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El fomentismo y la política: Señales en el cielo

Salías vuelve a “Federación” de la mano de doña Petty Mapis y de la Comuna, dicen ciertos referentes barriales. Tal presunción exponencial, se inscribe luego de echar un vistazo al cielo, insisto en esta postulación extrasensorial.

Desde tiempos inmemoriales, los hombres han visto y a su vez, han buscado señales inminentes en el amplio panorama celestial. En los actuales momentos de avance tecnológico, no obstante, mis amigos del alma, tal actitud sigue siendo recurrente y digna de subrayar.

Reyes, cortesanos, políticos, agoreros, investigadores de lo paranormal y… hasta señores fomentistas, por qué no, divisan el cenit y anotan las implicancias que éste les presenta.

Claro que, como ha ocurrido siempre, el punto esencial es el de saber leer lo que trasciende desde las profundidades cósmicas hasta aquí. Las luces y las sombras entonces, se conjugarán en una danza que eclipse, que opaque los comentarios de simples mortales.

Y, en las últimas horas, los ojos avizores de aquellos que otean el manto estrellado, han logrado captar a simple vista nomás, un cúmulo de significativas cuestiones que bien merecen el calificativo de señales fuera de la común, al menos. (¿Señales pintadas de política y/o fomentismo?)

Por tal motivo la piel de gallina ha tomado carne de varios actores fomenteriles. Y los platos sabrosos o no, de la más elocuente polémica, comienzan a repartirse por las mesas dirigenciales.

Ya el condimento salado de lo resuelto en la épica reunión por la vuelta o no de don Sandro Salías y su esposa, abrieron el apetito voraz por lo que, lo que ha venido sobreviniendo, es un atrayente apéndice.

Salías vuelve a “Federación” de la mano de doña Petty Mapis y de la Comuna, dicen ciertos referentes barriales. Tal presunción exponencial, se inscribe luego de echar un vistazo al cielo, insisto en esta postulación extrasensorial.

Los ánimos de algunos actores se calmaron al enterarse de la novedad. Tal vez los más exaltados, han sido, por el contrario, los que han encendido el cartelón con luces de neón y la frase dolorosa de “Traición”. ¿Prima Sandro por sobre los sapienciales concejos del hombre que ha hecho crecer a Mariano Moreno?

Para que les voy a contar que, inserta la vida fomenteril en esa diatriba dialéctica y conceptual, reforma de Estatuto incluida, los burlones dioses permitieron que las criaturas terrenales fuesen testigos u oyesen otro estremecedor acontecer.

En cierta magnífica jornada festiva, con más de cuatrocientas voluntades aunadas y contentas, se produjo un designio muy anhelado por años y, hasta aquí, poco probable para el coeficiente intelectual de ciertos líderes de sus barrios.

Mas el universo tantas veces estudiado, arrojó una motivación para unos y un nuevo desplante para otros: en ese lugar emblema, en donde sonaba la orquesta, se captaron imágenes y se estrecharon abrazos entre polos para muchos, intensamente opuestos.

Y dos de las más grandes potencias barriales sellaron su alianza. Hito consumado, con raíces de tinte políticas, cercanas al abanico peronista, mas también con una lectura imperdible desde el arco del fomentismo a elaborar. El bramido de ciertas fieras se aplacó un tanto. Aunque, desde otro rincón del escenario, se abría una jugosa textura de discusión inacabada. Un joven pero experimentado dirigente velaba por la ceremonia y esbozaba una sonrisa particular, triunfante, restregándose las manos. Profeta del acuerdo en ciernes. Otra disposición para desmenuzar.

Entonces la tierra se abrió y se tragó a los escépticos e incrédulos. Y tembló el recinto y aledaños. La noticia corrió calles y desiertos con suma prisa. ¿Una nueva “Federación” se incuba, un novel mojón, post actual conducción?

Ha llegado la hora del reacomodamiento de piezas en el tablero ajetreado. Quizá los pensamientos sean drásticos o, en su defecto, diplomáticos. Lo mismo la práctica institucional de aquí a las elecciones federativas.

Lo concreto resulta obvio, pues: es instante de recostar la anatomía hacia uno u otro lado. A manera de tentativa, da la impresión que por un vértice se ansía el consenso para alcanzar un próximo Presidente con mayoría de avales. Y, del otro sector, habría que ver cómo se arma el rompecabezas.

Es propio inferir, sin embargo, amigos, que habrá dolidos que no querrán rubricar fácilmente el pragmático y ¿sorpresivo? acuerdo de partes. Será menester oír sus preceptos, sus argumentos. ¿Lo tildarán de partidista, por sobre los intereses de la entidad madre? ¿O se dedicarán a formar otro tándem, con ideas electorales?

Por Mario Delgado.-

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