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Egresada de Ingeniería trabaja en México con Biomateriales que ayudarán a regenerar hueso perdido

Se trata de la doctora Graciela Elizabeth Morales Balado, con más de 20 años de labor en México. egresada de la Facultad de Ingeniería de Olavarría.

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La doctora Graciela Morales afirma que los diferentes dispositivos protésicos usados para aplicaciones terapéuticas temporales serán reemplazados por dispositivos biodegradables que podrían ayudar al cuerpo a reparar y regenerar un tejido dañado.

Gracias a técnicas de síntesis de polímeros, en México se ha avanzado mucho en el desarrollo de nuevos biomateriales fibrosos que pueden sustituir hueso y otros tejidos duros que se han perdido. Este trabajo ha tomado décadas, pero en el país ya hay un grupo consolidado que forma parte de numerosas alianzas de investigación con instituciones de Estados Unidos, Europa y América Latina para fabricar biomateriales. Así lo explicó la doctora Graciela Elizabeth Morales Balado, investigadora nacida en Argentina, pero con más de 20 años de labor en el Centro de Investigación en Química (CIQA), en Saltillo, Coahuila.

“A través de la colaboración directa de la doctora Karen Lozano de la Universidad de Texas Río Grande Valley (UTRGV); el doctor Daniel Grande, del Institut de Chimie et des Matériaux Paris-Est, y el doctor Gustavo Abraham del Instituto de Investigación de Ciencia y Tecnología de Materiales, INTEMA de Mar del Plata, Argentina, nuestro grupo de investigación en CIQA se encuentra desde hace varios años incursionando en el diseño de biomateriales fibrosos híbridos a base de biopoliésteres y polímeros acrílicos, dirigidos al área de regeneración de tejidos (apósitos y andamios para la curación de heridas, regeneración de piel quemada y regeneración de tejido óseo, respectivamente) y materiales fibrosos acrílicos diseñados para la liberación controlada de fármacos específicamente para tratar el cáncer. Los resultados de estas investigaciones nos han motivado a seguir indagando en la búsqueda y mejoramiento de biomateriales que pudieran tener, en un futuro no muy lejano, un gran potencial como alternativa médica”, informó la doctora Morales Balado.

El CIQA es uno de los 27 Centros Públicos de Investigación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), de México. Ahí se ha formado un grupo muy robusto de expertos en desarrollo de biomateriales fibrosos para dispositivos médicos, entre los que destaca el equipo encabezado por Morales Balado, doctora en Tecnología de Polímeros, que llegó a México como egresada del profesorado de Física y Química, de la Facultad de Ingeniería Olavarría, de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNICEN).

La profesora e investigadora detalló que en la actualidad ha crecido la necesidad clínica de tratar con eficacia enfermedades como la osteogénesis imperfecta, la osteoartritis, la osteomielitis, la osteoporosis, lesiones traumáticas y cirugías ortopédicas, lo que ha producido un impacto clínico y económico asombroso en los tratamientos de defectos óseos. Razón por la cual, la demanda de implantes óseos ha ido incrementándose exponencialmente, hasta convertirse en el segundo tejido de mayor requerimiento de implantes.

“En esta búsqueda creciente de alternativas médicas, el uso de biomateriales ha sido un factor clave. Un biomaterial puede ser definido como un material destinado a interactuar con un sistema biológico para realizar una acción específica de regeneración o reemplazo de un tejido, órgano o función del cuerpo. El requisito esencial para calificar un material como biomaterial es la biocompatibilidad, la cual es la habilidad de un material para desarrollar, con un huésped apropiado, una respuesta específica a una aplicación sin causar un efecto adverso”, dice la experta del CIQA.

TENDENCIA EN SALUD. En las pasadas dos décadas del siglo XX surgió la importancia de usar materiales degradables hidrolíticamente o enzimáticamente para aplicaciones médicas. La doctora Graciela Morales afirma que la tendencia actual predice que diferentes dispositivos protésicos usados para aplicaciones terapéuticas temporales serán reemplazados por dispositivos biodegradables que podrían ayudar al cuerpo a reparar y regenerar un tejido dañado. De esta manera se puede evitar la necesidad de realizar una segunda operación para remover el dispositivo del cuerpo.

“Las fibras poliméricas han jugado un papel importante para el desarrollo de materiales biomédicos. La disposición de fibras en una estructura tridimensional permite el diseño de materiales fibrosos con gran área superficial e interconectividad entre poros, llamados espacios interfibrilares. Estas características facilitan la adhesión y migración celular, así como la transferencia de las sustancias vitales para la proliferación de las células, lo que ha motivado el uso de estos materiales en el área de la ingeniería de tejidos”, agregó.

Entre los polímeros sintéticos de mayor importancia para el desarrollo de andamios se encuentran los poliésteres, debido principalmente a su biodegradabilidad, biocompatibilidad y fácil procesado.

Las aplicaciones biomédicas de los biomateriales fibrosos se han multiplicado en las últimas dos décadas. Han sido usados como soportes de liberación de agentes terapéuticos o fármacos, materiales de curación de heridas y como andamios porosos para la regeneración de varios tejidos tales como la piel, vasos sanguíneos, nervios, tendones, hueso y cartílago. Estos materiales poseen propiedades novedosas asociadas con su alta relación superficie/masa, entre las cuales destacan su baja densidad, alta porosidad, tamaño de poro variable y excepcionales propiedades mecánicas.

“En la actualidad, se han desarrollado diferentes investigaciones relacionadas con el diseño de materiales fibrosos híbridos basados en polímeros biocompatibles y/o biodegradables con una amplia variedad de nanopartículas cerámicas, óxidos metálicos y metálicas para aplicaciones antibacterianas y/o de regeneración de tejido. Adicionalmente, se han planteado diseños innovadores en el área de liberación controlada de fármacos, más específicamente dirigidos al tratamiento contra el cáncer”, concluyó la doctora Graciela Morales Balado.

FUENTE: Crónica México

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