Connect with us

Opinión

Crees. ¿En quién crees?

Publicado hace

Te pongo un ejemplo solito nada màs. Acaso no hace falta otra explicación. Un señor que posee un negocio me dijo ayer que necesita cubrir, cada mes, de gastos fijos, sin el sueldo de su empleado y sin el pago a proveedores, la suma de $ 45.000. O sea que cerrar por un posible contagio de Covid 19, le representarìa una especie de quiebra anticipada y muy perversa.
Pero este es un país sin coherencia y sin credibilidad. Fijate que liberaron cualquier viaje en Semana Santa e inmediatamente después, el desespere por cerrar y nuevamente encriptar al manso pueblo argentino.
Por lo tanto, no descubro absolutamente nada si te afirmo que este Gobierno Central, no conserva ni un gramo de autoridad y cero credibilidad en el común de la población.
Ante tal circunstancia, con el vuelo rasante ya de determinadas encuestas que lanzan misiles certeros contra Casa Rosada, al medir que un 55 % de los argentinos hoy mismo, no se banca màs tanta mentira organizada y el enorme caudal de hipocresía que baja desde Balcarce 50.
Entonces no les va quedando otra triste y cobarde opción a los personeros del mal, que reinstalar la costumbre de sembrar terror por doquier. Motivos no les faltan, por cierto, y los hacen jugar a su favor.
Se han birlado vacunas contra el virus chino. Se las ha hecho partìcipes de chanchullos internos y espurios. A propósito, en tal contexto de locura, el señor Presidente don Alberto Fernàndez, ha revelado públicamente al contraer el virus coronado, lo siguiente: “Si no me hubiera vacunado la estaría pasando mal”.
Esto debiese llamar la atención de la ciudadanía puesto que la gran mayoría, ni siquiera ha recibido una primera dosis de la Sputnik V o de la que sea que estè disponible.
Sin mucho análisis, lo expuesto por el primer mandatario, es una drástica y patente risotada en el rostro estoico de sus gobernados, que aguardan con impaciencia lógica, el momento de la cita con la jeringa vacunadora.
Y, andando y andando, fuimos llegando a la Segunda Ola, setenta veces superior en contagiosidad y letalidad. De aquellos quince días iniciales de la cuarentena de marzo – abril 2020, pocos se acuerdan. Aunque sì, quizá tengas en mente la tremenda inutilidad de la cuarentena màs extensa del mundo conocido.
Cartelerìa con presuntas obras en hospitales, han cristalizado. Mas la acción precisa es esquiva a la comparación de lo que profesan, con lo efectivamente concretado en todo este proceso tan caòtico y penoso.
De previsión, mejor ni hablar. Fue plausible abrir cualquier canal de esparcimiento y posteriormente, caer pesadamente encima de la gente con nuevas restricciones de pacotilla.
Ni seriedad exhiben. Recordà cada frase pronunciada y veràs la incongruencia manifiesta. La inexactitud de los científicos bufones de Alberto y sus profecías de segundo o tercer orden, sin argumentos vàlidos, sin convencimiento alguno.
Cada detalle se barniza con un sesgo elocuente de atemorizar y poner de rodillas al individuo común, para que no chille, que no reclame, que no piense, que no observe enojado, la caterva de inútiles y corruptos pululando por quitarle los derechos elementales a los 44 millones de compatriotas.
Pero cuando el poder deseò, se abrieron ventanas al cielo, rapiñando el sentido común y el cuidado tan estricto demandado. El 17 de Octubre con la militancia regalando “lealtad” a Peròn y Eva; el velatorio multitudinario de Diego Maradona y el circo abortero de “los pañuelos verdes”, son botones de muestra. De pésima muestra de la payasada gubernamental.
¿Crees aùn? Estàs en tu perfecto derecho. Sin embargo, y sin ànimo de ofender o confrontar, déjame consultarte: ¿En quièn crees?
Por Mario Delgado.-

