Almácigos de pobres

¿De qué hablamos cuándo hablamos de pobres y de pobres ca…rcomiéndose de frío? No, muchachos, no se la crean. Hipócritas llevadores de agua para su redil. La pobreza y/o el frío no nacieron este año. Fue siempre igual y la utilización de los que menos tienen, viene de arrastre. Partió el tren hace décadas, cuando  se los empezó a llevar como en un tour a la Capital, desde el norte y se les otorgó una casucha y a vivir la vida en la gran ciudad. 

Y los señores Gobernadores de las provincias norteñas que, vez tras vez, los despojan y los insertan luego dentro del sistema, dándoles monedas o chapas o comida, con el compromiso de ser votados esos crápulas una elección más. 

¿O acaso imaginan los que hoy se rasgan las vestiduras que uno es idiota de toda idiotez? Quizá tengamos la cara de b…uenos. Pero no. La pobreza, amigos, la retroalimentan los que jamás quisieron que no hubiese en la Argentina almácigos de pedigüeños, de crotos, de fuera del sistema. 

Tal actitud sirve a los nefastos propósitos de los insensibles de cada temporada. Los corruptos de ayer que ahora nos traen la fórmula de la eterna belleza. Los “pajarones” que pernoctan en habitaciones de oro y se ríen en verdad de los menesterosos. Pero los nombran y usan cual preservativos electorales. 

Imbéciles de toda imbecilidad. ¿Qué creen que somos? ¿Descubrieron por estas horas gélidas el frío polar? Y antes, ¿qué corno hicieron? Porque las zapatillas de Saadi o los bolsos de Insfran no surgieron de un repollo. Y se han mantenido en el tiempo estas prácticas asistenciales, bajo la auspiciosa denominación de “ayuda”. Eso sí, sin la mínima intención de cortar de cuajo la génesis del mal o del flagelo. 

La corruptela ha producido más desvalidos. Y los robos al Tesoro del Estado han sido más frecuentes que la mano tendida al sin trabajo, al sin casa o al sin pan. Entonces salen del hormiguero desde todos los ángulos. Y se pasean con mantas y ollas populares de un solo día. Orquestadas en muchos casos por señores míos de excelente sueldo. Porque por ahí incluso, laburan en la Municipalidad o en Coopelectric y, sabedores que no los van a echar como perros, se sacan fotos junto a humeantes cacerolas. 

Que siga el baile. Que no se termine la semilla. Los pobres votan y hay que contemplarlos un par de meses antes del acto comicial. Luego, arréglate y no me toques que me ensucias. 

No jodamos con el cántico entusiasta de oprobiar al presente. ¿Y ayer nomás? Culpas repetidas y repartidas, muchachos. Y basta de subestimar al público. ¿O piensan que el vecino no comprende lo que acaece? 

Por Mario Delgado.-  

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