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Opinión

Agite, agite

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Agite, nomàs, mi amigo y beba este trago amargo veraniego con lluvias incluidas. Pero lo primordial es que hay sensaciones encontradas y certezas a priori de que se recontra politizò lo de las vacunas Sputnik V. Al menos por esta zona de la Provincia de Buenos Aires.
Se expone que habrá que investigar y es factible que en las próximas horas, salte ya algún fusible. O, mejor dicho, lo hagan volar porque lo que es renunciar por motus propio, ni ahì.
Sea lo que haya ocurrido una negligencia o un sabotaje, la responsabilidad primaria y total, ante tal situación, posee los mismos artífices. La política y sus mezquindades, actuó con rapidez para desviar el destino de las unidades de vacunas y ahora, seguro, lo hará también para separar de cualquier yerro a quien quiere ella, reitero la mezquindad política, posicionar entre los olavarrienses para una candidatura.
Era el instante preciso. La atención centrada en este ítem. Pero algo salió para la miércoles y ¿caeràn los autores del mal acto u omisiòn, o llegarà la ley y el orden hasta las vestiduras de un o de una, “cuatro de copas”?
Quienes detentan autoridad dentro del Frente de Todos local, han preferido guardarse, reservarse comentarios y conjeturas aventuradas. A veces demasiado silencio, perturba màs que cien gritos al unìsono.
Lo que acaeció es tremendo. La indignación de la gente cunde. La investigación, ojalà, debiese ser concisa y pronta. Sin prejuicios ni “protegidos” de antemano. Los que llevamos algunos años pisando la tierra, intuimos que la cuestión es muy delicada y amerita que existe una conclusión tajante y ajustada a la verdad de los hechos. Pero nos permitimos el beneficio de la duda.
Por otro lado, la frustración de los habitantes de las localidades, los pone de pie frente a una nueva movida este viernes a las 18 horas. Dicen sentirse excluidos, abandonados, como sin fuerzas ante los embates que los aquejan: desde el estado de ciertas arterias, hasta el transporte público interurbano que aùn no circula. Desde la ausencia de móviles policiales hasta la nulidad de planes de viviendas para cada pueblito, para cada localidad.
Entre lo genuino de la demanda y el fantasma de la partidización del tema, avanza la diferencia de criterios. Si se politizò el tòpico de vacunar contra el Covid 19 al personal de salud, ¿por què cornos no habrìa de politizarse también este urticante entripado?
El punto es recorrer y ver. Basta un resumen òptico del Cerro Luciano Fortabat, por ejemplo, para discernir con veracidad y plenitud dialéctica el concepto de “abandono”. No es una chicana; es un dato elocuente de la realidad.
Sostener, empero, que los señores Delegados, no pueden volar porque ni siquiera cuentan con un presupuesto acorde, no es una mención al pasar; es un autèntico y concreto reflejo de lo que viven a diario en sus destinos.
Y lo de los colectivos daría para largo. Quince jornadas sin andar y a nadie del Ejecutivo se le moviò un pelo. Multar a la empresa ¿y nada màs? ¿Por què no contratar provisoriamente un servicio de combis? Un remis de Sierra Chica a Olavarrìa y viceversa, cuesta $ 400 x viaje.
Y, por último, creo conveniente agitar el controversial problema de pretender cerrar la “vida nocturna” entre las 23 y las seis de la madrugada, o entre las 22 y siete. Una locura nueva de un Gobierno que no comprende en su cabal acción, los esfuerzos de los trabajadores gastronómicos por citar un caso, que han logrado remontar un poco, luego de la calamidad del 2020.
Y quieren volver a prohibir circular, aferrándose otra oportunidad màs a lo inconstitucional, en lugar de centrarse en la franja que organiza y asiste a las innumerables “fiestas clandestinas”, que no son otra cosa que manifestaciones juveniles siempre realizadas, lo que pasa que ahora se observan como “ilegales”.
Lo que era normal, se torna malo en un contexto de ineptitudes y de presunta rebeldía de algunos jóvenes que desafìan la enfermedad y ponen en riesgo a familiares y demás personas.
El comercio tiene que alzar su voz y prevalecer en sus tareas. Y las comunas, tan serviles durante el año previo, deberán poner los productos de ave sobre la mesa.
La opción es directa: o vuelve el descalabro económico, que ya de por sì es imparable, o queda la puerta abierta a la libertad.
Y, a propósito, ¿què ejemplo puede anteponer Casa Rosada para cerrar tras de sì como si nada? ¿No recuerdan, tal vez, del Dia de La Lealtad, o del revuelo abortero con miles de fans, o del velatorio de Maradona?
Por Mario Delgado.-

