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Cerealera 3 Arroyos inició despidos en su planta de Pilar en medio de la caída del consumo

La empresa Cerealera 3 Arroyos inició el proceso de reducción de personal en su planta ubicada en el Parque Industrial de Pilar, donde ya fueron despedidos 16 trabajadores de una dotación de 70 empleados.

Desde el Sindicato de Trabajadores de la Industria Alimenticia (STIA) advirtieron que las desvinculaciones podrían continuar durante las próximas semanas, ya que la firma había anunciado la eliminación de alrededor del 30% de su plantilla.

La caída del consumo impactó en la producción

La empresa atribuyó la medida a la profunda retracción de la demanda que afecta al sector. Según informó la propia compañía, la producción se redujo cerca de un 45%, lo que llevó a la necesidad de reorganizar su estructura y disminuir los costos laborales.

El escenario refleja la crisis que atraviesan distintas industrias alimenticias, golpeadas por la caída del consumo interno y la menor actividad económica.

El STIA confirmó los primeros 16 despidos

Desde el STIA confirmaron que ya se concretaron 16 de los 20 despidos anunciados a comienzos de julio.

Además, señalaron que 13 de los trabajadores desvinculados recibirán un plus indemnizatorio, aunque las condiciones varían según la situación contractual de cada empleado.

El dirigente sindical Cristian Bono aseguró que el problema no es exclusivo de la cerealera.

«La situación viene complicada, como todas las plantas del Parque Industrial, por la baja de la producción», afirmó.

El gremio propuso suspensiones para preservar el empleo

La planta de Pilar había atravesado un proceso de quiebra y actualmente funciona bajo una nueva administración, que hace seis meses decidió continuar la actividad con 70 trabajadores contratados mediante vínculos semestrales.

Ante el vencimiento de esos contratos, el sindicato presentó distintas alternativas para evitar despidos, entre ellas suspensiones temporarias con reducción salarial o incluso sin goce de haberes hasta que mejorara el nivel de producción.

Sin embargo, la empresa rechazó esa posibilidad.

«Presentamos un abanico de posibilidades para sostener el empleo hasta que repunte la producción, pero la empresa sostiene que la única manera de pagar los salarios en tiempo y forma es reduciendo la dotación de personal», explicó Bono.

Preocupación por las indemnizaciones

Otro de los focos del conflicto es la situación de las indemnizaciones.

Debido a que muchos trabajadores tenían contratos temporarios, parte de los despedidos no accederá a una indemnización completa por la finalización de esos vínculos laborales.

En tanto, las compensaciones correspondientes a los años trabajados antes de la quiebra continúan siendo reclamadas por la vía judicial contra la administración anterior.

La situación de Cerealera 3 Arroyos vuelve a poner en evidencia las dificultades que enfrentan numerosas industrias bonaerenses, en un contexto económico marcado por la caída del consumo, la reducción de la producción y el ajuste de las estructuras laborales.