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Opinión

Opinión: Prevenir versus curar

A veces las obviedades resultan facetas enrarecidas en nuestras vidas de individuos mortales. Aquellas pequeñas o inmensas consideraciones, sobre diversos ítems, que se dimensionan en el pensamiento colectivo, puede acaecer que no son sin embargo, atendidas como es menester y entonces las consecuencias afloran sutiles o grandilocuentes.

Los ejemplos son interminables y el listado sería extenso y engorroso hasta para pacientes y constantes lectores como son ustedes, mis amigos.

Baste recostarnos en el ángulo geográfico de Alsina y Necochea. Hete aquí que en ese emblemático sitio nos encontraremos con un edificio centenario y vetusto a la vez, carcomido, mutilado el pobre, por el paso intempestivo de las décadas.

Cuando el muro, la fachada que da a Alsina, cayó al piso, apenas horas atrás, semejando un gigante gladiador vencido luego de arduo combate, arremolinando cables, postes y llevándose puestos a varios “inocentes” vehículos, ¿cuál creen que fue el clamor popular?

Exacto. Adivinaron. Los testigos ocasionales y los cientos de curiosos que se acercaron posteriormente, susurraban o expresaban a viva voz un casi idéntico y proverbial sentir: ¿por qué corno aún sigue esa esquina conteniendo tal edificación, a sabiendas desde hace rato, de los riesgos que implica su permanencia?

Que la dueña y una arquitecta. Que el Municipio y Obras Particulares. La orden de demolición parcial ya regía, no obstante no se había implementado todavía.

Nadie salió herido pero pudo ser tragedia. Y no griega precisamente. Prevenir es salud. Quitar de en medio lo que puede redundar en un daño es labor consciente y prioritaria. Más aún cuando, soy incisivo en esto, ya se ven venir las circunstancias.

Con este panorama servido, es probable que alguno discierna una similar aplicación práctica también a otras cuestiones inherentes a la población de la ciudad del cemento portland.

En lo electoral las jugosas acciones semejantes se observaron, mis amigos. Lo que se caía por su peso propio, no fue advertido por quienes se suponían debían salvaguardar la continuidad del oficialismo eseverriano.

¿Cómo es que nadie pidió el megáfono para aleccionar a los cuadros de mando y a la tropa en torno a lo que era tan visible? ¿O no prestó, por soberbia, los oídos la autoridad o no tuvo consejeros con visión de cotidianeidad espontánea?

Las aristas de la piedra son varias, por supuesto. No hay una sola responsabilidad; son variadas y compartidas inclusive. Pero sí era “vox pópuli” que ciertos barrios estaban desorientados por la falta sistemática de auxilio. Auxilio en la praxis y en la palabra, en la conceptualidad del diálogo tan interesante y lúcido, ¿cuál fue el motivo para no rescatar a los sobrevivientes antes del naufragio?

Y así por el estilo. Ausencia de prevención. Que se notó y que significó un golpe a las aspiraciones de ir por otro período administrativo comunal.

Por Mario Delgado.-