Connect with us

Opinión

Macri se fue y la tribuna expectante

Publicado hace

Mauricio Macri viajó al exterior como si nada con su familia, a expensas dicen algunos sabedores, de que no lo molesten con causas judiciales. O para no entregar el teléfono dirán otros. 

También expresan ciertos comentaristas de la realidad que su mujer, alquiló un departamento en Madrid. ¿O era en París?

Entonces se desata la tumultuosa catarata de críticas desde la tribuna de enfrente. Gritos e insultos llueven sobre la humanidad del ex Presidente. Es un buen momento, además, noten ustedes para el efecto distracción. 

Claro que los enojados y ofendidos de hoy, olvidaron rápido por cierto los múltiples viajes de Cristina Fernández viuda de Kirchner a Cuba, por la “apremiante” enfermedad de su hija. 

Colocan la lupa los criticones en sí el ingeniero retornará o no al país. Idéntica actitud se tomaba con la ex Jefa de Estado. O sea, para disipar dudas: él volverá algún día, cercano o lejano, como también retorno ella. Cristina, en medio de esos paseos internacionales, fue electa Senadora Nacional y dos años más tarde ideó la fórmula que triunfó en la compulsa del 2019. 

Esto implica que bien Macri podría, a pesar de las piedras arrojadas, mutar en Diputado en el 2021. Si hay comicios ese año. 

Lo curioso del entripado es para reír o llorar, depende el ánimo de cada quien. Decir empero con altivez que doña Cristina y el capo de Boca Juniors son lo mismo, resultaría muy drástico y antipático. Aunque, pensándolo un poco más detenidamente, sí es verdad que poseen cosas en común, aparte de ser personas ricas ambas. 

Veamos. Tal vez mal asesorado o no, Macri optó por endiosar indirectamente a Cristina, colocándola en un pedestal y polarizando sin dramas con ella. Acordémonos que fue muy hablado ese “blanco o negro” propuesto desde Casa Rosada, vía Marcos Peña por ejemplo. “Es un yerro brutal”, dijeron los futurólogos interpretadores de sueños y realidades. 

Ella creció desde la casi nada en que se hallaba postrada y trepó al cielo, poniendo al señor Alberto Fernández al tope de la lista de oferentes de su “Frente de Todos”. 

Maquinarias aceitadas y sincronizadas adrede, al parecer, pese al verso de “Macri se equivocó en polarizar” que cientos de ciudadanos honestos y aún confiados se deglutieron. 

Pocos repararon en otro detalle de similitud: ambos referentes políticos, presumiblemente de polos opuestos, asumieron sus funciones procesados por la lenta y rara señora Justicia. 

Mientras que a otros perejiles de la historia, les hace líos la mujer de los ojos vendados, a ellos curiosamente no, y han podido, entre otros tópicos, pisar suelo foráneo en medio de circunstancias adversas desde lo jurídico. 

O sea, el meollo de la cuestión se aclara para el que desee ver: Macri permitió que no hundiesen a su rival y la posicionó para que le arrebatase el trono de la gracia. ¿Acaso por sola ingenuidad de un hombre pésimamente asesorado por el inútil séquito gubernamental? 

Curioso, cuando menos. La axioma a subrayar hoy es entonces muy elocuente, mis amigos. Y es esta: Si ella no fue a prisión, como debiese haber ido, ¿creen ustedes que él sí terminará encerrado?

Para la bullanguera tribuna hay que hacer como que se pelean a muerte. Y sacar del arcón causas y “puteríos” chimenteros para programas amarillos que le den rosaca. En tal sentido, se llena la pantalla con los espías de Mauricio y se retrasa el efecto de comprender el desastre actual de este gobierno autoritario. 

¿Quién se acuerda, con la efervescencia de los espionajes malignos, de que fue don Néstor Kirchner quien le otorgó concesiones de ferrocarriles a Mauricio? 

El temible escándalo Skanska de 2005, dividió aguas justicieras y entre los supuestos enemigos, se repartieron jueces como piezas del encubrimiento y silencio ominoso. Y a otra cosa que la gente aplauda o chille. 