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Opinión

Lo bueno de tener prioridades

Tener prioridades es realmente óptimo: sugiere, entre otras cosas, que el individuo o los gobiernos de los tres niveles, poseen un criterio juicioso, y cuentan, además, con un proyecto de vida de largo alcance.

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Marcar las cuestiones a realizar o resolver con premura, habla bien y nos habilita a creer que hay una contemplación completa de la realidad, y, en base a tal visión, se planea un estricto núcleo de objetivos a cumplimentar. 

Marchar por la senda sin rumbo, sin norte ni guía, es mala o necia, al menos, señal. Por tal motivo se interpela siempre a cada quien, contar con una agenda al alcance de la diestra. Y activar los hilos en consecuencia, desde luego. 

A propósito, este pequeño marco introductorio pretende depositarnos, mis amigos, en un ítem crucial para la concreción individual y colectiva como ciudadanos plenos. Y, conviene por cierto mencionar, la imposibilidad de seguir guitarreando en esta temática que ofreceremos, y desprenderla lo antes posible, de fanatismos partidistas. Me refiero en concreto a la Educación nuestra, en esta nación gloriosa. 

Se ha difundido hace horas atrás un informe contundente por parte de la señora Ministra de Educación de CABA que sentencia con supina espontaneidad, los vericuetos de la niñez y adolescencia que no transitan por un camino elogiable en materia de aprendizaje, llegando a terminar la Primaria o estar en Tercer Año de la Secundaria y no saber leer y escribir sin yerros y tampoco poder comprender y explicar con palabras propias, un texto cualquiera. 

Tamaña deficiencia se ata, en cierta manera, al tiempo de parálisis escolar impreso por la pandemia y la sucesión de cuarentenas. Podríamos asimilar tal contingencia en mayor o menor talante; sin embargo las deducciones del informe van más allá del proceso frontal del Covid 19 y sus medidas aleatorias. El problema a aceptar sin disimulos ni excusas mantiene firme la idea de que, en rigor de verdad, hay un drama previo, un dilema estructural que se agudizó con el virus chino, pero no es solamente esta reciente etapa dispar, entre la virtualidad y la ausencia en las aulas. 

Aún se agrega otro condimento no menor: se ha hecho un relevamiento entre una determinada cantidad de chicos, de entre 12 y 16 años, para averiguar si logran captar los subtítulos de las películas habladas en inglés u otro idioma, en cines o dispositivos hogareños. El análisis resulta desalentador, puesto que la gran mayoría, expresa no alcanzar a leer en tiempo real los zócalos correspondientes, no por interferencias en la visión, sino por no saber leer de corrido. 

El temido abandono del noble hábito de la cotidiana lectura, es una incómoda piedra puntiaguda en el calzado. Y no se notan visos de mejoría. 

Como daño colateral, por otra parte, del virus coronado, se ha comprobado que alrededor de 600.000 alumnos en el territorio nacional y 200.000 en la Provincia de Buenos Aires, no retornaron a sus establecimientos educativos al abrirse la famosa y tardía presencialidad. 

