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Opinión

Tiempos raros estos

Publicado hace

Son tiempos raros estos. Con el problema del coronavirus, del dengue, del hantavirus, del miedo cifrado al otro, al contagio. Son momentos de zozobra, de inquietud, y, entre otras cosas, de buscar sin descanso al joven de 22 años de edad, de casi 1,70 metro de altura, llamado Lucas Simon que salió de su casa el domingo 8 por la mañana temprano y no se lo ha visto más. 

Entonces, en un contexto de rareza y tinieblas, los afectos se ponen en movimiento, desafiando horas y cansancios personales. Porque aman a Lucas. Porque basta observar los rostros compungidos de sus familiares y amigos, en cada marcha, en cada lapso de acción, para renovar la idea, el criterio conceptual de que al pibe se lo quiere de verdad. 

Los días transcurren inexorables, en el mientras tanto. Y la pena crece desgarrando hipótesis y esperanzas vanas pero firmes. Se lo espera, se lo añora al muchacho que partió en bici hacia lo desconocido por el resto. Impaciencias por doquier generan los minutos sin él. Los rastrillajes y el dron. Las cámaras municipales y los botes. Lo que se hace con prontitud y lo que aún no se ha concretado en aras de ubicarlo sano y salvo. 

Llora la mamá. Lloran los primos, los amigos, la ciudad que se suma al pedido por las redes sociales, con la difusión, con el hablar de un tal Lucas, al que tal vez jamás vieron pero lo necesitan acá, ya, entre nosotros en estos tiempos únicos. 

Gladis, la madre, sube las escaleras del Palacio San Martín con la foto del pibe amado. Recuerdos de infancia y sueños en la mente. Quizá algún reto, alguna escaramuza leve surgió cierta vez. ¿Qué importancia puede tener eso, ahora? Habla la mujer entristecida con el señor Intendente, cara a cara. Nunca imaginó tal instancia. La vida suele ser así, entre la sorpresa y la solidaridad del prójimo, del que no hay que tocar mucho por el peligro latente de hoy. 

Y se oyen desde abajo las voces, hasta ciertos llantos. Y se lo busca con denuedo. Entre quejas y anécdotas. Es que siempre aparece algún conocido o amigo que tiene algo para expresar del joven cuyo paradero es misterio puro. 

Y surgen los corazones vibrantes por sobre las falsas expectativas y los rumores que no son veraces. Y se vuelve al punto de inicio. Con amor por Lucas. Porque Lucas es necesario. 

Por Mario Delgado.- 

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