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Coronavirus

El “Triaje” en los tiempos del coronavirus

La carpa instalada en el ingreso del Hospital cumple la función de “Triaje”. Qué es y en qué consiste.

Publicado hace

Triaje es una palabra que se conocía poco fuera de la jerga médica. Viene del francés triage, que tiene la misma etimología que trillar o cribar: separar. Así se clasifica a los pacientes según si necesitan atención inmediata (paro cardíaco, por ejemplo) o si pueden esperar sin complicaciones. Eso permite organizar la atención en un hospital para armonizar las necesidades de las personas con los recursos disponibles.

Justamente el triaje (para clasificar a los pacientes) es la función que cumple, por ejemplo, la carpa instalada en la entrada del Hospital de Olavarría.

En una situación de emergencia como la del COVID-19, sin embargo, armonizar deja de ser un objetivo para convertirse en una expresión de deseo: cuando hay un respirador disponible por cada cinco víctimas del nuevo coronavirus que lo necesitan, el triaje se emplea para decidir quién accede a él. Lo mismo sucede con el ingreso a una cama en terapia intensiva. Ambas cosas se parecen demasiado a decidir quién vive y quién muere.

Especialistas proponen comités de triaje para sacar la angustia de esa decisión de las responsabilidades ya excesivas que tienen los médicos en la primera línea de combate.

Detallaron por qué el respirador es un recurso de características únicas: “Cuando la respiración de los pacientes se deteriora hasta el punto de necesitar uno, normalmente sólo hay una ventana de tiempo limitada durante la cual se los puede salvar. Y cuando se retira la máquina a los pacientes que dependen totalmente de ella, normalmente mueren en cuestión de minutos. A diferencia de las decisiones relativas a otras formas de tratamiento de mantenimiento de la vida, la decisión de iniciar o terminar la asistencia respiratoria suele ser realmente una elección de vida o muerte”.

Con una pandemia de esta naturaleza, los sistemas de salud se tienen que preparar para el peor escenario. Deben elaborar con mucho cuidado su política para ofrecer lineamientos a los trabajadores de la salud al tomar decisiones difíciles sobre el cuidado de los pacientes en una emergencia sin precedentes.

“Los hospitales que se encuentran en el frente de la pandemia están inmersos en un debate privado acalorado sobre una ponderación que pocos han enfrentado en sus vidas: cómo sopesar el enfoque de ‘salvar vidas a cualquier costo’ para resucitar a un paciente en agonía frente al peligro real de exponer a los médicos y los enfermeros al contagio del coronavirus”, presentó el tema The Washington Post.

Los cálculos evalúan, entre otras cosas, el uso de equipo de protección que escasea en casos que más que probablemente no tienen esperanza en lugar de emplearlo con aquellos que han sido clasificados con posibilidades de sobrevivir. También se evalúa el tiempo que un equipo tarda en vestirse con la protección adecuada, que es demasiado largo en el momento en que alguien entra en código rojo, es decir, sufre un paro cardio-respiratorio: cuando el personal terminó de prepararse y llega con el carro de resucitación, es probable que el paciente esté ya muerto.

La distancia social, la cuarentena y el aislamiento de los casos son fundamentales para que el número de pacientes necesitados de un respirador sea el mínimo posible, ya que son los factores que hoy pueden reducir el ritmo de la pandemia.

“Los comités de triaje para decidir qué pacientes reciben atención ante una posible escasez durante el brote de COVID-19 pueden servir como un valioso amortiguador para proteger a los médicos individualmente del daño emocional de tomar la decisión por sí mismos”, argumentaron los expertos.

FUENTE: VERTE.TV

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