Advertisement

Opinión

De nuevas cepas y recaudos sin tomar

Publicado hace

Se informa con amplitud en este portal sobre lo expresado en la dominical noche de este 11 de abril, por el Secretario de Salud y por el Intendente Municipal. La situación local es desesperante, y se inserta dentro de un panorama general agotador.
Apariciòn traicionera de nòveles cepas del virus chino y con mayor poder de contagio y muerte. Asì de letal y simple, la descripción. Se presentò un informe técnico científico detallado, sin desperdicios, valioso y necesario en el marco de una oleada triste de contagiados que superan la media esperada.
Lògico también es advertir que frente a testeos continuos, la presencia de personas con Covid resultarà màs evidente. Si los testeos exhaustivos, se hubiesen concretado desde el principio, otra hubiera sido la historia.
Pero lo de hoy es lo que hay y no agrada a nadie con conciencia de bien. Es deprimente y genera impotencia en la salud pública y sus efectores, luchadores constantes de la primera línea, y en la propia población, aunque èsta se divide en varios matices disìmiles ante la horrible circunstancia actual.
Olavarrìa no ha logrado escapar de las garras de las nuevas mutaciones del virus coronado. Eso quedó magníficamente señalado en la conferencia de prensa de la víspera. Y, en tal caso, yendo al grano molesto, es probable que alguien, en su casa y oyendo a los funcionarios citados al principio de esta columna, aguardase impertinente, una confesiòn manifiesta o una definición tajante de acusación y de responsabilidades. Mas no fue de tal modo la cuestión.
Ambos referentes oficiales, optaron por centrar su alocución en poner en claro aspectos epidemiológicos salientes y de medidas restrictivas a cristalizar, en esta Fase 3 que se inaugura hostil.
Un retroceso formidable en un contexto dramático por donde se lo observe. En lugar de reprimir, con severidad y poder, a los iracundos estúpidos que atestaron los boliches y fiestas ocultas, en vez de sancionar a bolicheros deseosos de recaudar sin controlar, se sale con tapones de punta a coartar libertades laborales y de circulación, se hostiga al hombre común que nada tuvo ni tiene que ver en las consecuencias de la desobediencia de otros idiotas.
Con tecnicismos potables se evitò circundar el autèntico problema nativo: el por què real y tangible de tantos enfermos de Covid 19 de ahora. Enfermos que ocupan camas y sobrepasan lo común del sistema sanitario. En aras de no proferir dardos hirientes, se licùan culpas bajo la òrbita sutil y rara de lo técnico.
No por nada tantos contagios a la vez. De algún lado surgen. De los malos noctámbulos la gran mayoría. Sin embargo, se bifurcan las señales y se prefiere tomar otro atajo.
Hubiera sido conveniente, no ayer, ya antes, decir la verdad con convicción, por respeto al ciudadano estoico que paga altas tasas y cumple cuidándose. Y aplicar multas y controles veraces en los sitios que todos sabemos. Pero, no. Ante los avasallamientos de las òrdenes y del sentido colectivo común, nada se hizo. Y ahora, con el barco semi hundido, bregan por explicar que nuevas cepas nos invaden y cierran y reducen horarios como si de ello dependiese el futuro ameno de una sociedad mansa y ciega, que no reacciona frente a tanto atropello de sus díscolos pares y de quienes administran poder.
Una pena tras otra. Y, en medio de patologías sin atender, de comercios que siguen cerrando, de gente endeudada, de miles de almas con depresión, los golpes en el rostro se asimilan.
La pregunta es simple: ¿Hasta cuàndo?
Por Mario Delgado.-

