Opinión
Cimbronazos políticos, económicos y de los otros.
1.- A veces resulta inverosímil comprobar como aquellos nefastos actores de la vida política nacional, que propendieron insolentes a la caída de Raúl Alfonsín, y luego al llegar De la Rúa, colaboraron ciertamente en el hundimiento fatal del barco, hoy salen a la palestra con supuestas supinas recetas económicas para salvar la situación.
1.- A veces resulta inverosímil comprobar como aquellos nefastos actores de la vida política nacional, que propendieron insolentes a la caída de Raúl Alfonsín, y luego al llegar De la Rúa, colaboraron ciertamente en el hundimiento fatal del barco, hoy salen a la palestra con supuestas supinas recetas económicas para salvar la situación.
Caraduras sin remedio que se alían a sindicalistas impresentables, a periodistas impropios de tan noble profesión y entonces estiran el argumento de siempre: la molesta impronta del triste 2.001, los saqueos perversos y la idea de propender al fantasma del helicóptero retirando al Presidente de la Casa Rosada.
El pandemónium es aterrador, es verdad. La culpabilidad es repartida, no obstante, entre la incapacidad de los que mandan, la ambición desmedida de los integrantes del “mercado”, y también cuentan los desestabilizadores en cuestión que anhelan a toda costa que caiga Mauricio Macri.
El horno está recalentado y los yerros del equipo económico son variados. La capacidad de receptar pesos es cada jornada menor. El poder adquisitivo de los argentinos ha perdido poder. Y la incertidumbre cunde profusa.
Pero los lineamientos democráticos parecen estar firmes y la ciudadanía, en su mayoría, no come vidrio ni deglute el discurso de aquellos que ostentan la faz de corderos, mas son lobos rapaces sedientos de venganza y repletos de odios ancestrales.
No es momento de juegos ni de indecisos. Es instante de salvaguardar el sistema que tanto y a tantos, les costó incluso la vida conseguir y, por ende, mantener.
Que los yerros de ahora no tapen la enorme corrupción de ayer.
2.- Los allanamientos en la tradicional sede de la UOCRA de nuestra ciudad, en Belgrano y 9 de Julio, refiere una vez más a tremendas prácticas de connivencia de rufianes de pacotilla y cierto sector sindical que los utiliza para sus fines menos difundidos.
¿De qué podemos sorprendernos cuando el talante iba mostrando, desde hace años, el encumbramiento de personajes más vinculados a las tropelías, que a las defensas necesarias de los derechos laborales?
Obviamente no es el único sindicato que cobija y hace crecer a personas turbias en su proceder. No es el único, insisto. Los nombres resaltan en la pizarra y no faltará algún desprevenido que se rasgará las vestiduras. ¿Para qué? La circunstancia no lo merece. Sólo salió medianamente a la luz, lo que ya era vox pópuli. No seamos ingenuos ni sembradores de ingenuidad.
El sostenimiento de la conducción de la UOCRA local es inevitablemente, para meditar. ¿Cuánto hace que don Roberto dirige a los albañiles aquí?
El iceberg avisa, indicando la punta de dónde tirar.
3.- Los vientos soplan iracundos y la carpa municipal continúa en pie. Con algunos custodios permanentes, con los bafles apuntando poco sutiles hacia las ventanas del Palacio San Martín y con los almuerzos comunitarios de cada día. Y sin novedades de fuste en el frente.
Lapidaria rutina que cansa al vecino común. Las multas han de abonarse y a seguir con la bulla. Mientras tanto, no acaece nada que haga intuir un leve mejoramiento en la alicaída comunicación entre el espectro sindical y el Gobierno Local.
El cortocircuito está, evidente y dando imágenes de perdurar vaya uno a saber hasta cuándo.
Y un dato anecdótico para subrayar con fibrón rojo, mis amigos: el 18 % que otorgó por decreto don Ezequiel Galli y el sueldo en sí, lo cobraron nomás los trabajadores del Municipio. ¿Alguien se enteró de algún empleado que, atento a su líder gremial, rechazó de plano el dinero respectivo?
Por Mario Delgado.-





















