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Opinión

¿Qué nos pasó, amigo fomentista?

¿Cuándo empezó este desastre en el fomentismo nuestro de cada día?

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¿Cuándo empezó este desastre en el fomentismo nuestro de cada día? Las estimaciones datan de alrededor de dos años. Es el momento teórico y práctico de un despliegue inusitado de controversias de diverso tenor que han culminado en esta apoteosis.

Quizá un ítem a considerar, mientras se aguarda que irá a suceder con los destinos de la Federación, es cómo continuar caminando, más allá de lo que determine la Justicia o el Municipio o ambos en relación al conflicto de poderes que ya es de conocimiento público. 

Las opiniones se bifurcan también en tal caso. Para algunos, no es tan imprescindible el rayo protector de la entidad madre y se puede transitar solo por el sendero del trabajo fomenteril. 

De hecho, tal ha venido ocurriendo luego de la renuncia masiva de dirigentes a la Directiva en el 2018. Por tal motivo, estos referentes barriales que disienten con la voz del oficialismo federativo, seguirán su curso sin mayores alteraciones. 

Otros, en cambio, sienten un sesgo de emoción más pronunciado y se preguntan cómo barajar y dar de nuevo, sin dejar en el intento dolidos y resentidos de ambos lados del Mar Rojo. 

Aunque es también oportuno visualizar la enorme brecha que se ha montado y lo difícil que será destruirla, y recomponer humanas y cordiales charlas de colegas. 

Hoy el foco de la tormenta divide y sectoriza como jamás se observó. Para los integrantes de la Comisión actual, no hay dudas: ellos gobiernan la institución cabecera. Sin embargo, desde el otro vértice del ángulo, las críticas llegan y retumban. 

Tal ha sido el ruido que se está procediendo en la praxis como si hubiese dos líneas paralelas, que por supuesto, NO se tocan entre sí. Deseos personales profundos, apetencias políticas y sueños varios, se van ubicando en el medio de las gradas. Y como telón de fondo, un Estatuto de la Federación vapuleado por doquier. Acomodado de acuerdo a las coyunturas del instante. Y yerros no resueltos que retornan del pasado a posicionarse cual reyes. 

Y un condimento para realzar todo este deprimente cuadro trágico: la ausencia de un proyecto conciso de cara al futuro. Sin unidad, sin conciliar asperezas, han sucumbido valores de la solidaridad a ultranza y se los ha reemplazado por discordias y ambiciones momentáneas. 

Federación no cuaja. Nadie entiende muy bien para qué está y cuál es su función específica. E incluso la indiferencia de algunos dirigentes, ha fomentado el descrédito en la entidad que debe representar a todos por igual.

La pata política metida dentro del redil, las ambivalencias de cierto agente de la Comuna, los esfuerzos por ser más o menos allegados al Palacio San Martín, y las injerencias de quienes usan al fomentismo como trampolín, ha concluido entonces en un plato muy poco sabroso, imposible de digerir.

La conclusión puede ser meditada y tendremos distintos razonamientos. Lo cierto es que la actividad está, a raíz de los encontronazos, desvirtuada y descuidada. 

Por Mario Delgado.-  

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Opinión

Entre osos y palomas

Publicado hace

Sabia la naturaleza, puede entregarnos hermosas alegorías que habremos de interpretar y nos quedará una enseñanza práctica.

De eso, entre otras cosas, trata la porción bíblica de Isaías capítulo 59 y versículo 11: “Gruñimos como osos todos nosotros, y gemimos lastimeramente como palomas…”

Se nos presenta una ilustración muy ponderable de dos grandes situaciones anímicas y emocionales de impresionante actualidad: la violencia, el enojo, y la ira por un lado y por otro, la depresión.

Basta con observar ciertas notas en los medios tradicionales de comunicación o recurrir a las redes para advertir la constante andanada de insultos, descalificaciones e improperios que se desparraman tan poco sutilmente ante determinados hechos u opiniones incluso.

La violencia en las calles, por inconvenientes del tránsito urbano, las discusiones en ámbitos laborales y un capítulo único precisa por estos tiempos las peleas terribles de  parejas o con ex parejas, acompañados estos sucesos muchas ocasiones de amenazas, golpes y lo más tétrico: las muertes que siempre conmocionan.

Gruñidos de osos que se dan en las canchas de fútbol y que penetran también ambientes infantiles, donde los padres suelen generar escándalos de proporciones en defensa a ultranza de sus descendientes. Dando por supuesto, un pésimo ejemplo.

