La Región
El bloque de concejales Todos Azul denunciará ante la Justicia Federal el incumplimiento de la cuarentena por parte de personal del Frigorífico
En la mañana de hoy lunes, se ha emitido un comunicado por parte de los concejales del bloque Todos Azul donde manifiesta: “Habiendo tomado conocimiento de la información que indica que ayer domingo ingresó en la ciudad de Azul un colectivo con trabajadores del frigorífico provenientes de distintas zonas de circulación comunitaria del Covid 19, intentamos comunicarnos en dos oportunidades con el Secretario de salud del Municipio, el Dr. Bravo, para conocer cuáles eran las medidas preventivas que había tomado el municipio ante esta situación.
Ante la falta de respuestas decidimos hacer la denuncia en el fuero Federal por la violación del Decreto 297/20 de aislamiento social preventivo y obligatorio.
Desde el día 8 de Abril por protocolo, las personas provenientes de zonas de circulación comunitaria deben cumplir con el aislamiento obligatorio en su lugar de residencia durante 14 días para evitar contagios ya que existen pacientes leves, asintomáticos.
El mismo Secretario de gobierno expresó en medios que “si nos relajamos perderíamos todo el sacrificio hecho” e implementó las nuevas medidas de prevención a partir de hoy, permitiendo que ingresen al partido personas que debería estar cumplimiento con el aislamiento para evitar eventuales contagios.
Como expresara nuestro presidente, entre la economía y la vida de las personas nosotros decidimos cuidar la vida de las personas. El frigorífico deberá sacrificar una parte de sus ganancias, como lo hacen muchos azuleños que se ven impedidos de ir trabajar en esta cuarentena”.
Por su parte, el Municipio emitió un comunicado en el mediodía de hoy puntualizando la información sobre medidas sanitarias en el Frigorífico Azul Natural Beef.
Allí se informo a la comunidad que se encuentra en un trabajo conjunto con los directivos del Frigorífico DEVESA- Azul Natural Beef para el efectivo cumplimiento de todas medidas sanitarias vinculadas con el coronavirus.
En este marco, tal como se comunicó el jueves pasado, en una recorrida encabezada por el jefe de Gabinete y Gobierno Alejandro Vieyra –junto a funcionarios de Salud y de Producción de la comuna- los representantes de la firma adelantaron a las autoridades municipales que este lunes ingresaría mano de obra calificada a la planta, proveniente de áreas con transmisión comunitaria de COVID– 19.
Al respecto y teniendo en consideración la vigencia del nuevo protocolo de actuación que estableció el Gobierno Provincial para estos casos, se acordó que las diez personas que arribarían a Azul –tal como efectivamente ocurrió- deberían cumplir el aislamiento obligatorio.
Por ello, estos trabajadores se encuentran actualmente iniciando la cuarentena, con un protocolo especial coordinado por el área de Salud del municipio, a través del cual se verificará que no sean portadores del virus.
De esta manera, se quiere llevar tranquilidad a los vecinos, ya que se están realizando los controles acerca del cumplimiento de todas las herramientas establecidas por las normativas nacionales, provinciales y municipales para evitar la propagación la enfermedad en el Partido.
La Región
Abandonaron una camioneta con cuatro cadáveres electrocutados en el hospital de Bahía Blanca
Según las primeras investigaciones, se trata de los cuerpos de cuatro personas que intentaron robar cables de una línea de media tensión en cercanías de la ciudad, y recibieron una descarga de 33.000 voltios. Además de los muertos, había un herido, que sobrevivió.
A última hora de anoche, una camioneta sorprendió al personal del Hospital Municipal de Bahía Blanca. Porque en su interior había cuatro cadáveres y un herido, y el conductor trató de huir luego de dejar el vehículo estacionado, aunque fue detenido. Los fallecidos y el herido habían sufrido una descarga eléctrica mientras intentaban robar cables.
Las primeras informaciones, según La Nueva Provincia, aseguran que todos se hallaban robando cables en un campo del kilómetro 57 de la ruta nacional 33 -pasando el paraje García del Río- y sufrieron una descarga eléctrica de 33 mil voltios. El incidente ocurrió después de las 23 del lunes.
En esas circunstancias, las víctimas fueron trasladadas por un sexto hombre a bordo de una camioneta Volkswagen Amarok, patente NUD 310, que quedó estacionada en la puerta del centro asistencial.
“Una descarga descomunal”
Si bien el conductor se dio a la fuga, horas después fue capturado tras un allanamiento en una vivienda de La Pinta 377. El detenido fue identificado como Ángel Daniel Gallardo, de 66 años.
Los fallecidos, según la Policía, eran Facundo Uribe (32), Joaquín Acosta (18), Fernando Gallardo (25) y Federico Strick (28). También ingresó con quemaduras por descarga Emanuel Chamorro Sepúlveda (20), pero se encuentra consciente.
