La Región
El significado de un 2021 histórico para el puerto de Bahía Blanca
El sistema portuario local logró cifras récord en varios indicadores clave y supo estar a la altura de las circunstancias para movilizar tonelajes extra y responder así a mayores exigencias logísticas.

Adrián Luciani
aluciani@lanueva.com
Pasó el 2021 y dejó, tal como se preveía, números extraordinarios para el puerto de Bahía Blanca.
Sin embargo, el balance va mucho más allá de las estadísticas, adquiriendo varios significados relevantes,
Por ejemplo, no se trata de un simple aumento de toneladas movilizadas, sino de varios indicadores clave que alcanzaron registros nunca vistos, ratificando así el rol estratégico que las terminales locales desempeñan a nivel nacional.
Es cierto, la bajante del Paraná ayudó y mucho, obligando a un mayor completamiento de bodegas en Ingeniero White y puerto Galván, pero no todo fue obra de la naturaleza, sino también de un sistema logístico que nuevamente supo estar a la altura de las circunstancias, brindándole a la Argentina una puerta de salida confiable y segura para sus exportaciones.
A esto debe sumarse, en el contexto del sistema portuario afincado en el estuario bahiense, el rol destacado que también desempeñó Puerto Rosales, con su cada vez más importante movimiento petrolero.
Las cifras oficiales dadas a conocer el miércoles pasado por el Consorcio de Gestión hablan, sólo para el puerto de Bahía Blanca, de un acumulado anual de 18.535.689 toneladas movilizadas
Se trata de un récord absoluto, con una suba del 28.1% con respecto a 2020 y del 12,4% con relación a 2019.
A la distancia, si es que pueden compararse, las cifras toman mayor relevancia si se las coteja, por ejemplo, con las alcanzadas en los primeros años de autonomía portuaria.
Por ejemplo mientras en 1995 en el rubro granos se despacharon, en total, 3.571.723 toneladas, contra 3.377.460 de 1994, el año pasado se llegó a 12.559.479 toneladas.
Y si se quiere dimensionar aún más el crecimiento logrado, basta recordar que en 1976 se habían movilizado 2.906.192 y en 1977 casi 4.200.000.
Volviendo a los números extraordinarios del año pasado, pese a las limitaciones operativas impuestas por la pandemia, si se computa, además, la actividad de Puerto Rosales, también se alcanzó una cifra histórica, movilizándose por el estuario de Bahía Blanca 28.879.508 toneladas, con un 22.2% de aumento con relación al 2020 y un %14.5 con respecto al 2019.
Como se señaló desde el Consorcio, la marca significativa también se evidenció en la logística, con 1.020 buques que transitaron por el estuario bahiense.
En tal sentido, los graneleros alcanzaron el porcentaje más importante.
En cuanto a la logística estrictamente terrestre, los camiones también tuvieron un peso histórico, logrando una cifra de 317.293, que se complementó con el servicio ferroviario con 69.733 vagones movilizados.
Al referirse a los números logrados, Federico Susbielles, presidente del CGPBB afirmó que “el movimiento acumulado anual del 2021 ha sido récord en cantidad de toneladas, también extraordinaria en cantidad de buques y en el resto de los medios de transporte que colaboran en la cadena logística.