Un escándalo, sin objeciones de ninguna naturaleza. ¿Y ahora, quién carga con semejante cruz social? Porque, ¿alguien puede aseverarnos que tales pibas y pibes, volverán raudos a sus obligaciones escolares, al ser visitados por un docente o asistente social?

Una auténtica lástima que redobla la apuesta a constatar en qué sitio hemos colocado a la educación. Obvio, que ha descendido varios peldaños de cómo supo hallarse situada otrora. 

Por Mario Delgado.-  

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Opinión

Te acostumbrás 

Un amigo, un poco mayor que yo, me graficaba ayer que, en rigor de verdad, los argentinos nos vamos acomodando, nos adaptamos, con suma ductilidad, aunque refunfuñemos, a ciertas cuestiones demenciales que debieran sacarnos de quicio y movilizarnos de otra manera. 

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“Te acostumbrás”, me pontificó, despejando incluso con tal frase, cualquier sombra de duda que pudiera subsistir aún. No hay pena ni atropello que no se nos haya puesto de manifiesto, y, sin embargo, continuamos erguidos como sociedad y metidos cada quien en lo suyo. 

La escasa atención que le brindamos a los sucesos del entorno, tal vez tenga mucho que ver con las instancias personales de cada sujeto. Las ocupaciones son cada vez más en base a que el dinero rinde menos. 

Se naturaliza la opción del mayor esfuerzo y la gente dispuesta, sale en pos de ganarse el cada día más caro, pan vital. Una pequeña gran gragea, un botoncito de muestra que nos revuelve la panza, pero, reitero, no todavía como la contingencia requiere de un pueblo auténticamente agobiado y harto. 

Los niveles de corrupción piramidal se elevan a la enésima potencia, revolean bolsos con dinero mal habido en conventos o cuentan plata afanada en sendos videos virales, y todo gira sin más que algún comentario atrevido, desafiando a la ya incorporada manía de soportar y sobrellevar el drama, las culpas de otros. 

No se hace ni siquiera un necesario gasoducto y luego llegan los “verseros” de siempre, con excusas y mensajes altisonantes. Y los robadores de vacunas contra el Covid se pasean orondos, dando cátedras seguro, de cómo fomentar el buen turismo ahora que todo mundo acató órdenes salvadoras. Hipócritas impíos, exonerados por el poder, como un tal Firmenich o un viscoso Verbitsky. Falsedades convertidas en relatos presumiblemente verídicos, para entretener a la platea boquiabierta, que no despierta.

En tal contexto de locura y terror, no escasean los heridores del campo, los que nada saben del trabajo aguerrido de los productores chicos o medianos, y demonizan al sector, olvidando que de ahí emana el 65 % de lo que consume el argentino. 

Y nos quedaría chico el espacio para ir citando con mayúsculas, si lo desean, los yerros y las tropelías de los poderosos que se apoltronan en sus sillones, bebiendo en copas de oro, el sudor de los humildes. 

Ya probaron el sabor de dominar a una población encerrada y muerta de miedo e incertidumbre y van a ir por más perversidades. Porque no les importa subsanar las necesidades básicas, ni mejorar la calidad de vida del ser humano; sólo ansían llenar sus propias arcas, permanecer y ampliar la red de mantenidos por el Estado, que son los votantes cautivos, los temerosos que no se irán del redil por no perder sus planes sociales. 

Mientras la inflación consume las billeteras y separa a familias enteras, ahorcadas y sin solución, al tiempo que la inseguridad y la droga incrementa su paso fuerte y mortal, se encienden los doble discursos, las linternitas de los jetones de ocasión, charlatanes de bar, sin programas efectivos para mutar tanta mugre. 

Te acostumbrás, es cierto y penoso, a convivir con la putrefacción y contemplar sin esperanzas el panorama difuso del país que amás. 

Por Mario Delgado.-   

  

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 Farmacias de turno en Olavarría Facultad de Derecho