Otra vuelta olímpica gallista

Fue la tercera elección ganada por Ezequiel Galli. Y la de mejor performance. Significó, en términos futboleros, una novel vuelta olímpica.

Sin entorpecer los festejos, hemos de razonar que seguro surge la pregunta entre variados militantes, dirigentes y público en general: ¿Habrá interpretado el entorno gallista la importancia del trato mano a mano con la vecindad?

El movimiento de fichas, previo a las PASO, fue eminentemente en las redes y los medios. Reconocido y rubricado esto por un alto funcionario de Rivadavia y San Martín.
Sin perjuicio de ello, luego del 11 de agosto, alguien o algunos de entre las filas oficialistas, captó o captaron la idea tan convincente de charlar como tiempo atrás, como había sido costumbre en los albores del poder, con la población. Poner la oreja, abrazar el Intendente a las personas, y tomar debida nota de la implicancia de estar cerca de verdad. Más allá incluso de llegar o no rápido con las soluciones.

Y entonces el Jefe Comunal que iba por su reelección, salió al ruedo de nuevo, con renovados bríos. Y copó la cancha. Con un contexto hacia arriba en la boleta medio desfavorable esta oportunidad. No obstante las coyunturas, los contrastes electivos con Provincia y Nación, arrasó en las urnas, superando la línea imaginaria pero encantadora de los cincuenta puntos.
O sea, redondeando porque las matemáticas nunca fueron lo mío, cincuenta de cada cien electores, le dieron el sí en los cuartos oscuros al hombre del PRO.
Y las campanas sonaron risueñas en el local de la Fundación Pensar. Y las palmas aplaudieron. Y los pensamientos vuelan ahora hacia los próximos cuatro años con mayoría absoluta en el Departamento Legislativo local, mas con las lanzas apuntando en lo Provincial y Nacional.

Habrá que negociar y amoldarse. Cuestión de ubicuidad. Y de tacto. Y también de ir completando el puzle nativo. Por citar algunos tópicos nomás, hay una ponchada, más de seiscientas almas en rigor de ser exactos, aguardando una promesa de un Programa de Viviendas por Autoconstrucción. Y el Municipio tendrá que gestionar y resolver la temática. Por otro lado, cloacas pedidas o asfalto. Y la sincronización entre Presupuesto y obras que deberá regir. Porque todavía está vigente la problemática crucial a corregir, es decir cortar de algún modo no traumático ese altísimo porcentaje de la herramienta primordial de la Comuna que va derecho, sin escalas, a gastos corrientes. 67 %. Una auténtica descompensación que no debiera continuar en este segundo tramo del gobierno gallista.

Por Mario Delgado.-

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