La convivencia vecinal

Esta es una historia verídica. Totalmente. Y reciente. Resulta ser, mis amigos, que con sumo entusiasmo integrantes de la Biblioteca “Crucero General Belgrano”, de Avenida Pellegrini 2350, Casa 3, y componentes de una comunidad musulmana que tiene sus reuniones allí y además otras personas interesadas, habían dispuesto organizar una huerta en un terreno que está ubicado detrás del salón de fiestas de los ex combatientes de Malvinas y a la derecha de la “biblio”. 

Con permiso municipal en mano, ya que ese predio verde es de la Comuna local, iniciaron las tareas de comunicar el propósito a quienes optaran por sumarse y un día, de fin de semana, por la mañana, bien tempranito, arrancaron con la obra. 

Un lindo puñado de personas se había dispuesto con alegría. Y, entre bromas y laburo, fueron avanzando. Aunque surgió una piedra en el zapato quintero: una señora vecina observaba todo con extrema desconfianza y con una actitud recelosa. Algo trastornaba su modo de espiar a los trabajadores entusiastas, sin embargo ellos continuaron su labor. 

Hasta que, cerca del mediodía arribó al hogar el esposo de la dama en cuestión. Él ha sido puesto al tanto de la realidad y, a sugerencia de su cónyuge, se dirigió unos metros hacia los presentes. Buscó desalentar, desanimar, torcer voluntades, utilizando para tal anhelo presuntos argumentos deslumbrantes, como que todo ese esfuerzo se iba a resquebrajar de noche, al quedar solo el lugar. Y otras arengas imperiosas, desaforadas y desubicadas. 

Los responsables del proyecto se miraron atónitos. Conscientes de que no era conveniente ni convincente para nadie, quitar de en medio a ese payaso ridículo en forma bruta. Así que optaron por la diplomacia y guardaron violín en bolsa. O, en esta oportunidad, herramientas en bolsa y a casita. 

Luego se reunieron en la coqueta biblioteca y pergeñaron que la huerta se hará en el propio patio cercado de la entidad. Y le anexarán un horno de barro. Brindaron por la unidad de criterios y rogaron que, pese a todo, Dios bendiga a este matrimonio tan cercano y tan díscolo a la vez y que les vaya bien en la vida. 

Una increíble contradicción se vio, ya que éste señor que malogró la quinta, es a su vez, un ex combatiente del sur argentino. 

Por Mario Delgado.- 

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