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Opinión

El protagonismo de Celeste

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Una lluvia de pedidos de informes y un paso al frente en el protagonismo de la señora contadora y concejal Celeste Arouxet, arroja como saldo la apertura legislativa.
Para arrancar el período ordinario de sesiones, no estuvo nada mal. Por el contrario, mostrò con creces, una actitud sobresaliente: un claro distanciamiento entre el sector oficialista, del cual ella formò parte, y la mencionada edil.
Todo este andamiaje de misiles disparados en la mañana de este jueves 11 de marzo, tuvo, mis amigos, como telòn de fondo, la interna candente de la UCR local, con tres listas pujando por las preferencias de los afiliados, en un año a su vez, electivo en los tres niveles.
Lindos condimentos, pues, para sazonar el plato tan atrayente. Porque las acusaciones de Celeste, aclaremos bien, no son propiedad exclusiva de este instante presente; ya vienen desde el inicio de su separación con el Ejecutivo, hecho que fue signado como un episodio de violencia de gènero, según los dichos de la legisladora. La discusión con el señor Intendente fue dura y quebrò una unión que, ahora mismo, registra una autocrìtica de Arouxet.
Una serie seguida de demandas de datos, sobre la vacunación contra el Covid, o los detalles presuntamente ocultos del RAFAM. Todo vale, todo sirve a la hora de sacar a relucir la llameante espada. Y los ataques son directos al corazón del Palacio, haciendo escala obvia en sus ex compañeros de bancada de Juntos por el Cambio.
Por supuesto que en tal vorágine, nada es poco, ni casual. Criticar a Coopelectric por su incumplimiento de una Ordenanza vigente, o no informar Rivadavia y San Martìn como corresponde por las horas POLAD de la Policìa. En consonancia también con la elección coopelèctrica que todavía no autorizan. Y donde la Comuna juega un papel central, a favor de la actual conducción amarilla.
Como podemos advertir, piedras para lanzar no le faltan a la legisladora local, que expresa en sus intervenciones su tarea en conjunto con el señor Guillermo Lascano y su bagaje de cifras y números, que hacen de su alocución una ponencia de carácter elocuente y seria, sin fisuras. Pero el oficialismo redobla la apuesta, con Martìn Endere o Juan Mujica. Con Cecilia Krivochen o Maite Salerno. Una cancha embarrada y una armonía ya rota.
Si hasta uno de sus ex compañeros de tándem, le quiso dar un consejo, nombrando una recomendación de la doctora Lorden, Vicepresidente del Comitè Provincia de la UCR. Fue una chicanita prolija que se topò con una Celeste despierta y no predispuesta a que la encierren en trampas dialècticas.
Un panorama tumultuoso para mirar de cerca y anotar cada movimiento de una y otra franja. Una veta, una vertiente de oposición llamativa y precisa. ¿Con dolor y resentimiento?
Sin dudas que con el devenir de las sesiones, el Interbloque Frente de Todos, irà soltando también sus armas. Mas queda claro que Arouxet refrenda, en sì misma, un polo opositor. No avenida a consensuar o a aceptar imposiciones o sugerencias de la faz oficial. Un autèntico muro de contención.
Primordialmente se manifiesta su actitud en ítems que ella domina. O, al menos, conoce de antemano a la perfección. No duda ni da espacio a dialogar. Sentencia y acusa firme al oficialismo de desidia y de no cooperar con los ediles.
Su voz se alza segura y eso es un dato, no una opinión. Desde la soledad de su bloque, se perfila sin titubear y recoge adhesiones de sus pares. Habrà que estudiar quièn o quienes se acercan màs a ella y con què intenciones polìticas, en un tiempo de votos por venir y, tomando en cuenta las circunstancias.
Màs allà de especulaciones atendibles, hay que reconocer que la contadora se ha ganado un lugar, entre los números y la polémica. Combustible pareciese poseer como para ir marchando con tales cuestiones a cuestas.
Por Mario Delgado.-

