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Salvarse vendiendo: el “Indio” en Olavarría

La venta no debiera ser transitada como el eje del encuentro, ya que en realidad, nos enfrentamos o nos aprestamos a un hito cultural, no a un evento comercial, donde la génesis del mismo, pase por vender y comprar. Por Mario Delgado.

No es por casualidad que esta mañana desde las 10:30 horas, en el Salón Blanco de la Municipalidad, se cristalizó una extensa reunión con la prensa. La conferencia la encabezaron el señor Intendente, doctor Ezequiel Galli, los productores del show de Carlos “Indio” Solari, señores Matías y Marcos Peuscovich y el Comisario Jefe de la Distrital, don Mario Busto.

Como era de suponer, salieron a la palestra infinidad de cuestiones inherentes a la presentación musical por excelencia que vivirá la ciudad el sábado 11 del corriente en “La Colmena”, al sur de la planta urbana.

No faltaron preguntas ni tampoco respuestas. Pero quisiera recalar para esta columna en un tópico harto candente: la avalancha de vendedores, ya sea en puestos, o particulares, que se han ido anotando. Además de los vecinos que comercializarán en sus domicilios bebidas y comestibles y esto ha traído una considerable preocupación en los organizadores, la cual motivó incluso que la charla con el periodismo se hiciese hoy y no mañana, como se había dispuesto originalmente.

Y los motivos para la alarma, son varios. Aunque, primordialmente, la enorme cantidad de vendedores, más aun teniendo en cuenta a los que vienen de afuera y que todavía no arribaron a la zona, atrae la atención y deja sentada una base irrefutable, que los promotores del espectáculo saben de sobra, puesto que acompañan a Solari desde el 2.005. Y esa piedra en el zapato afirma, mis amigos, que ES IMPOSIBLE VENDER EL VOLUMEN DESPROPORCIONADO DE PRODUCTOS QUE YA HAN ADQUIRIDO los puesteros y ambulantes.

El punto álgido no es desalentar, sino más bien precaver antes de que sea tarde. Porque en números redondos, entre 10 mil y 12 mil personas, se estarán convirtiendo en las venideras horas, en comerciantes.

Cifra exageradamente amplia y con una voluminosidad de latas de cerveza y de sandwiches que hace “saltar la térmica”. Si alguien hasta ha llegado a vender su moto o su auto, en aras de contar con los fondos necesarios para comprar los elementos en las distribuidoras.

Las distribuidoras, a su turno, amigos, hacen su negocio y VENDEN AL CONTADO, es decir, no concesionan, impidiéndole al comprador cualquier tipo de devolución luego del evento estelar.

Este no es un dato menor. Otros han llegado a tomar préstamos. Y se observa un grado de nerviosismo muy particular, porque cada quien expresa: “Yo voy a vender” tal o cual cosa. Y, peor aún, nadie evalúa factibles pérdidas; todos se autoconvencen de una ganancia sideral en escasos tres o menos días.

Por tal motivo, se dijo hoy con letras mayúsculas, que la venta no debiera ser transitada como el eje del encuentro, ya que en realidad, nos enfrentamos o nos aprestamos a un hito cultural, no a un evento comercial, donde la génesis del mismo, pase por vender y comprar.

Por supuesto que habrá una multitud quizá nunca divisada en la historia vernácula. Mas eso no es garantía de heladeritas que se vacían de prisa y “chulengos” vertiendo chorizos sin pausa alguna.

En tal caso, habría que pensar más en frío y deducir. Y no comprar a lo loco, cual si se vendría el fin de los tiempos. La venta, estimaron, será repartida, un poco cada uno, sin hacer mal a ninguno.

Es probable, empero, que haya puestos o particulares, que hagan buenos dividendos. Y ojalá sean los más, para bien de la economía nativa y de los propios que se van a romper el lomo laburando gran cantidad de horas. Sin embargo, prudencia señores, prudencia.

Por Mario Delgado.-