Desde la izquierda, Federico Franchini (gerente general) Susbielles y Juan Linares (gerente de Desarrollo de Negocios), durante la presentación de las estadísticas.
“Este resultado confirmó una tendencia en alza que veníamos registrando mes a mes. Sin dudas que la alegría es compartida y pone en valor la fortaleza y el empuje de toda la comunidad portuaria”, agregó.
A la hora de desmenuzar las cifras logradas, los granos tuvieron un excelente año, alcanzando valores récord e históricos con 12.559.479 toneladas movilizadas, es decir, un 38.5% por encima de 2020 y un 15.8% respecto de 2019.
El principal grano exportado fue el maíz con 7.013.898 toneladas, seguido por el trigo con 3.103.452 y 1.033.094 toneladas de cebada, respectivamente.
Como se vino señalando, la pérdida de calado en los puertos del Gran Rosario por la bajante del Paraná volvió a derivar carga hacia Bahía Blanca, pero eso sólo no alcanza para explicar las cifras logradas.
En tal sentido, el sistema logístico bahiense debió absorber esas cifras extraordinarias de granos, no sólo en lo que se refiere a la llegada de camiones y vagones, sino también en cuanto al ritmo de operación de las terminales y del puerto en general para movilizar esos mayores tonelajes.
Por ejemplo, pese a la incesante llegada de camiones, con récords de 2.200/2.300 camiones diarios, prácticamente no se registraron inconvenientes.
Incluso, como se explicó desde el Consorcio, las condiciones de profundidad y el entramado logístico que brinda el puerto permitieron que los buques realizaran con eficiencia y competitividad el completamiento de carga de varios buques, debido a la bajante del río Paraná.
Brasil, Vietnam, China, Corea del Sur y Malasia se convirtieron en los principales destinos de las mercaderías exportadas durante 2021
Por el lado de los inflamables y petroquímicos, se movilizaron 3.210.178 de toneladas, un 32.4% por sobre el anual del año 2020 y un 30.8% por sobre el de 2019.
Entre otras razones, la operación del buque regasificador Exemplar durante los meses más fríos del año, recuperó la presencia de buques metaneros que llegaron con cargas de gas natural licuado (GNL).
En cuanto al movimiento de carga general, contenerizada y de proyecto, alcanzó las 2.066.690 toneladas, incluyendo productos movilizados vía terrestre, esta registró una baja del 14,6 por ciento con relación a 2019, probablemente por la crisis mundial que vive el sector.
El reporte anual indicó que se llevaron a cabo sostenidas operaciones de descarga de fertilizantes para el cultivo de la región, así como también arena cerámica y baritina para Vaca Muerta y carga de combustible para bunker.
Otro elemento a destacar que el aumento de las jornadas de descarga de pescado congelado por la terminal de Puerto Frío, que propiciaron una gran presencia y rotación de estibadores y equipamiento.
El movilizado anual fue de 9.237 toneladas, con una suba del 27.5 % respecto de 2020 y de 240.7% a 2019.
En cuanto al 2022 para el puerto de Bahía Blanca, si bien el anhelo general es seguir mejorando, difícilmente se logren tonelajes similares, sobre todo en granos, pero hasta ahora todo hace prever que este será otro muy buen año. Ojalá así sea.


La Región
Abandonaron una camioneta con cuatro cadáveres electrocutados en el hospital de Bahía Blanca
Según las primeras investigaciones, se trata de los cuerpos de cuatro personas que intentaron robar cables de una línea de media tensión en cercanías de la ciudad, y recibieron una descarga de 33.000 voltios. Además de los muertos, había un herido, que sobrevivió.


A última hora de anoche, una camioneta sorprendió al personal del Hospital Municipal de Bahía Blanca. Porque en su interior había cuatro cadáveres y un herido, y el conductor trató de huir luego de dejar el vehículo estacionado, aunque fue detenido. Los fallecidos y el herido habían sufrido una descarga eléctrica mientras intentaban robar cables.
Las primeras informaciones, según La Nueva Provincia, aseguran que todos se hallaban robando cables en un campo del kilómetro 57 de la ruta nacional 33 -pasando el paraje García del Río- y sufrieron una descarga eléctrica de 33 mil voltios. El incidente ocurrió después de las 23 del lunes.
En esas circunstancias, las víctimas fueron trasladadas por un sexto hombre a bordo de una camioneta Volkswagen Amarok, patente NUD 310, que quedó estacionada en la puerta del centro asistencial.
“Una descarga descomunal”
Si bien el conductor se dio a la fuga, horas después fue capturado tras un allanamiento en una vivienda de La Pinta 377. El detenido fue identificado como Ángel Daniel Gallardo, de 66 años.
Los fallecidos, según la Policía, eran Facundo Uribe (32), Joaquín Acosta (18), Fernando Gallardo (25) y Federico Strick (28). También ingresó con quemaduras por descarga Emanuel Chamorro Sepúlveda (20), pero se encuentra consciente.
Los ladrones recibieron una “descarga eléctrica descomunal”, señalaron desde la empresa distribuidora EDES a La Brújula 24, en referencia a los cables de medita tensión que estaban manipulando.
En el vehículo ocupado por los cuatro fallecidos, a su vez, se secuestró un handy con la frecuencia policial, elemento que ahora está siendo sometido a una investigación.
Perseguida
Al filo de la medianoche, la llegada de la camioneta provocó un revuelo en el Hospital, donde arribaron de inmediato el superintendente de la ciudad, Gonzalo Bezos, el secretario de Seguridad de la Municipalidad, Federico Montero, y el jefe policial Gonzalo Sandoval.
Se supo que la Amarok venía siendo perseguida por un móvil policial de la Patrulla Rural, que había advertido su presencia sospechosa en un campo de aquel distrito, que ya había sido blanco de delitos similares.
Los policías, al parecer, habrían perdido el rastro de la Amarok al ingresar a Bahía, pero con la ayuda del Centro Único de Monitoreo (CEUM), se pudieron determinar su llegada a la guardia del Municipal.
Para este martes se harán peritajes con el personal de EDES en la zona, ubicada a unos 30 kilómetros de Bahía Blanca. (DIB) MM
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Un poco más solos


