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Opinión

Datos de cuarentena

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Cuando nos adentramos en los números frìos, directos y los estudiamos con imparcialidad, descubrimos o reafirmamos lo que hemos sostenido desde el campo de la opinión. Los datos nos harán concordar con los pensamientos, despojándonos incluso de toda vestidura de política partidaria que se quiera poner en el medio como notable excusa.

La realidad nos sujeta para que contemplemos con nuestros propios ojos el panorama. Ojalà que tal actitud sea desprovista de còleras y fanatismos dispuestos cual anteojeras.

La cuestión es màs simple de lo que ciertos actores de la dirigencia creen. La inusitada prolongación “cuarentenera” nos ha sumido en un pozo sin fondo. Y los resultados no poseen tampoco un alentador contrapeso en el área sanitaria. Una autèntica làstima porque la mayoría de este pendular año se nos ha ido ya sin un balance para rescatar. En ninguna vertiente. Hete aquí el dilema y la precisión de los datos que debiesen hacer meditar, y, por supuesto, reaccionar, primero al pueblo y acto seguido, a quienes detentan el poder, por mandato del votante.

El percance para mirar de frente hoy, aquí, en esta columna es, mis amigos, lo laboral y las connotaciones subsiguientes de la pandemia. O, màs claro, de la instalación del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio que ya lleva siete meses y que cuenta aùn con sectores sin poder laborar.

Veamos pues: en el segundo trimestre de 2020, la Argentina (me cuesta decir Repùblica), PERDIÒ 3.757.000 puestos de trabajo. La recesión y la crisis sanitaria golpeando fuerte. 17.100.000 personas quedaron sin su tarea habitual. O sea un 18 % del cuerpo activo.

De ahì desprendemos un 34 % de disminución de trabajos en el sector informal, lèase aquellos que no están registrados, y por ende no cobran con recibos en blanco. Del lado de los monotributistas, cayò el laburo un 28,6 %. Empero de los trabajadores registrados, sòlo quedaron afuera del mercado un 3,3 %.

Oficialmente se nos presenta, desde el INDEC, que en el tercer mes de este año, había en el país 20.879.000 puestos de trabajo. Hoy esa cantidad se ha reducido a 17.122.000. Equivale a un 18 % del campo laboral útil preexistente.

En relación a este ítem tan crucial y penoso, consideremos que 3.750.000 argentinos perdieron su empleo desde marzo hasta aquí. La Tasa de Desempleo llega luego a un 13,1 %.

Como para redondear, aportemos algunos rubros o zonas laborales afectadas. Empleadas domèsticas: 600.000; construcción: 400.000 y hoteles y gastronomía: 304.000.

Por Mario Delgado.-

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Opinión

Optar por el diálogo

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Son tiempos difíciles, de nervios, de dudas, de mensajes cortoplacistas apenas. Cualquier proyección està fuertemente unida a lo que suceda en la lucha contra el virus chino. Si tal combate se prolonga, la vuelta a una normalidad añorada, se hará màs extensa y crisparà aùn màs los ànimos.
Hemos de agregar que existe a su vez, una división elocuente entre posturas frente al tratamiento de la pandemia en este país. Surgiò de tal forma, casi desde la misma génesis de la cuarentena, una línea de divorcio entre unos y otros. En el medio, pocos reconocen la hermandad y la vigencia del sentido común. Y del diálogo, como puerta que debiese permanecer abierta, màs allà de las respetables diferencias. Despuès de todo, somos hermanos.
El contraste es también, subrayemos, aprovechado y fogoneado por intereses políticos partidarios. Y no es una salida propicia ni una táctica superadora. Pero sì hiper utilizada, desde la formación casi de la patria. Recorrer la historia de nuestro suelo sureño nos brindarà variados ejemplos para reactivar esta brecha o grieta que solamente culmina trayendo odio, resentimiento y mayores pesares irresolutos.
Ante la imposibilidad concreta de dominar el timòn del barco y llevarlo a buen puerto, se ha apelado y se hace idénticamente hoy: se coloca una muralla y se obliga al pueblo a enrolarse en una u otra vertiente. Por supuesto esta actitud de rencilla y obstinación, descarta y desoye cualquier iniciativa conciliadora o de conversaciones serias entre adversarios o con sectores sociales.
No generar posibles interlocutores y desmoronar a los que no piensan igual. El lunes se notò este procedimiento en la voz del señor Jefe de Gabinete de Ministros Santiago Cafiero, el cual tildò a los manifestantes de la movida como auténticos “seres invisibles o inexistentes”, ya que explicó que para su gobierno “quienes fueron a la convocatoria no son el pueblo, ni son la gente”. Extraordinaria definición conceptual que abarca un nuevo rubro de personas que se mueven pero que no son contempladas. Algo asì como decir que son puntos en una cartilla inmensa, nada màs.
Es una posición estricta, una decisión de mantener las tropas en orden y no renegar de lo actuado. Que los opositores pierdan entidad. Y luego achacar esa puesta de relieve de la vereda de enfrente como una idea y ejecución del PRO con sus actores, algunos devaluados y otros en ascenso directo.
Es manchar la cancha y descomponer el sentido de las cosas. Porque las almas salieron a la calle en paz y con banderas de la nación. Pudo haber líderes políticos, no hemos de ser tan ingenuos de negar tal criterio; mas la congregación se instalò en cada rincón con mandatos propios y autoconvocados. El Himno, consignas de Justicia y Libertad y un mensaje de pedido de auxilio a Casa Rosada: que escuche a los hombres y mujeres de buena voluntad.
¿Por què no suponer o creer incluso, que entre los adherentes hubo personas que confiaron en el doctor Presidente, y ahora no lo acompañan por còmo dirige la barca en esta crisis sin precedentes, y superior a la desastrosa carroza de los inicios de los años 2000?
Las crìticas no agradan a nadie, es evidente tal razonamiento. Sea un obrero, un periodista o un estadista. Sin embargo, son un ariete al cual hay que atender. No es tarea sencilla reconocer yerros, retroceder y reiniciar la trabajosa empresa de gobernar un país. Y menos en circunstancias tan poco dòciles.
El ex Presidente ingeniero Mauricio Macri se sincerò en una entrevista y se auto reprochò varios errores de su gestión. No ponerse al frente de determinadas acciones y no llegar al núcleo de los sectores màs postergados, fueron algunos de los tòpicos que abordò el referente de Cambiemos.
Claro que “tarde piaste”, porque su mandato ya concluyò. Empero puede servir quizá como un pequeñito grano de arena para animar a otros colegas del mundo de la política a salir al paso con visiones de autocrìtica, tan ausentes en rigor de verdad.
No quedan espacios para mayores ensayos. La población reclama diálogo político y concilio de ideas claves para sanear dolores y buscar rumbos a futuro, para la producción, para las pymes, para los comercios, para la juventud, para todos, independientemente de ideologías o pertenencias.
Por Mario Delgado.-

