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Nuevo comedor “La Esperanza”

En el soleado mediodía de este martes 14, se nutre de visitas jóvenes la Casa 55 del barrio de las 104 Viviendas, sobre Avenida Ituzaingó, casi Avenida Pueyrredón.

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¿El motivo? Simple, directo y solidario: es que la propietaria del domicilio citado, la señora Elida, su pareja José, y una hija de la dueña de casa, Anabella, han decido capear el temporal de necesidades que aparecen, subsidiarias del Coronavirus, y desde “el domingo 12, estamos dando de comer a una cantidad determinada de chicos que va de 15 a 20, cada día por medio”. 

Elida elabora huevos de pascua que “habitualmente yo comercializaba a través de números tipo rifa para luego sortearlos. Tengo una gran cantidad de personas, entre ellas varios comerciantes, que siempre me compran los números. Pero este año pensé que sería bueno hacer algo para ayudar, para tender una mano y emprendí con una de mis hijas y mi pareja, la tarea de dar una bandeja de alimentos a quien la precise”. 

“Así que fuimos a ver a mayoristas y negocios que nos conocían y nos dieron distintos alimentos, así como donaciones de pan y carne picada. La asociación civil “Juntemos las Manos” se sumó enseguida y está la promesa firme de acompañarnos en esta aventura”, sostiene Elida ante este portal en exclusiva. 

“Vienen chicos de otros lugares. No nos detenemos en querer que sean sólo de nuestra zona. Todo el que viene, recibe su porción”, expone la señora del flamante comedor, que agrega: “Iremos entregando cada vez una comida diferente, como tallarines, guiso de arroz con pollo, canelones y pastel de papas. Una buena ración a cada uno”. 

El nombre surgió de pronto “a mi pareja le gustó ese título que también resulta bastante gráfico “La Esperanza”. Todo un símbolo en estos tiempos”. Para los componentes del lugar se evidencian a su vez “distintas carencias en varias familias. El tema de los jefes de hogar sin trabajo o ahora, sin lograr cobrar su sueldo y aquellos que no pueden ganarse el pan con la changa. De todos modos, les cuesta venir a los adultos, tal vez por vergüenza y mandan a los pibes”. 

Es lógico intuir que este emprendimiento requiera de colaboraciones para permanecer. “Toda persona o entidad que pueda y desee acercarse hasta acá, será bien recibida. Para que vean como trabajamos, ya que empezamos a eso de las 10 de la mañana a preparar todo. Y luego, en tal caso, si está al alcance de quien tenga a bien ayudarnos, necesitamos si es factible, una cocina grande, tipo industrial, una espumadera, leche y queso”. 

Para cualquier consulta o duda, “pueden venir al comedor o llamarme al 15 58 84 49”, concluye la señora Elida. 

Por Mario Delgado.- 

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