Y entonces sabíamos que iba a pasar, que algún día esa suerte de ausencia larga a la que lo había llevado la vejez y el extravío de la enfermedad se iba a convertir en un hueco definitivo. Eso al fin hace la muerte: reduce el último vestigio de lo cognoscible. Pero -y aquí el adversativo funciona a favor- queda el resto, la intensa y perenne memoria de lo que hizo, de lo que dijo (hizo mucho más de lo que dijo), de lo que fue, desde que silenciosamente llegó a la ciudad que lo abrigó.
Ha devuelto largamente esa manta que lo contuvo cuando llegó a Tandil, allá por 1988, cuando empezó a cifrar su sello en la Parroquia de Begoña y el definitivo, en la Parroquia del Santísimo Sacramento, allí donde siempre -rompiendo una tradición católica de más de un siglo- había imperado una visión católica integrista, muy lejos -o en antítesis- al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, del que él participó, surgido en la década del 60.
Secuestrado por la Triple A en plena dictadura militar -estuvo detenido de 1976 a 1981 en La Plata, bajo la órbita del torturador Etchecolaz- un obispo literalmente lo rescató y le salvó la vida. Fue Emilio Bianchi di Cárcano, que le dio cobijo en Azul. Su próximo paso fue Tandil y de aquí no se fue más. Si hay algo tan inobjetable como su labor pastoral fue la intuición que tuvo Raúl Troncoso para entender la matriz idiosincrática de la sociedad lugareña, y vale aquí incorporar el oxímoron ideológico del conservadorismo que hace.
El sacerdote detectó enseguida cómo funcionaba nuestra comunidad y, sobre todo, el círculo de poder. Y actuó en consecuencia: fue el hombre que durante más de treinta años supo hilar con tacto e inteligencia una malla de contención entre los más pobres y los más ricos. Ese puente sólo pudo tenderlo Raúl y está hecho de gestos mínimos, de política, de guiños y sobreentendidos.
El estallido social de 2001 encontró en su figura una suerte de liderazgo ecuménico, silencioso y eficiente para evitar males mayores a la hora de aquellos saqueos que aquí no se produjeron.
Fue el cura que menos habló políticamente en sus sermones pero que más hizo por los que peor estaban. Esta opción -que seguramente le valió algunos reproches de quienes esperaban algo más desde el púlpito- fue el acto más pragmático de su vida: en el púlpito que había sido de Actis y de Mosse, el primero un cura popular visceralmente anticomunista y el segundo un sacerdote abiertamente cerrado y aristocrático- tomó por el atajo del bajo perfil, la apertura de la Iglesia y las obras como prioridad; también de la real politik (el teléfono de Troncoso fue un ícono del poder en los más altos niveles y sus charlas a solas eran memorables) para la construcción de su gran misión a través de la Iglesia, como la labor de Cáritas, las Casas de la Esperanza, y su compromiso con el patrimonio serrano y los derechos humanos.
Por eso mismo nunca dejó de estar donde debía y si hay una imagen que revela este compromiso, fue cuando a principios de los 90 lideró la desoladora marcha de un puñado de personas que pedía justicia por el asesinato de Gilda Mansilla, una doméstica cuyo crimen aún hoy permanece impune. O en lo que tal vez sea la marcha de silencio más dolorosa y terrible que recuerde la historia de Tandil, que sucedió tras la explosión de un horno en Metalúrgica Tandil y la muerte de tres jóvenes trabajadores.
La muerte de Raúl Troncoso, justamente en estos días tan difíciles, no sólo duele por el vacío que abruma, por su pérdida irremediable, y por el largo adiós que acaba de comenzar. Nos duele también, a muchos, porque sin duda hoy estamos un poco más solos que ayer.