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Con el diario de hoy

La mesa del pub céntrico está ubicada contra la ventana que da a calle Rivadavia.

Mi amigo fomentista ordena cerveza y papas fritas. Sobre la mesa, el grabador y el cuaderno de campo. 

Afuera, un ir y venir incesante de almas con apuro o fingiendo cierta prisa. Calor húmedo en la tarde sabatina. El verano, eso sí, trae la bendición de las minifaldas. 

“Es imprescindible un cambio drástico en la entidad madre”, sostiene de arranque el dirigente, ondeando en viejas épocas de paz. La moza se acerca con entusiasmo, con la alegría de haber conseguido novio nuevo. “Estamos inmersos en una etapa sin precedentes”, afirma mi entrevistado. 

El cariz de los aconteceres en Federación, ya constituye toda una epopeya literaria. “Es menester reunir datos y antecedentes. Y deslindar culpas. No esquivar el bulto. Las renuncias que se dieron en su momento, no favorecieron, por el contrario, culminaron por abrir la puerta al diablo”. 

Grabo y escribo apuntes. Aún lamento el hecho de que no pueda fumar en estos sitios. Una joven mamá, empuja un cochecito y grita por el celular. Las bocinas se meten en la grabación. 

Son tantas las teorías y las prácticas del fomentismo que se dificulta una comprensión de corrido. “ Todos los renunciantes le dejaron el campo libre a Martín Roldán que “creció” e hizo crecer a Renzo Toranza, su  vocero de hoy. Impresentable actitud de aquellos que se fueron, aunque hayan aludido a la imposibilidad de seguir soportando agravios en las reuniones internas. La pelea contra los destructores del orden común, debió establecerse desde dentro de las filas federadas”. 

La moza se desplaza con habilidad supina. Una pareja se toma de las manos, haciendo planes a futuro. Abraza el sol en la acera. 

“¿Cómo se pudo permitir tan alegremente que se trabara lucha en derredor de referentes barriales? ¿Te acordás de la guerra contra Walter Vega o contra Oscar López? Dos sentidos ejemplos concretos, no eufemismos, de lo que no debe ser el fomentismo. ¿En qué cabeza leal puede entrar que salgan tus propios colegas a defenestrarte? La entidad cabecera fue creada en 1985 para PROTEGER al fomentista, no para combatirlo cobardemente en aras de intereses sectarios ajenos al propósito”. Se vacía la botella y doy vuelta la hoja. 

Le salgo al cruce a mi entrevistado con un comentario que pretende encuadrar la realidad: “Estoy de acuerdo. Ahora, decime por favor, ¿cómo se huye del atolladero de ahora?

“Los vientos son diversos porque no existe un referente aglutinador. O, tal vez deba yo decir que ese hombre no desea ocupar tal rol. Ese señor es José Veyrand. Él pondría blanco sobre negro con consenso. Pero no será su trabajo ya que está absolutamente abocado a su entidad amada”. 

Lógicamente, imagino atajos ante tal circunstancia. “¿Qué queda, entonces?”, consulto llenando los porrones de cerveza. “Queda el camino de intentar unir las partes de la oposición. Pegarlas con ideas y propuestas de cara al porvenir. Mariano Ciancio trata y trata, avalado por la Comuna, de lograr el objetivo del pretendido consenso. Pero se da otra controversia intestina nada nimia: la posición de quienes no están de acuerdo con la postulación de Javier Frías, referente joven y conciliador, y quisieran ver a Oscar López por ejemplo, en lo alto del podio.” 

Interrumpo. “¿Es cierto el rumor de que existe una voz disidente dentro de este núcleo compacto que no apoya todo esto porque sostiene la presunción de que está digitada desde Rivadavia y San Martín la lista? “Algo de eso hay. Lo cierto es que estamos ante un instante decisivo. No hemos de tener dudas ni prejuicios a la hora de acompañar la nómina netamente opositora a lo que ha sido negativo para el fomentismo. Es autoritarismo contra apertura. Defensa del colega contra agravios y ataques por las redes al que no piensa igual. Vos mismo has sido vilipendiado por quienes no dan la cara y en un mano a mano, se callan”. 

“No miremos el árbol. Sostengamos la vista en el bosque. Claro que de éste lado también hay fallas. ¿Cómo es factible no haber llamado a Asamblea en el barrio “12 de Octubre”? Es una pena, más allá del supuesto justificativo, porque deja afuera a “Petty” de una postulación conveniente y convincente. Da la impresión, mi amigo, que se camina demasiado a  prisa y es tiempo de frenar el impulso intempestivo y establecer reglas para todos bien claras. Y es imperativa a su vez, una Escuela de Dirigentes que enseñe lo básico, que actualice las cuestiones inherentes a comandar el barco de las entidades fomenteriles”. 

La promesa de continuar hablando sigue en pie. Es corto el tiempo y extenso el ítem. El fomentismo apasiona, aunque en cierto modo, y por las vicisitudes que se han suscitado, ha llegado a preocupar o a cansar a varios dirigentes.

Por Mario Delgado.-   

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