Los canales del mandato internacional, en las sombras o no, van determinando la agenda global y el controversial aborto se coló por la ventana en los dos mandatos. ¿Casualidad?

La humilde conclusión se observa: ni Cristina ni Mauricio son tan inocentes ni tan rivales entre sí como se pretende inocular en la sociedad. Sus cosas las arreglan “arriba” y la tribuna continúa abonando la entrada para ver el partido con resultado ya pactado. 

¿Es tan difícil de entender?

Por Mario Delgado.-     

Advertisement

Opinión

Sin grandilocuencias

Publicado hace

La nueva reunión municipal con la prensa, no tuvo grandilocuentes anuncios, pero sirvió, si se quiere leer entre líneas, para poner ciertos aspectos de relieve. 

El señor Secretario de Salud, el doctor Germàn Caputo, considerado por todos el paladín indiscutible de la lucha local contra el virus coronado, apuntò en sus considerandos a sembrar un mediano, un medido optimismo de cara al futuro, ya que avizora un mejoramiento de la situación general, sobre todo en varios países de Europa. 

El mensaje en cambio del señor Intendente, doctor Ezequiel Galli, no fue de abrir puertas, ni de plantar algarabías; fue màs bien un telegrama hacia la Provincia, ya que, pese a otorgar diversas modificaciones para bien en determinadas actividades, sentenciò su decisión firme de volver hacia atrás si la cotidianeidad de casos, lo sugiere. 

Y, al parecer, no contento con tal visión de cierre, de restricciones ya arcaicas, luego de quince meses de pandemia encuarentenada, optò por anunciar una probable “tercera ola” de Covid 19, que estaría llegando a la ciudad en julio o agosto. 

Todo un símbolo del pensamiento provincial de encierro para el pueblo. Una autèntica profecía contradictoria con el ànimo de cauto entusiasmo de don Caputo. 

No comprender que hubo allì una evidente diferencia de criterio a la hora de presentar las cuestiones, sería infantil. Negar esta distancia, también lo es. 

No obstante, en un año electivo y con las presunciones al pie de la letra,  ¿resulta raro lo sucedido? Germàn adoptò un rol màs político, màs conciliador con la gente ya harta de tantas idas y vueltas, de tanta ausencia de nuevas ideas. Y, mientras Ezequiel tira al aire, cual cohetes, posibles nuevos cierres y ve desastres en lugar de ir dìa a dìa, Caputo toma el inalámbrico y deja traslucir algo de mesurada tranquilidad, en medio de la incesante tormenta. 

Hermoso cuadro: el profesional que casi no duerme, que se desvive por el Hospital, que està en los testeos, que habla con los olavarrienses a diario, planta la bandera del cuidado, de la responsabilidad individual, pero en idéntico carril coloca a un porvenir un tanto mejorado, en un instante no tan distante. 

El otro, el líder carismàtico político, vuelve al miedo, a la inoculación estatal del temor a ultranza, prometiendo màs restricciones si hacen falta y una plaga peor en un par de meses. 

No puede ser casualidad o error de cálculos. Hay que meditar por què tal contradicción tan eminente. Un sentido de autoridad versus sentido común. 

Caputo, que asegura no gustar de la política, ni complacerse con una candidatura a concejal, por ejemplo, fue un político en su escenario. Galli, empero, se regodeò con el plato que sirven Provincia y Naciòn, el verso tétrico del: “Yo te cuido encerràndote otra vez”. 

Carente de propuestas alternativas, el Palacio San Martìn cayò siempre en un servilismo a Gobernaciòn. Ya en el colmo de la genuflexión, el Jefe Comunal había dicho el 3 de mayo, que no titubearìa en ir màs allà de La Plata y poner lìmites màs duros. Curioso, puesto que no supieron controlar bares y pubs allende el arroyo. 

El doctor Caputo se puso, consciente o no de ello, al servicio de lo que el alicaído pueblo anhela escuchar: que no estamos lejos de vivir un poquito mejor, ya vacunados y en aras de una nueva normalidad que se vendrà, tarde o temprano. Sin olvidar el presente y los cuidados inherentes. Sin minimizar las camas ocupadas y los fallecidos. Pero diciendo, por vez primera, algo sustancialmente opuesto a lo ya repetitivo. 

