Masculinidades blandas

¿Sabías que existen otras formas de masculinidad más allá de la que conocés? El escritor Nahuel Fernández Etlis plantea su visión de lo que es ser varón en el presente.

¿Sabías que existen otras formas de masculinidad más allá de la que conocés? El escritor Nahuel Fernández Etlis plantea, usando el hashtag #condicionado, su visión de lo que es ser varón en el presente, en un cuestionamiento tanto artístico como político. Acá, el manifiesto completo.

Presento rota, distorsionada, interrumpida, la imagen del varón que no nos permiten ver ni mostrar: tierno, sensible, bello, que cuestiona su poder y sus privilegios. Un defecto, un error, un glitch en el sistema.
De tan rotos que nos vemos (que nos ven), propongo también romper. Porque la ruptura es lo que conocemos, ahora rompemos en llanto y en carcajada, en orgasmo y en furia.

#condicionado rompe esquemas, estereotipos, tipos, ojetes del varón que considera el ojete sólo como puerta de salida. Desarma al macho proveedor y su impronta, le dice “Nosotros también existimos, y a pesar de la interferencia, somos cada vez más visibles”.

#condicionado no busca traer lo “femenino” a lo masculino, no propone invadir territorios (tampoco dividirlos), sino su metamorfosis.

¿Qué papel te toca como varón? Ser hetero y cis son requisitos excluyentes. Pero el paquete incluye virilidad de acero, pija siempre dispuesta, siempre dura, siempre fotogénica. También es tu obligación acabar. El sexo no es sexo sin eyaculación masculina, y cuando ésta ocurre, fin.
Los mecanismos de control no tienen ninguna intención de embellecer al hombre; no es objeto de deseo ni objetivo de caza, porque el que desea y caza es justamente él. La cultura del consumo pone el foco en este principio (el porno, la publicidad, el cine, el amor romántico, etcétera). Un ejemplo nítido es la industria de la moda: la indumentaria no está pensada para destacar la figura masculina; la mujer se viste, el hombre se tapa. Para él, prendas cómodas y funcionales (boxer simple, remera gris, joggin gris, para estar presentable: ambo negro, corbata, zapatos), mientras ella debe mantenerse atractiva, tentadora, apetitosa. Se ha hecho de la mujer una cosa sin voz ni voto sobre su cuerpo y sexualidad, y al hombre otra cosa atrofiada, mutilada e hipersexualizada, el eterno consumidor genital, coleccionista de hembras, con el poder de he-man, un poder que jamás pidió ni le corresponde. El macho es brutal, afeado, sucio y desprolijo, la Bestia, King Kong, Shrek.

Ser puto es malo, y cualquier escape al paradigma de macho es de puto: maquillarse, depilarse, pintarse las uñas, sacarse fotos desnudo, mear sentado, usar lencería, vestidos, polleras, tacos, colarse cosas en el culo, tomar responsabilidad profiláctica, tener responsabilidad afectiva, respetar el deseo de alguien de no cojer, tener amistades del sexo que nos gusta y no querer cojer con ellas, no querer cojer con alguien que esté durmiendo o bajo efectos de la depresión, la tristeza, el alcohol, algún estupefaciente, no querer cojer cuando hay asimetría de poder, no querer cojer aunque la otra persona quiera, no querer cojer en absoluto.

#condicionado dice que ser puto, bien puto, no está nada mal.
Sobre todo si ser puto es no ser un macho proveedor. Sobre todo si ser puto implica ser libre.

Por Nahuel Fernández Etlis
http://coffeerobofuk.blogspot.com/
https://www.facebook.com/nahuelfernandezetlis.escritor
Fotografía : Lucas Costa

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