La manifestación del hartazgo

Esta gran encuesta nacional llamada PASO, determinó lo más o menos esperado: el sufragio de las billeteras vacías reclamando ser llenadas y la insensibilidad social del Gobierno Nacional que no quiso leer los carteles indicativos.

En la Provincia sorprenderá quizá la diferencia entre el ortodoxo marxista y la Gobernadora actual y en lo local, la gente premió las obras hechas por Ezequiel Galli en territorio antes olvidado por completo. Pero es un arma de doble filo este triunfo gallista de ayer, mis amigos: Federico Aguilera irá por todo en octubre. 

La angustia del pueblo era percibida por todo aquel que deseara ver la realidad. La interrelación de la ex corrupción y las ideas nuevas, no terminaron de cuajar por la ausencia de un plan económico acorde y la falta de tacto de Marcos Peña, Durán Barba y algún que otro petimetre mal avenido. Una pena porque Macri ya perdió una oportunidad histórica de llevar al país a la cima. Lo insertó en el mundo, lo encarriló, mas sin dirección hacia la masa trabajadora. 

Un barco en alta mar y sin rumbo. O con rumbo pero sin plata que contar y asfixiada la gente con tarifas y gastos varios. Hasta comer es carísimo. Conclusión: fuera un modelo para pocos empresarios y banqueros y otra vez adentro la marcha populista del cristinismo que aguarda el golpe de gracia del 27 de octubre. 

Seamos prácticos: sólo un milagro podría revertir esta tendencia irreductible. El “fernardismo” se viene con “tutti” por esa locura extemporánea de Casa Rosada de no ayudar al hombre de clase media y sus anexos. 

Macri ya es historia, salvo un golpe de timón muy bien efectuado. Si presenta un programa y seduce, por ahí habrá segunda vuelta en noviembre. De no ser así, volverá a su Boca Juniors del alma. 

Acá la ciudadanía olavarriense miró las obras públicas cristalizadas por la gestión de hoy. Y tal actitud, sirvió sin dudas para dar un respiro al oficialismo. Una alegría y un reconocimiento momentáneo. El dilema es observar muy de cerca al vecino, de aquí en más, mimarlo mucho para que permanezca en tal redil. 

La subjetividad apuntaría a un cristinismo que irá por los resentidos y desvalidos. Y por los josesistas. Y por todo aquel que respire. La diferencia es sustancial. Pero la ola y el viento, soplarán fuerte. 

¿Tendrá acaso Federico Aguilera la habilidad y el carisma necesarios para torcer voluntades expuestas en la jornada de la víspera? Los sondeos son claves. La gente es volátil. Y las opciones muy poquitas. 

Y José María Eseverri resultó tercero y muy distante de la disputa en serio. Sin tracción de Roberto Lavagna y sin el auge de otrora, es un referente impulsado más por el anhelo ferviente y devoto de sus seguidores que por su íntima convicción.

Trabajo denodado tendrá su espacio para potenciar intenciones. 

El resto de los participantes vivió su propia elección. La izquierda nuestra catapultó su periplo de llegar a las generales, fieles a su conducta, discurso y personalidad inamovible. 

El Frente NOS, con la premisa de salvar las dos vidas y la visión híper crítica de la “Ideología de Género”, no armó el rompecabezas. En tanto el vecinalista y luchador POT, tensó la cuerda, laburó con ahínco y perfiló un equipo sólido y organizado. No obstante las lágrimas, la emoción y la pasión constante, el muro les ha devuelto una triste imagen: han quedo afuera del ruedo del décimo mes. 

Y el Nuevo MAS, lamentable es reconocer, ni siquiera existió. 

Por Mario Delgado.-   

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