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Opinión

Actitudes y reflexiones

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Otra ola imponente de Covid 19. Esta vez, màs fuerte aùn que la anterior. Màs peligrosa. Entonces vuelven desde las sombras chinescas, los profetas del encierro. Es una magnìfica oportunidad para desalentar a la gente de buena voluntad y esgrimir la espada del miedo absoluto.
Tienen al alcance las cifras demoledoras. Tomadas hoy con suma asiduidad. El tema redunda, empero, en deschavar la cuestión, en proferir ciertas verdades que tratan de mantener bajo siete llaves.
Cualquier mortal consciente, puede interpelarlos y no desean verse envueltos en tal intríngulis comprometido y elocuente. La simpleza de los hechos acusa desde su balcón y se muestra para quien tenga la suficiente capacidad crìtica imparcial y concreta.
Hemos superado la barrera de los presuntos contagios diarios con creces. Y de los fallecidos también. Es triste. Por otro sendero marcha, al unìsono, el hartazgo del personal sanitario. Cansados al extremo. Se podrá sintetizar con seguridad y sapiencia que hoy saben màs del virus chino, que se hallan curtidos, que no es idéntica circunstancia a la experimentada el 2020 caòtico y único. Mas habrá que subrayar en el mismo renglón del análisis, la presión sufrida desde entonces, desde el maldito inicio de las interminables cuarentenas.
La salud està resentida. Mal humor, pésima atención en algunos casos puntuales y comprobables y patologías por demás descuidadas a raíz de la preponderancia del virus coronado.
Un lamentable combo no observado, al parecer, por cientos de almas pretendidamente dìscolas que se han relajado en demasìa y no atienden, ni siquiera acatan, las mìnimas y esenciales normas de convivencia frente a la situación conflictiva del momento.
Gente sin barbijos en parques y paseos. Pero lo que resulta peor, juntadas “clandestinas” en casas o quintas, y pubs, y otros boliches similares repletos, y donde los tapabocas brillan por su demencial ausencia.
Y aquí viene el quid de la cotidianeidad. El impulso frenètico del Covid. Seamos claros: si tales sitios se atestan de incautos y rebeldes, si los propios dueños no instalan la orden y la hacen cumplir de no quitarse el barbijo, luego de beber o comer, la milanesa se cocina indubitable.
O sea, sin eufemismos, mis amigos: la gran pesadilla de los infectados de hoy, que pululan luego como posesos por los centros de hisopados, proviene de estas presencias en bares, pubs y espacios afines, donde convengamos y agreguemos, tampoco se respeta la cantidad de humanos permitida ni el necesario distanciamiento social intrínseco.
Como todos concordamos en los desastres económicos del año previo, los bolicheros sostienen su trabajo a ultranza, aùn, insisto, sin medir consecuencias colaterales.
Vamos definiendo dos responsabilidades, pues: la mismísima población concurrente a los boliches y fiestas ocultas, los encargados y/o dueños de los establecimientos y una tercera pata la recibe la autoridad comunal, ejecutora de la vigilancia ciudadana.
Los controles pueden sentirse quizá como laxos. Sobre todo en los negocios céntricos o los allende al arroyo Tapalquè. Si los olavarrienses saben lo que es ya común, ¿por què se trata tanto de encubrir estos cuchitriles? Por algo factible de entender: la venta imperiosamente necesaria y la impunidad que ameritan ciertos “señores” a la sacro santa hora de cumplir las normas en curso.
Hay hijos y entenados, se advierte. A vista de todo el mundo se burlan de los miles de vecinos que han respetado y todavía lo hacen. Pero es màs fácil cerrar otros sitios sin culpa alguna, como templos, por ejemplo. No embromemos màs. La falta de pelotas hace que se desvìe la atención del pueblo.
Y la consiguiente mansedumbre urbana continùa intacta. Y las personas del común, prefieren sufrir restricciones en vez de alzar sus gargantas y gritar la veracidad de los hechos.
Ojalà no vayan por las escuelas y el transporte público ya de por sì, vapuleado e irrespetado. Y quieran los dioses que despierten los espíritus adormilados y salgan de las cavernas. Porque hay un universo màs allà del encierro críptico y demonìaco.
Por Mario Delgado.-

