El día de hoy

Vivir el día a día se ha hecho costumbre en muchos hogares argentinos. Sin profundizar planes o proyectos de largo plazo. Y tal actitud se referencia, por qué no, en Casa Rosada que optó por proteger la cuota diaria de poder, aunque mire de reojo al domingo 27 de octubre. 

Balcarce 50 se sorprendió un tanto con la marcha en su honor del 24 de agosto, luego del mazazo electoral que, a excepción de la Ciudad Autónoma y sendos distritos, dejó mal posicionados a varios referentes oficialistas. 

Mauricio Macri y María Vidal sintieron el impacto. Cada uno a su manera, desde luego. Él, cambió al Ministro de Hacienda, encendió la luz de ciertas ayudas sociales y ella, por su parte, se despegó inmediatamente del ingeniero y su troupe. Inició así, como ustedes ven, mis amigos, una recorrida bonaerense en soledad y avalando su obra, su gestión. 

En el “mientras tanto”, está en el aire, danzando con un supuesto respaldo papal, el grito del dirigente social Juan Grabois que convoca a la gente a “ganar” la calle con la consigna elocuente de “mayores planes sociales”, y, de paso, solicita la tan mentada y setentista “Reforma Agraria” y, ya que estamos en el baile, exige el hombre una “expropiación de bienes”, por ahora de propiedades ociosas de Capital Federal. Pero existe el temor de que tal reclamo se instruya como una cuestión generalizada. 

Movilizaciones hay, y habrá que contabilizarlas en diferentes puntos cardinales del país. Por alimentos o asistencia económica. La rueda gira y el Gobierno Central ruega a todos los santos que el señor dólar no se volatilice más aún. 

El Kirchnerismo – cristinismo ha quedado como una fuerza de oposición única, sin terceros a la vista. En este escenario, consignemos que la tradicional izquierda nativa no dio el batacazo ansiado por sus miembros, no alcanzando en las PASO un resultado exultante. No obstante, los baldazos de agua fría para el oficialismo, llegan de todos los sectores. 

E incluso se nota, si se observa con calma, una pequeña – o grande – dicotomía entre el pretendido mensaje mesurado de Alberto Fernández y las diatribas de la tropa ácida del cristinismo más puro o acérrimo. Este desfasaje ¿podría quizá enturbiar las aspiraciones de este tándem? ¿O será, acaso, una costumbre sin mayores dramas o consecuencias prácticas? 

El campo fértil es recorrido con asiduidad por los segadores. Cada uno desea cosechar más votos que en las Primarias. Algunos sostienen la cuerda del optimismo y otros deshojan la margarita del pesimismo. Pero hay algo muy palpable: en la mayoría de los distritos donde mandan intendentes de Cambiemos, se juega con denuedo una apuesta vecinal, apartando la voz y la presencia de Macri. 

Estrategia que se emplea como un recurso de alto impacto para retener y expandir el caudal de sufragantes. Dicho en criollo: cada Jefe Comunal sabe que DEPENDE DE SÍ MISMO PARA GANAR.

Por Mario Delgado.-  

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