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Opinión

De los “poetas sociales”

Publicado hace

Esta auténtica maldición del Covid 19 trae consigo de todo: desde la insoportable violación al más sagrado derecho constitucional que es la libertad, hasta las palabras del líder de la Iglesia Católica, el Papa Francisco I, cargadas de un sesgo ideológico marxista. 

Por supuesto es presuroso afirmar que don Jorge Bergoglio sea abiertamente un émulo de Carlos Marx y Vladimir Lenin. Pero las va de perfecto oportunista y agita las ramas según sopla el viento. Pruebas extrovertidas de tal temeridad, sobran. Baste seguir aunque más no sea de soslayo, sus declamaciones pontificias. 

En tal dirección le ha parecido bien a su Santidad emitir un entusiasta mensaje a los “poetas sociales”. ¿Quiénes son estos atractivos personajes? Nada más y nada menos que los Movimientos Populares de tendencia marxista que trabajan en el país y que, ya en otras ocasiones, fuesen subidos a un altar por el sucesor de San Pedro. 

Entonces expone sin tapujos: “En esta guerra contra el Coronavirus, ustedes son un verdadero ejército invisible que pelea en las más peligrosas trincheras”. 

Que yo tenga entendido, y podría equivocarme desde luego, los verdaderos héroes en esta labor férrea de frenar la pandemia, son los médicos, personal de enfermería, bomberos, policías y otros efectores afines que dan su vida, que exponen su salud para que otros tengamos salud. 

Y anexa sin pudor: “Ustedes son para mí verdaderos poetas sociales, que desde las periferias olvidadas crean soluciones dignas para los problemas más acuciantes de los excluidos”. 

Y, acto continuo, se despacha sin eufemismos: “Sé que muchas veces no se los reconoce a ustedes como es debido porque para este sistema, son verdaderos invisibles. A las periferias no llegan las soluciones del mercado y escasea la presencia protectora del Estado”. 

Pequeño gran detalle obvia el Sumo Jefe de la grey católica mundial: los millones de pesos puestos sobre la mesa por parte del Estado argentino, en algo así como 9 millones de planes de auxilio asistencial de emergencia que nos costará a todos la inminente pérdida en breve lapso de la clase media. Porque, si de idéntico modo no se toma en cuenta tal franja, su fin está por verse muy prontito. Y tal cosa, no la advierte Bergoglio. O directamente no le preocupa. Mas resulta pues evidente que el Estado ha salido al cruce de los ciudadanos presumiblemente excluidos. 

Sin lugar a dubitaciones de carácter teológico, es imposible ya a esta altura del papado bergogliano, no interpretar que su inclinación hacia el marxismo es notoria. Pero no la explicita por su marcado pragmatismo. Esto, naturalmente, a la ortodoxia cristiana católica, no le hace ninguna gracia. 

Por Mario Delgado.- 

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