El gruñido puede manifestarse otras veces barnizado de extrañas actitudes, léase hipocresía o envidia enfermiza que lleva a quien padece estas cuestiones a tratar de talar el crecimiento artístico, profesional o afectivo de su presunto rival o adversario.

Los dientes afilados se utilizan como si tal cosa para buscar la verticalidad, lo piramidal, sesgando al otro, ocultando sus logros y colocando allí la raíz de amargura que en verdad reina en el alma y corazón del gruñidor.

Pero, hete aquí mis amigos, que posteriormente a esas histriónicas e histéricas manifestaciones que lo transportan a sitios áridos, sin retorno, que lo aíslan y alejan de todo espacio de paz y calidez, aparece como por arte de magia, otra mochila inllevable: la temida y temible depresión. Ésta se hace visible con gemidos de paloma, con murmullos, con llantos, con sensaciones insoportables de vacío y soledad absoluta.

Nada se encuentra a esa altura del potente y rapaz gruñido asustador. Ahora el oso mutó en ave. Sufre horrores y puede ocurrir que sin asir el motivo auténtico de su dolor tan particular.

La ansiedad, la vorágine de la cotidianeidad, las presiones cada hora más traumáticas, las deudas, las ausencias de un trabajo digno, acorde a las circunstancias, las demandas sociales y la necesidad en muchos de guardar las apariencias a como dé, traen un resultado negativo y caótico al ciento por mil.

Por Mario Delgado.-

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Opinión

Por fin, Fase 5 acá

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Dijo el señor Intendente Ezequiel Galli hace horitas nomás: “Lavado de manos frecuente, uso del tapabocas y no juntarse a comer un asado”. Con la prohibición intrínseca de las reuniones familiares o sociales. Y entonces Olavarría entra por fin a Fase 5.

Ya está la autorización provincial en curso. Actividades aún vedadas, verán la luz y se empieza una nueva etapa, más consistente, con algo más de confianza en una pronta vuelta a la normalidad plena.

Sin perjuicio de ello, los sabios de escritorio nos dicen a voz en cuello: “Es tiempo de responsabilidad personal, cívica, social para manejarnos en aras de encarar a este novel proceso”.

Y uno no puede más que reír sin ganas ante semejante discurso. Es evidente que debió ser así desde el vamos. Poner las pautas y accionar su cumplimiento y dejar que la gente tuviese su vida como corresponde. NO se procedió de tal forma en este suelo patrio y nos tiraron encima sus propios fracasos de décadas.

Esta ciudad pagó con creces el sistema de dependencia, anti federal, que creó Casa Rosada con un grupo de presuntos expertos en pandemias que, se cree, aconsejaron la impúdica cuarentena desde el 20 de marzo.

La bomba de tiempo sostenida por años que es el AMBA, dio sus frutos: no pudieron ocultar ante nadie el tremendo flagelo representado por millones de almas sin las mínimas características de una vida medianamente digna.

Alcalde tras alcalde o alcaldes eternizados en sus sillones sin resolver efectivamente el drama de su población, sin agua, sin gas, sin asfalto, sin futuro claro y promisorio.

Multiplicidad de dramas y hoy el foco saliente de la enfermedad coronada. El traspaso de culpas y las disposiciones de coartar libertades establecidas constitucionalmente, no ha servido de mucho, se advierte por allí.

El fallecido General venezolano Hugo Chávez (1954 – 2013), supo sentenciar: “Pobres pero ilusionados”. Tamaña definición que denota todo un símbolo bien aplicado también por estos lares sureños.

Un bosquejo verídico envuelto en hipocresías de todo tenor. La idea es clara y clave: mantener a la gente sumida y sumisa y tirarle, de vez en cuando, un hueso para que se alegre en su propio vómito de desgracias.

En tal contexto, hay quienes exigen “responsabilidad social”. Fabricar y promover pobres y darles planes y subsidios y luego obligarlos a que se comporten como ciudadanos de primera categoría.

Este es un país único en su género: premian al preso, al delincuente suelto, al evasor y ahora a quienes digan que desean dejar atrás las drogas. Pero no es todo, mis amigos: se le agrega un condimento particular: un subsidio de $ 15.000 para la familia de personas fallecidas a causa del mal mundial que nos aqueja. O sea, una ayuda económica a familiares de argentinos que han fallecido o fallezcan, con Covid 19.

Contraindicaciones imposibles de digerir con facilidad.

Por Mario Delgado.-

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