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Indeclinable pérdida
Se lo consultaba a menudo en las reuniones del “Gabinete Itinerante” y se lo veía plantado, seguro, conocedor de su área específica. Experiencia que dan los años de andar caminos rurales y de transitar también por la gestión pública. Por Mario Delgado para InfoOlavarria.
A lo mejor, se lo podría tildar de ciertas falencias a don Luis María “Pelusa” Cajén, recién renunciante funcionario local, pero creo con convicción que sería muy difícil catalogarlo, mis amigos, de ser un tipo improvisado.
Lógicamente, el señor intendente lo atrajo a su equipo en base a datos ya sabidos, a la impronta que supo darle en su momento al Gobierno de don Helios Eseverri.
Cajén fue antes y pretendía continuar en su línea de ejecutividad, allende la gente, rozando el lugar de los hechos, poniéndole el pecho a las balas y defendiendo la camiseta, aún fuera del horario de tareas asignado.
Como cualquier humano, tendrá seguro defectos. Mas se presuponía que su labor, como la de otros colaboradores por supuesto, iría dándole su marca, su sello a la Administración del Frente Cambiemos.
Sin embargo, en un contexto de dimes y diretes, de protestas por los no Corsos de Loma Negra, por ejemplo, se rebalsa el vaso con una dimisión anticipada tempranito en forma exclusiva por InfoOlavarria, y confirmada un par de horas después a este cronista por el propio señor Cajén.
Luis María ocupó la reunión semanal de Gabinete para hacer llegar su decisión al Jefe Comunal. Fin de un andar por la Subsecretaría de Obras y Servicios Públicos que, evidentemente, fue muy reducida. Pero que ha servido para evaluar, a criterio del dimitente, ciertas cositas que, en tal caso, él no aprueba ni comparte y por eso, lanza al aire su actitud terminante.
Y la emprende sin eufemismos contra el líder del Partido de Olavarría: “Usted actuó de una forma arbitraria y evidenciando un desconocimiento de los pasos a seguir en la estructura del organigrama Municipal”.
Duro. Tajante. Y anexa un párrafo donde entiende se ha sobrepasado incluso el puesto de mando de uno de los Secretarios de Ezequiel Galli, o sea don Sergio Sarachu.
Tal intempestiva vendría signada de un nombramiento gallicista “a dedo”: el señor Pablo Ruíz Díaz en la Dirección de Parques Y Paseos. Y sostiene Cajén que el novel hombre, fue presentado a los apurones por otro actor municipal, el doctor Luciano Blanco, hace apenas cuatro días atrás (concretamente el texto expresa: “el 21 del corriente).
Como si ya a esa altura, las brasas no fuesen suficientes para encender el fuego, Luis María acciona la catapulta y acusa de “Lentitud con que tratan la documentación elevada a la administración general”. Esto se debería, parafraseando a don Cajén, a una sola terminología: “desconocimiento”.
Y cierra su mensaje de despedida, rogando que su salida del poder vernáculo, contribuya cual “aporte positivo” y que el doctor Galli vire su observancia de la realidad administrativa y de gestión, teniendo como marco de referencia, los cuatro años que le conciernen de mandato, según los votos adquiridos el último 25 de octubre del 2015.
La paradoja de la situación es interesante. Cajén, que no ha podido superar las 45 jornadas junto a Galli, anima al alcalde a poner las barbas en remojo para que éste sí arribe a la meta.
Se ha ido un individuo valioso y las horas han servido para ya reemplazarlo. ¿Se convertirá este episodio desagradable en un cisma o quedará simplemente como una anécdota, dentro de un carrusel de actividades y de diferenciaciones entre mandados y mandantes?
Algunas voces retumban en el cenit, argumentando que no le hace nada bien al Gobierno Local esta renuncia indeclinable. Otros, en cambio, se perfilan por otro andarivel de opinión y se atreven a subrayar que todo seguirá su cauce normal.
Lo concreto, “Pelusa” ya no estará en la grilla de actores del Municipio.
Por Mario Delgado.-















