para luego de tan crucial momento?
Por Mario Delgado.-



