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Opinión

Buscar una luz

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Nos aproximamos a los siete meses de encriptamiento en esta nación presumiblemente soberana. Una impresionante cuarentena que trasladò hacia los habitantes màs yerros que logros. Màs penas anexas que sosiego. Y que ha puesto los pilares de la debacle total.
Un túnel sin perspectivas de luminosidad. Sòlo reinan incertidumbres y avisos de mayor pesar, sin atisbos de un programa concreto para paliar situaciones y encarrilar el tren. No existen rondas de diálogos con los ejes de la política opositora ni con las entidades sociales. Solamente decretos, imposiciones unicatas y soberbia.
Por si todavía alguien sueña con otra cosa, vale señalar que la Argentina es el segundo país del mundo con caída libre de la economía. El ìndice interanual demostraba su voz de alarma que Casa Rosada no escuchò, con un 26,4 % de descenso en abril y cerramos junio con 19,1 % de baja.
El Gobierno Central, apelando a disposiciones del populismo, echò y echa mano a recetas ya destinadas al fracaso: emitió y emite dinero sin control, obteniendo mayor devaluación e inflación cada jornada màs alta. Y, aùn con la persistencia del asistencialismo a través de millones de planes, se contabiliza hoy mismo, mis amigos, una línea descendiente en el consumo interno de lo elemental: los alimentos.
Esto se debiera incluir en la pèrdida constante del poder adquisitivo de la gente por la casi muerte del valor del peso argentino y por los indomables aumentos de precios de todos los artículos que se puedan tildar de necesarios para comer a diario. Las frutas y verduras, por ejemplo, escalan la montaña sin arneses, costando un kilo de morrones $ 400 y un kilo de tomates $ 270. Asì no hay billetera que aguante.
En este contexto de dislates sin soluciones mágicas, se menciona la cifra de 884 mil positivos de Covid 19 desde el arranque. 709 mil recuperados y 23.581 fallecidos con esta patología. Estamos entonces entre los siete países con màs cantidad de casos y menos testeos. ¿Còmo? Exactamente como suena: se realizaron y se hacen escasos testeos en comparación con lo que se debiesen hacer. Es una inquietud que subyace pese al tiempo de aislamiento que lleva el pueblo. Una contradicción inviable desde la òptica del sentido común; pero tangible desde el vèrtice de la pràctica.
Balcarce 50 adopta aùn medidas de corte dictatorial. Sujetando gobernadores e intendentes. Y sin llamar a una gran mesa de charla constructiva, de cara sobre todo, a lo que vendrà de aquí a fin de año y luego. Si hay un luego, por supuesto.
En la propia China, generadora del virus, el absoluto cierre de toda puerta durò un par de meses y luego la vuelta al trabajo, al estudio, a la vida, con protocolos sì, mas con la frente elevada, no cabizbajos y genuflexos como acà.
La libertad sufre en el medio, bamboleante, y todavía no lo advierten varios actores de la cotidianeidad. El pueblo està en aptitud de reclamar lo que el Ejecutivo ni piensa: un pacto social, un camino alterno a tanta ineptitud demostrada.
Por Mario Delgado.-

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