Opinión
Contraluz
Lo bueno y lo malo, en la columna de opinión de Mario Delgado.
LO MALO.- Llueven mensajes elocuentes y fidedignos que dan cuenta de un continuo destrato a personas jubiladas, sobre todo, en determinados consultorios médicos locales.
Tal actitud de desprecio a pacientes, es esgrimida esencialmente no por los propios profesionales de la medicina, sino por quienes ofician de secretarias, dando muestras de ninguneo y menosprecio a quienes asisten a tales sitios, con visibles preocupaciones o dolencias.
La llegada del virus coronado, el año pasado, quizá agudizó y puntualizó una costumbre arraigada y jamás reprendida: la de discriminar, la de atropellar a la gente, usando como ardid, como arma, un uniforme o guardapolvo y una al menos, pequeña dosis de autoridad o poder, conferido este escalafón, nada más que por las circunstancias y el pleno resentimiento de quienes ejercen una función de presumible servicio al prójimo.
La pandemia sirvió y sirve todavía de separador, de fuente de inoculación de terror. Y eso hace, que, ante el menor síntoma, una persona pueda ser mal tratada o incluso echada de un consultorio por secretarias irascibles e histéricas.
La mansedumbre de los despreciados, su impotencia habitual, se conjugan hoy empero para demostrar que tales cosas negativas acaecen acá. Bien podría incluso citar con letras mayúsculas un lugar donde las quejas de los pacientes, se centralizan desde hace bastante.
Nadie procede a frenar estos tediosos procederes de almas insatisfechas y malsanas. Que no se divulgue, no representa que no esté ocurriendo, obligando en muchas oportunidades a los afiliados a cambiar de médico de cabecera.
LO BUENO.- Ayer martes 3 de agosto, a las seis de la mañana, se produjo un voraz incendio en el quinto piso de un edificio de departamentos, en la calle San Martín al 1300 de la localidad de Caseros, partido de Tres de Febrero.
La propietaria de un departamento del mencionado piso, al ver que un enchufe eléctrico se había recalentado, no tuvo mejor idea que arrojarle agua y de ahí, al caos distó muy poco.
Acudieron siete dotaciones de bomberos, las cuales procedieron, con un esfuerzo sobrehumano a desalojar la torre, a evacuar sin daños para ningún habitante del complejo.
No obstante, la ferocidad del fuego y el humo, hicieron lo suyo en tres efectivos bomberiles que terminaron perdiendo la vida, en cumplimiento preciso y preciado de su deber, al decir consternado y emocionado de su Jefe. Los tres auténticos héroes para recordar y subrayar son: CRISTIAN RAGAZZONI (36 años de edad); GABRIEL FEDELLI (49); y PABLO SILVA (47).
Estas figuras son verdaderas simbologías de heroicidad, en un país sin ejemplos, donde cualquier “drogón” es considerado un ídolo, donde se caen los dioses falsos, debiese toda la sociedad rendir homenaje, postrarse ante estos individuos comunes, como nosotros, sin grandilocuencias mediáticas, y reconocerles su acto único, valioso ciento por cien.
Sin lugar a dudas que en una nación sin rumbo moral, sin afecto por los valores, estos tres mosqueteros modernos nos interpelan.
Por Mario Delgado.-




