Sobre el fomentismo olavarriense: Tirar hacia arriba

Este jueves 14 habrá reunión de la Federación de Sociedades de Fomento y Juntas Vecinales. No será un encuentro más por lo que se prevé. (foto archivo)

Es posible que allí se den a conocer los lineamientos básicos para la concreción de la elección de las futuras autoridades de la entidad cabecera, hecho que se produciría el 10 de diciembre de este año. 

Las circunstancias que han rodeado a la actual Comisión Directiva, han sido debidamente expuestas por este diario desde el inicio. Sin omitir detalles y sin tapujos. Como debe ser, en rigor de verdad. 

De modo tal que ustedes, queridos lectores, ya sobreentienden que las consideraciones por venir en el ambiente fomentista son variopintas. Porque en estas dos temporadas últimas, entre otros ítems, la diáspora dirigencial ha resultado inquietante. La matemática es simple y sin atenuantes: de casi cincuenta instituciones que participaban cada reunión mensual en la anterior etapa, hoy solamente se logran contabilizar unas pocas. “Muy pocas”, se lamentan ciertos referentes barriales. 

Tal situación tiene, empero, su lógica. Nada ha sido efecto de casualidades en estos veinticuatro meses muy álgidos. Demasiado tétricos, por cierto. 

Lo triste y sin parangón, continúa siendo la masiva renuncia de miembros de la conducción, suceso acaecido luego del episodio clave donde la señora Directora de Relaciones con la Comunidad del Municipio, Laura Sequeira, fuese “invitada” sin cordialidad a retirarse rauda de la Sociedad de Fomento Dámaso Arce. Era la primera convocatoria federada del verano de 2018.

Tal cimbronazo produjo un quiebre institucional antes jamás observado en la larga historia del fomentismo local. La Federación literalmente se partió, convulsionada, y en declaraciones mediáticas o ante sus pares, los renunciantes adujeron a coro “no poder mantenerse más dentro del círculo, puesto que recibían agravios e insultos de continuo en las reuniones internas de la Directiva”. 

Pero su colectiva dimisión tuvo un resultado inverso al intuido por ellos, desde luego: este alejamiento masivo facilitó que las cosas mutaran para mal. El desequilibrio se notó prontito nomás. Y las premisas fomenteriles fueron trastocadas, derivando a cuestiones netamente conflictivas. En vez de abrir la puerta a una novel Asamblea para reemplazar a toda la Comisión, se cubrieron los cargos vacantes. 

El designado novísimo grupo, estableció un trabajo de base, sostenido en algunos barrios y mirando temáticas urticantes, accionando a su vez mecanismos de unión con algunas iniciativas, tendientes a visibilizar problemáticas, como por ejemplo, la Mesa de Emergencia Alimentaria. 

Federación tomó un rol de opositor activo hacia el  oficialismo vernáculo. Sin tener en la diestra la aprobación como para funcionar a pleno, la nueva Comisión se manejó conforme a sus premisas. A sus propias premisas. En ciertas ocasiones, avaló a vecinos por fuera de lo que dijeses los dirigentes de esas barriadas. Y fue proclive a ollas populares y a instalar comedores y merenderos, coherente con una observación de “necesidades incumplidas en el distrito”. 

Es verdad que frente al derrotero que se avecinaba, desde la génesis, las reacciones se advirtieron dispares. Hubo quienes se tomaron en serio a la novel conformación y la secundaron. Con una visión netamente politizada. O, mejor expresado: político – partidizada. Otros prefirieron decir su versión y no callar la preocupación por el devenir de los hechos. Sin embargo, también se pudo divisar gente del ambiente fomenteril que optó por el silencio, al menos en público, y proseguir con sus tareas, en las distintas entidades a las que pertenecen. Ha sido entonces un camino del “dejar hacer”.  

En el fondo, algunos aguardaron infructuosamente que la Comuna saliese presta al cruce. E incluso se trató de formalizar una aglutinación de entidades sociales que, finalmente, no fue consolidada desde Rivadavia y San Martín. Quizá para no agregar más nafta al fuego. O tal vez para no reconocer que se había equivocado aquél que avaló la Lista 3 de Federación, presentada casi sobre la hora en noviembre de 2017. 

Sea como fuese, la cotidianeidad federada ha dado tela para cortar. Llegando algún miembro a confrontaciones personales y agravios muy comunes ya, a través de las redes sociales, hacia quienes no piensan igual. 

El sendero de las elecciones generales de este 2019, fue una notable excusa para dividir aún más las aguas de la convulsionada mar. “Después del 27 de octubre, vemos”, esbozaron dirigentes consultados en su oportunidad. Y hasta hubo quienes se ofrecieron para oficiar de mediadores y conciliar una Comisión de total uniformidad. 

El vértice del ángulo parece recaer en una sola persona, rechazada por auténtica unanimidad por el grueso del cuerpo fomentista olavarriense. Aunque con la actitud de aval o silenciosa de varios, su espíritu belicoso de por sí, se fortaleció. 

El fomentismo llega a un momento cumbre, con dos años desperdiciados en rencillas intestinas, con heridas sin cicatrizar. La cuestión de fondo es poner bien en claro de qué lado se está. Y que institución madre se anhela. Con eufemismos o indirectas, no se conseguirá cambiar el pésimo rumbo de hoy. 

Quizá haya que recurrir al ejemplo planteado por Karl Friedrich Hieronymus, Barón de Munchhausen (1720 – 1797) quien, luego de su campaña a Rusia, al servicio del Duque Antonio Ulrico II,  contaba extraordinarias hazañas, como aquella tan impresionante de haber logrado salir de un tremendo pozo, tirando don Friedrich de su propio cabello hacia arriba.  

Por Mario Delgado.- 

Comments are closed.