Seguir leyendo

Opinión

Caretas

Publicado hace

Las medidas restrictivas gubernamentales vienen a poner otra vez en debate las implicancias del miedo y el encierro. Una nación libre y soberana, se ve quebrantada en sus derechos civiles por la incompetencia de los líderes políticos y de la misma gente que asume una pésima nocturnidad y no respeta las elementales normas de sentido común.
Boliches atestados de almas y sin distanciamiento. Buena recaudaciòn económica de los bolicheros y a otra cosa. Total, después embroman al resto de la población que trata cada jornada de sostenerse en pie, en medio de este desastre.
Los contagios existen. Nunca discutì tal verdad. Siempre escribì y citè lo otro, lo anexo lo colateral: la inoculación del miedo y la inconstitucionalidad del encriptamiento continuo. Que, dicho sea de paso, demostrado quedó, no sirvió para sanear la salud ni para evitar muertes de argentinos.
Las mentiras de Casa Rosada se leen por doquier. Y la colaboración de los pretendidos expertos, no dio jamàs en el clavo. Y la economía se desplomò, con miles de negocios cerrados y personas endeudas y sin esperanza alguna.
19 millones de pobres, 4 millones de indigentes, el 60 % de los niños mal alimentado, una inflación mensual de 4 puntos y un Estado incapaz de abonar ni siquiera los intereses de sus deudas.
Acompaña este desquicio, una betería inaceptable de planes sociales sin contraprestación alguna. Casi 20 millones de conciudadanos, recibe una dàdiva de Balcarce 50, sin aportar un mínimo esfuerzo, sin sudor ni beneficio para el país.
Todo este andamiaje de locuras “populares”, se mantiene gracias a la constante emisión de pesos sin respaldo, sòlo generadores de inflación.
Pero es mejor inflar los cocos con prohibiciones. O sea, dejaron libre el camino en Semana Santa y luego llueven los testeos. Ùtiles operativos, aunque sin vacunas a la vista.
Y el carro engancha a gobernadores e intendentes, como el año pasado. No obstante, hoy le dan por obligación, un ápice màs de protagonismo a los citados funcionarios. Cuando la verdad es clara: presidencia no soporta nuevas cuarentenas porque el pueblo està harto. Y la economía se caería al pozo final.
Entonces, en lugar de solicitar un fortalecimiento de la oposición, los serviles se conectan al verso oficial. Y cierran sin criterio: templos, ferias, y otras actividades que no han contaminado la escena. Sì dejan sin molestar a la noche dìscola y bolicheros sin responsabilidad que dejan entrar gente sin barbijo y màs de la cantidad de almas que debieran. Y las fiestas en casas y quintas, como foco también de contaminación. Pero, bueno es subrayar de paso, que el Gobierno no posee al dìa de hoy, autoridad moral para pretender encerrar a la gente. Lo ocurrido el 17 de octubre del 2020, con la supuesta “Lealtad” a Pròn y Eva, el velatorio irresponsable de Maradona y el delirio de “los pañuelos verdes”, durante el tratamiento abortero en el Congreso, son muestras suficientes de la ausencia de criterio del oficialismo. El mismo que después, con ciertas nefastas complicidades provinciales y comunales, apuesta al asfixia del pueblo paciente por demás.
Olavarrìa no escapa ni se esconde del paraguas protector de la tremenda hipocresía circundante. En medio de una ola de contagios, producto esencialmente de la perversa acción de pocos incautos e imbéciles, empiezan con un operativo de cazar brujas inexistentes en sitios no complicados.
En vez de castigar a los auténticos responsables del lìo perverso y cruento, lèase “fiesteros” de bailes caseros o en quimtas; lèase dueños de pubs, restaurantes e improvisados boliches, que ni controlan la cantidad de parroquianos que ingresan a esos lugares céntricos y allende el Tapalquè, ni tampoco les preocupa la ausencia de tapabocas en sus clientes.
Pero no, mis amigos, la mano dura del Estado Comunal, se pretende posar sobre otros sectores: ferias al aire libre, casi remotas por cierto, porque son cada vez menos las que permiten; iglesias y eventos culturales.
Una forma cobarde de hacer creer que se actùa en consecuencia, en relación a los hechos. Vileza total de un Municipio inclinado ante Provincia. Coartan libertades a las personas que no molestan, que no tienen culpa alguna, en vez de torcer el brazo a los irascibles indómitos, verdaderamente culpables de los contagios y, por què no, de esta desazón presente tan terrible. Uno lo único que puede suponer desde el llano y la bronca y el sentido comùn, es que hay “señores” a los que no conviene molestar.
O sea, la vida nocturna se restringe apenitas, en aras de no dejar sin laburo a muchas personas de la gastronomía y de los boliches en general. No hay que confundir: no expongo el laburo en sì como eje del mal; sino los condimentos previamente dichos. Repito: màs gente adentro de los sitios de esparcimiento y sin barbijo.
De las denominadas “fiestas clandestinas”, podríamos referir miles de renglones. Se dieron cita durante la cuarenta estricta y siempre, desde marzo del año pasado, hasta aquí. Los castigos han sido superfluos, es evidente.
La Comuna no puede cubrir cada hogar: no lograrà jamàs desactivar cada festichola que se orqueste. Pero sì fácilmente puede refrescarle la memoria a los bolicheros céntricos sobre deberes mínimos de convivencia actual. Y NO LO HACE. Tengo decenas de testimonios de personas que, estando en restaurantes y pubs, ha visto pasar móviles de Control Urbano o policiales incluso, y nada, ni una sola advertencia.
La conclusión es locuaz, directa. Hay ciertas áreas que no se pueden tocar. Si no, es inviable tanta hipocresía. Y, por otra vereda marcha, claro, la insoportable mansedumbre de este pueblo conservador que administra muy bien su genuflexión y quietud.
Por Mario Delgado.-

Seguir leyendo