Apelaciòn intrínseca a seguir cuidándonos todos, a poner el hombro porque algo promisorio se alcanzarà. El señor Alcalde devolvió la atenciòn a lo pequeño, a lo mezquino; se aleja del rebaño y Caputo se inserta en èl. 

Sòlo para entendidos.

Por Mario Delgado.-    

Seguir leyendo

Opinión

Tratame bien

Publicado hace

Son tiempos difíciles, por cierto. Con incertidumbre. Con temores varios. Donde se confunden los valores, donde se esconden las pasiones. Y, en tal dirección, suelen darse situaciones de mal trato a personas que no son culpables de querer saber algo o de presentarse ante la ventanilla equivocada. O ante un servidor o servidora con un pésimo dìa.
Pero la función pública amerita un don especial: saber hablar y escuchar al otro, al prójimo, al que, en definitiva, abona el salario mensual de tal agente oficial. Aunque ese agente se queje de percibir escaso dinero en sus arcas.
La pràctica cotidiana difiere bastante de lo puramente teórico, en cuanto a relaciones humanas se refiere. Y por tal motivo, y por no existir acà en nuestra ciudad, ningún tipo de sanción, la oficina o atención al pueblo en general, puede contar con estropicios.
Hay algunos sectores específicos donde es habitual la pésima atención, con burla a ancianos incluida o con acoso a mujeres jóvenes por parte de algunos de los empleados del Estado Municipal.
Tal cosa no es una novedad de tapa de diarios; màs bien es un tema recurrente y de suma perplejidad por su continuismo sin castigo adecuado. Tal ocurre por supuesto, mis amigos, por la vieja sombra viviente pero ausente a la vez: la carencia total o parcial de un autèntico control a los trabajadores de cada àrea.
Una zona caliente ha sido y sigue en tal sentido, el querido y necesitado por todos, nosocomio local, de tanto trabajo arduo y sacrificado por estos meses.
Empero la falta de respeto al otro no se cita en el personal mèdico ni de enfermerìa, ni camilleros, ni auxiliares; se trata esta ocasión de un episodio verídico ocurrido en la Oficina de Informes del Hospital Cura de Olavarrìa, a eso de las 10:30 horas de ayer martes 11 de abril de 2021.
Una señora preocupada ingresa a la amplia sala receptora del lugar sanitario emblemático y se aproxima a la ventanilla correspondiente. Y se produce este diálogo, dificultado por el barbijo y la distancia:
Señora: – Buenos días. Quisiera saber dònde puedo realizar este estudio y cuànto saldría, por favor.
Empleada de Informes: – Hola. No veo. ¿Què estudio es? Muestre bien.
La señora interesada exhibe contra el vidrio la orden del facultativo.
Disgustada la oficinista responde: – ¿Què carnet tiene?
No poseo ningún carnet ni tampoco Obra Social.
¿Por què no cuenta con carnet? Debiera tenerlo.
Me he atendido otras veces y he pagado lo que me han cobrado sin dramas ni dificultades aquì. Quiero averiguar, por favor, si hacen este estudio y cuànto sale particular.
Muy de mal carácter la oficinista pública refiere, como una burda sorna: – Hàgaselo particular, entonces.
Acto impertinente que deja sin argumentos a la señora pero con mucha impotencia.
Ejemplos de esta naturaleza, se observan a diario. Los todo poderosos empleados crìan alas por la incompetencia de sus jefes y por la pèrdida del sentido estricto del control. Se deben a la gente, no son màs que cada uno de los hombres y mujeres que contribuyen con sus tasas a pagarles el sueldo. Hubo otras épocas donde si un ave pequeña e insignificante como estas trataba mal a alguien, un Jefe de Personal o un mismísimo señor Intendente los apercibìa, previo aviso de sanción. Hoy se ca…rgan en la población.
Por Mario Delgado.-

Seguir leyendo