Los ladrones recibieron una “descarga eléctrica descomunal”, señalaron desde la empresa distribuidora EDES a La Brújula 24, en referencia a los cables de medita tensión que estaban manipulando.
En el vehículo ocupado por los cuatro fallecidos, a su vez, se secuestró un handy con la frecuencia policial, elemento que ahora está siendo sometido a una investigación.
Perseguida
Al filo de la medianoche, la llegada de la camioneta provocó un revuelo en el Hospital, donde arribaron de inmediato el superintendente de la ciudad, Gonzalo Bezos, el secretario de Seguridad de la Municipalidad, Federico Montero, y el jefe policial Gonzalo Sandoval.
Se supo que la Amarok venía siendo perseguida por un móvil policial de la Patrulla Rural, que había advertido su presencia sospechosa en un campo de aquel distrito, que ya había sido blanco de delitos similares.
Los policías, al parecer, habrían perdido el rastro de la Amarok al ingresar a Bahía, pero con la ayuda del Centro Único de Monitoreo (CEUM), se pudieron determinar su llegada a la guardia del Municipal.
Para este martes se harán peritajes con el personal de EDES en la zona, ubicada a unos 30 kilómetros de Bahía Blanca. (DIB) MM
La Región
Un poco más solos
Y entonces sabíamos que iba a pasar, que algún día esa suerte de ausencia larga a la que lo había llevado la vejez y el extravío de la enfermedad se iba a convertir en un hueco definitivo. Eso al fin hace la muerte: reduce el último vestigio de lo cognoscible. Pero -y aquí el adversativo funciona a favor- queda el resto, la intensa y perenne memoria de lo que hizo, de lo que dijo (hizo mucho más de lo que dijo), de lo que fue, desde que silenciosamente llegó a la ciudad que lo abrigó.
Ha devuelto largamente esa manta que lo contuvo cuando llegó a Tandil, allá por 1988, cuando empezó a cifrar su sello en la Parroquia de Begoña y el definitivo, en la Parroquia del Santísimo Sacramento, allí donde siempre -rompiendo una tradición católica de más de un siglo- había imperado una visión católica integrista, muy lejos -o en antítesis- al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, del que él participó, surgido en la década del 60.
Secuestrado por la Triple A en plena dictadura militar -estuvo detenido de 1976 a 1981 en La Plata, bajo la órbita del torturador Etchecolaz- un obispo literalmente lo rescató y le salvó la vida. Fue Emilio Bianchi di Cárcano, que le dio cobijo en Azul. Su próximo paso fue Tandil y de aquí no se fue más. Si hay algo tan inobjetable como su labor pastoral fue la intuición que tuvo Raúl Troncoso para entender la matriz idiosincrática de la sociedad lugareña, y vale aquí incorporar el oxímoron ideológico del conservadorismo que hace.
El sacerdote detectó enseguida cómo funcionaba nuestra comunidad y, sobre todo, el círculo de poder. Y actuó en consecuencia: fue el hombre que durante más de treinta años supo hilar con tacto e inteligencia una malla de contención entre los más pobres y los más ricos. Ese puente sólo pudo tenderlo Raúl y está hecho de gestos mínimos, de política, de guiños y sobreentendidos.
El estallido social de 2001 encontró en su figura una suerte de liderazgo ecuménico, silencioso y eficiente para evitar males mayores a la hora de aquellos saqueos que aquí no se produjeron.
Fue el cura que menos habló políticamente en sus sermones pero que más hizo por los que peor estaban. Esta opción -que seguramente le valió algunos reproches de quienes esperaban algo más desde el púlpito- fue el acto más pragmático de su vida: en el púlpito que había sido de Actis y de Mosse, el primero un cura popular visceralmente anticomunista y el segundo un sacerdote abiertamente cerrado y aristocrático- tomó por el atajo del bajo perfil, la apertura de la Iglesia y las obras como prioridad; también de la real politik (el teléfono de Troncoso fue un ícono del poder en los más altos niveles y sus charlas a solas eran memorables) para la construcción de su gran misión a través de la Iglesia, como la labor de Cáritas, las Casas de la Esperanza, y su compromiso con el patrimonio serrano y los derechos humanos.
Por eso mismo nunca dejó de estar donde debía y si hay una imagen que revela este compromiso, fue cuando a principios de los 90 lideró la desoladora marcha de un puñado de personas que pedía justicia por el asesinato de Gilda Mansilla, una doméstica cuyo crimen aún hoy permanece impune. O en lo que tal vez sea la marcha de silencio más dolorosa y terrible que recuerde la historia de Tandil, que sucedió tras la explosión de un horno en Metalúrgica Tandil y la muerte de tres jóvenes trabajadores.
La muerte de Raúl Troncoso, justamente en estos días tan difíciles, no sólo duele por el vacío que abruma, por su pérdida irremediable, y por el largo adiós que acaba de comenzar. Nos duele también, a muchos, porque sin duda hoy estamos un poco más solos que ayer.