Entre espadas y gestos de seducción

Blanden las relucientes espadas los candidatos en la arena política. Al mismo tiempo, enseñan sus dentaduras en amplias sonrisas para con el pueblo elector.

Tarea ardua, por cierto, conciliar ambas cuestiones pero habrá que hacerlo en aras de un triunfo electivo.

Son días sustanciales y muy especiales. Habrá que reconocerlo. Donde el foco de la tormenta estará puesto en lo local. Casi estrictamente en lo de nuestro pago chico.

Por un lado de la cancha avanza a paso redoblado el actual Jefe Comunal Ezequiel Galli, quien ha lanzado, a propósito de actos impactantes, al aire un plan auspicioso de viviendas, en medio de una escasez de casas que viene de arrastre. Y tal anuncio lo ha canalizado mirando a los próximos cuatro años.

Tal actitud posee varias aristas y lecturas. Por empezar es un auto convencimiento de un segundo período al frente del Palacio San Martín. Y por otro ángulo, se envía un mensaje de optimismo a la tropa adepta y produce, por alcance, estremecimiento en los adversarios que reaccionan ofuscados ante tanto entusiasmo.
Galli gana otra vez las calles y los barrios, como en el 2015. Sólo que ahora cuenta con más experiencia, aunque algunos de aquellos militantes ponderables que lo secundaron ya no están y tampoco vendrá el brazo ayudador de la boleta nacional. Don Macri no es un buen partido en esta oportunidad. De modo tal, mis amigos, que la campaña oficialista se alimentará de las obras en los barrios y en las aulas escolares.

El Frente de Todos a su vez, se ubica en las antípodas: Federico Aguilera sí podrá exhibir aquí al referente que aspira al sillón de Rivadavia. Aunque se lo ve muy cauto al concejal y con la concentración a flor de piel.

Es evidente que cualquier yerro, o frase inconveniente, puede desatar la ira de los dioses. Pero especula su tándem con la carta del millón: la nefasta situación económica de gran parte de la población.

En tanto, el ex Senador y ex Alcalde, José Eseverri, volvió a abrevar en las fuentes sublimes que supiese emplear su progenitor don Helios, imitando entonces su metodología certera en aquellos momentos de despegarse de su oferente “de arriba” y promover una alternativa eminentemente vernácula.

Prioriza a Olavarría. Saca del medio cualquier lastre. Y se lanza al vacío cósmico en búsqueda de terciar en una compulsa teóricamente, demasiado polarizada entre Galli Y Aguilera.
¿Cómo entrar en ese paredón? Con la llave de la “experiencia” y la crítica de “la improvisación”. O sea, los garrotazos van hacia sus dos contrincantes. Para que no se queden sin recibir “palos”. De todos modos, en su fuero íntimo don José María interpreta el proceso contemporáneo.

Por Mario Delgado.-

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