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Opinión

Mutaciones papales

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El líder de la Iglesia Catòlica, el Papa Francisco, ha expresado recientemente: “Si una persona es gay, busca a Dios y tiene buena voluntad, ¿quièn soy yo para juzgarlo?”
Representa tal actitud un nuevo golpe en pleno rostro del universo tradicional de la fe cristiana romana. Porque lo que antes era un considerado por la curia un vicio perverso, ahora se convierte, de pronto, en un tema opinable.
Los émulos de la doctrina y de la ortodoxia, no pueden entender tal cambio sintomático en el primer Pontìfice argentino de la historia.
Es que, màs allà de modas o frases acomodaticias o pragmáticas, se ubica lo expuesto varios siglos atrás por San Pablo en su primigenia carta a los Romanos. La tesitura apostólica es directa y clara, respecto a la homosexualidad, y no deja ningún resquicio a la duda.
O sea, es muy difícil asimilar estas variaciones que se enfrentan. “Pasiones vergonzosas”, son para Saulo de Tarso, devenido en ultra defensor del, por aquel entonces, incipiente espíritu crìstico.
Eran “actos indecentes” perfectamente condenados, aunque convengamos en señalar que no eran una expresión novedosa de la sexualidad en ese tiempo: la propia crónica humana describe episodios de tal carácter en distintas culturas. Desde la antigüedad, pasando por la “prostitución sagrada”, que era la consagración en ciertas naciones, de mujeres y hombres al servicio de la religión. En los templos se efectuaban ceremonias de tinte orgiástica, donde lo prohibido moralmente, adquiría otra dimensión de absoluto libertinaje.
Incluso es menester citar el caso especìfico y muy conocido de los griegos, donde la expresión de la intimidad, no se catalogaba publicamente. De modo que no se encasillaba a nadie dentro de un prototipo sexual. Cada quien vivía su intimidad sin prejuicios ni dramas.
Sin embargo, la función del catolicismo fue siempre defensora de la heterosexualidad a ultranza. Por tal motivo, no sorprende a nadie lo dispuesto por el Catecismo de 1992, que inscribe a las relaciones con personas del mismo sexo como: “Depravaciones graves, intrínsecamente desordenadas y contrarias a la ley natural”. La definición es tajante. Y aclara en otro párrafo la notable axioma de que tales pràcticas, son aùn màs negativas, si se las realiza con menores de edad.
Empero las venas vaticanas han recibido sangre renovada y polémica. Aunque hoy la Congregaciòn Para la Doctrina de la Fe, continúe con la prohibición de bendecir a parejas homosexuales, suele acaecer que el propio Jorge Bergoglia la desautorice.
Entonces la lucha intestina es crucial entre dogmáticos y revolucionarios o pretendidos renovadores de la fe. La puja llega a un punto muerto al referir el mismísimo sucesor de Pedro, un mensaje màs conciliador y de apertura. Un efecto de proselitismo, un cariz de marketing necesario quizá, dado que la masa de feligreses suele huir de los ámbitos eclesiales, descontenta con las prèdicas conservadoras.
Cual remache final, y reavivando un fuego ardiendo, el Obispo de Amberes Johann Bowy, coautor del libro “Puedo Yo”, escrito en colaboración con Roger Burggraeve e Isel Van Halst, esgrime una idea permisiva y bien confrontativa: “Las enseñanzas de la Iglesia ya no reflejan lo que los cristianos hoy expresan sobre el pecado”.
En concordancia con este espíritu de inquietud, el Jefe Catòlico nombrò al confeso homosexual chileno Juan Carlos Cruz, en la Pontificia Congregaciòn para la Protecciòn de Menores. Este individuo ha criticado sin dilaciones los mandatos biblìcos en relación al tòpico en cuestión. Y el Papa lo supo siempre e igual lo nombrò, e incluso le dijo muy paternalmente: “Dios te hizo asì. Dios te ama asì. El papa te ama asì y debes amarte y no preocuparte de lo que dice la gente”.
Por Mario Delgado.-

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