Opinión
Opinión: El sí y el no de las tasas
Con marcada custodia policial adyacente, con la barra repleta de militantes y vecinos de distintos barrios, con algunos gritos y murmullos esporádicos, con enunciados de aprietes, agresiones y cuestiones afines, se desarrolló el debate intenso, compulsivo por el ítem que ha venido acaparando la atención del mundo político y ciudadanos en general: el tratamiento del “Proyecto de Ordenanza modificando las Ordenanzas Fiscal e Impositiva vigentes”.
La temática resulto aprobada en general por mayoría y no se le dio cauce a los designios que hablaban de un potencial aumento del comúnmente denominado Impuesto a la Piedra.
Los nervios estaban de punta, con entrecruces de escraches y de chicanas que le daban un marco particular a esta Sesión matinal. El calor era idéntico, afuera del recinto y dentro del mismo. Las connotaciones del único tópico a descifrar, iban en incremento, paseando distintas posiciones y despertando, de tanto en tanto, la gracia o el rechazo del público, entre el que se hallaba una delegación del Sindicato de los Trabajadores Municipales.
El eseverrismo, a través de Einar Iguerategui, cargó tintas contra el oficialismo y le endilgó promesas no cumplidas al Intendente. De paso, le retrucó “nosotros no desfinanciamos”.
Para Fernanda Araneo, los que menos poseen, han de ser eximidos sin tapujos del abono de Servicios Urbanos, cosa que fue consensuada por sus pares, tras una moción presentada.
Los minutos se diluían en la mañana de este jueves 29 y los oradores se sucedieron en sus ponencias, estirando lo más posible un asunto que no ameritaba tanta reiteración conceptual.
Emilio Vitale arrancó por el lado de la distribución de los recursos, lo cual es una función que debe cumplir el Ejecutivo. Marcó las diferencias entre impuestos y tasas. Y revolvió el tanque de los escraches y aprietes a los que, según sentenció, fueron sometidos concejales y contribuyentes.
Para Saúl Bajamón, la zonificación dispuesta para el cobro, no es un buen ejemplo a seguir. Achacó al campo y a la minería ciertos déficits con el resto de los sectores.
Ernesto Cladera buscó en su arcón discursivo argumentos proclives a pacificar el campo minado. Luego defendió los porqué de Cambiemos.
Maricel Cides retomó su martilleo en aras de darle un toque al barómetro del Impuesto a la Piedra. Su moción, como quince días atrás, fue esquivada sin demasiados artilugios firmes.
Adriana Capuano esbozó que “el Municipio está en crisis”. Ante esta crucial realidad, no queda otra opción que darle aire al Ejecutivo y votar por el sí.
Federico Aguilera centró su alocución en el trámite administrativo de Galli y su equipo. “No es un problema de recursos, sino de gestión y administración justamente de esos fondos”. Rechazó en general, aunque dio la aprobación a algunos artículos de la propuesta en estudio.
Luego Mario Gregorini solicitó una moción para fijar un techo en ciertos incrementos; no prosperó. Y entonces Marcelo Latorre a grito pelado, se despegó de cualquier acusación: “No soy parte de Loma Negra o de Calera Avellaneda”. Y manifestó su tesitura de no adhesión a determinados postulados expuestos.
Posteriormente Einar Iguerategui chicaneó al funcionario Gastón Acosta y Germán Aramburu tuvo una breve intervención antes de la votación.
La misma resultó favorable para la faz afirmativa, con la excepción del FpV Miles. O sea en números, el sí llegó a 36 votos, contra 4 del no. Se bajó el telón a las 10:50 horas de la Sesión que será motivo de polémicas por días.
Por Mario Delgado.-




















