El peronismo desunido

Son las voces de los nostálgicos las que suelen elevarse en momentos como éstos. Los que poseen memoria porque estuvieron ahí cuando las cosas fueron de otra manera.

¡Pero qué días aquellos! Aunque la gota fría de la realidad termina goleando fuerte enseguida, haciendo volver al tiempo presente a todos. Y trayendo consigo el manto de angustia de no haber ganado acá.

Y bueno, amigos, las causas han de ser estudiadas por lo que saben. Y por los mismos protagonistas, desde luego. Aun así, habrá que reconocer y valorar lo actuado por el señor Federico Aguilera que se colocó al hombro la pesada mochila de la candidatura a Jefe Comunal.
Por supuesto que su postulación fue medio traumática. Bien barnizada e inmunizada, desde ya, para evitar el contagio de las penas de los excluidos, dolidos y desconformes del espectro peronista. Lo que pasa es siempre un calco: no todos quedan satisfechos y después surgen los comentarios críticos.

El modus operandi tal vez no agradó a toda la tropa. En especial la intervención saliente de algún referente. O el gran protagonismo camporista. Entonces se llegó al domingo 27 con una tarea titánica expuesta ante el vecindario local. Pero sin el trofeo tan recordado de 1987. Sin obtener el bien preciado de unir a las diversas ramas del árbol. O sea, el Frente de Todos fue a comicios sin TODOS.
No se unió al justicialismo como otrora, como esa bendecida vez cuando venció el doctor García Blanco. Las campanas no tocaron la melodía ansiada y el joven y prometedor edil, tuvo que reconocer con dolor que “aquí se hizo una elección a contramano de lo nacional y provincial”.

¿Se dirá expresamente sin demorar más que no se alcanzó ese techo tan necesario? Los melancólicos empero, lo exclaman porque vivieron la etapa tan fabulosa. Aunque, pensándolo bien, hay que sugerir que esa gloria también fue efímera. Pero sirvió al propósito y con eso basta y sobra, de última.

Hubo dispersión de votos de varios lados: del eseverrismo y del peronismo. No comprender tal cosa sería ingenuo y complica los análisis por hacer. Hubo eseverristas que sufragaron por Galli y hubo peronistas que le dieron la espalda a Aguilera y optaron por otra opción. Léase por el propio Ezequiel, cómo no.
El rechazo a La Cámpora se veía venir. Sólo los ultra fanáticos no lo observaron de tal manera. El dilema es cómo continuar ahora, de cara al porvenir. En el interín, una elección más que el justicialismo queda de espaldas al podio ganador.

Por Mario Delgado.-

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