Opinión
Opinión: La canción de las urnas
No tendrá un solo compositor. Seremos miles en realidad los autores de la canción que cantarán las respectivas urnas este ya bien cercano domingo 25. Una melodía que aguardan con indisimulada inquietud en nuestro reducto, cuatro oferentes a quedarse, al menos por cuatro años, con el sillón de don Amparo Castro.
Y por vez primera, después de un tiempo inmemorial, las elecciones vernáculas, poseen un “gustito” especial, un atractivo que cobija los anhelos de todos.
El oficialismo y los opositores, más allá de los guarismos finales, saben de antemano que es un momento sinceramente histórico para la comarca en cuestión.
El eje de ese impulso, el motor de ese vehículo se denomina, si se quiere, “posibilidad de cambio”. Pero no una mutación cual slogan publicitario, sino como una verdad comprobable en la praxis electoral.
O sea, siendo claros, mis amigos, el Palacio San Martín y la vereda de enfrente, han comprendido, cada cual a su manera, que algo trascendental puede acaecer en la ciudad del cemento. Y, entonces, hay que ponerse el overol y marchar con total firmeza estos últimos instantes previos porque cada acierto vale. Mas también, cada yerro ha de restar.
Las PASO fueron un hito en la cuenta regresiva hoy tan atrayente. Abrieron, tal vez sin querer, una puerta dimensional, un mundo nuevo se perfiló y el aire se llenó de laburo político sin pausa en los cuatro “búnquers” de los amigos candidatos.
Rivadavia 2801 mutó en su accionar. Se introdujo en los barrios, se cuantificó lo hecho hasta ahí y se compactó con sectores peronistas, con el objetivo de catapultar ahora un novel triunfo que permita una re reelección del Jefe político actual del distrito de Olavarría.
El movimiento ha sido espléndido y ha generado auténticas controversias. Habrá que divisar el domingo si tales tareas discursivas y prácticas, son recepcionadas con placer o con disgusto por la sociedad y qué consecuencias acarrea a la sacrosanta hora de ir abriendo los sobres.
Es una opción intrigante y ganar una vez más, pondría al abogado José María en un podio inalcanzable. Si gana el 25, se posiciona sin disimulos, cerrando cualquier círculo de duda y obligará a sus críticos a un replanteo rápido. Dejándolos boquiabiertos por largas jornadas, desde ya. Aunque es verdad que su estilo de gestión, ya no podrá ser idéntico al que fue.
Si en cambio, las urnas emiten otro sonido y la música dice que ganó otro abogado, Ezequiel Galli de “Cambiemos”, las cosas adquirirán un sentido obviamente divergente. Es que las Primarias sentaron las bases de tal factibilidad. El ítem es descubrir sí se cristaliza o no tal coyuntura, tal construcción adversa al eseverrismo gobernante.
La percepción gira en las velas del barco. La gran disyuntiva transita por comprender si ese ánimo de transformación es tan intempestivo como para derribar el muro oficialista y sentar tras “la puerta marrón” al joven letrado macrista.
Por Mario Delgado.-




















