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Opinión

¿Vuelve el “Proyecto nacional y popular”?

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Se levantan pesadamente las cortinas de un nuevo rumbo en un país donde todo es viable y nada es seguro. Sin seguridad jurídica ni de la otra. Sin plata en la mayoría de los bolsillos, aunque todavía hay quienes no despertaron y creen aún en burbujas. Pero es muy difícil para cualquiera, remontar este grotesco barrilete. 

El Gobierno Nacional prometió mieles en la campaña y ofrece hoy vinagre a su pueblo. Esta actitud no sería tan repudiada, si al menos no hubiese recesión de alto vuelo con una unida dosis mortal de inflación. 

Que aquellos que mandan, terminen haciendo lo contrario de lo que insinuaron antes de llegar, no es asunto nuevo en este recodo tan hermoso del sur. No obstante, lo que agrava el cuadro epidémico del paciente, es la incapacidad demostrada de pilotar el barco en medio de las incontrolables mareas económicas. También es verdad que hubo empresarios que se alinearon antes y luego, no cumplieron sus pactos a la sacro hora de formar precios. 

Toda una lástima, más allá de consideraciones partidarias, porque el resultado salta a la vista aún del más desprevenido u obcecado oficialista. Sólo basta con recorrer las calles y divisar los insinuantes movimientos tenues en los comercios. 

Dicen los que saben que don Mauricio Macri, anunciará en horas un plan de cara a los meses venideros. Un golpe de timón que, veremos cómo se planta en la sociedad. Era de esperar, por cierto, tal acción puesto que no se conocía qué destino pretendía el presidente para los próximos agitados meses. 

El ministro de Hacienda Nicolás Dujovne, empero, ha sido directo y poco sutil al señalar que todavía la luz de claridad supina, no brilla. Deducción lógica después de todo, ateniéndonos a la simple observación de la realidad. 

El punto de inflexión es neurálgico al sumo. La imagen positiva y la intención de voto del ex Jefe de Gobierno de la CABA, es muy endeble. Y cae también su credibilidad, su acercamiento a la gente y la intención de votos se diluye. 

¿Por qué tanto ensañamiento con él del electorado? Por dos ítems prioritarios: 1) Las cadenas de la inflación y 2) Por su imposibilidad manifiesta de gestionar acorde a las circunstancias. 

A Macri le ha faltado buena comunicación de sus actos acertados, de las obras que cristalizó, de la herencia que recibió, de un montón de cosas que no supieron, desde Casa Rosada, transmitir en aras de nivelar las tendencias. 

Entonces hoy se debate fuerte si conviene o no, una pretendida nueva presentación para continuar en el sillón de Rivadavia del ingeniero en agosto y octubre. Hasta sus fieles incondicionales mencionan los yerros y se pasan entre sí, encuestas que ya lo colocan incluso, muy mal frente a su tradicional adversaria, le senadora Cristina Fernández. 

Tal es el clima de tensión que se perciben termómetros de incertidumbre y murmuraciones varias. Pero no solamente la ciudadanía común se perjudica con este cuadro: los señores intendentes de Cambiemos, captan la señal. Los radares ya anuncian el peligro. Macri no arrastra a favor como en el 2015. Puede ser, sin ofender, una soga con una piedra pesada al cuello de las boletas municipales oficialistas. 

Propios y ajenos, se persignan. No es tiempo de timoratos. ¿Pero, qué hacer? Para colmo el “PLAN V”, es temerario al ciento por cien. El citado programa de emergencia, prevé poner a la Gobernadora bonaerense María Vidal como candidata en lugar del boquense que hoy nos preside. 

Es un riesgo abismal, puesto que perdería probablemente la principal provincia del territorio argentino. Pese a todo, todavía danza esa posibilidad, aunque para contrarrestarla, Macri dirá esta semana sin falta, lo que piensa construir de aquí en más. Urge seducir.

Del otro lado del río revuelto, la barquilla cristinista avanza, inexorable. Demoliendo obstáculos y repuntando, pese a las denuncias, imputaciones y juicios en su contra y de su ex entorno gubernamental. Incluso, familiar. Y el pizarrón exhibe, pues, datos estremecedores, inimaginados apenas, semanas atrás. 

Veamos el tablero de intención de votos de esta semana:

Cristina Fernández: 33,4 %.

Mauricio Macri: 24,9 %.

Roberto Lavagna: 12 %. 

Sergio Massa: 8,7 %. 

Nicolás del Caño: 3,9 %. 

En blanco o impugnados: 3,1 %. 

No iría a votar: 2,3 %

No sabe aún por quien sufragar: 11,7 %

Por Mario Delgado.-  

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Opinión

Lo bueno de tener prioridades

Tener prioridades es realmente óptimo: sugiere, entre otras cosas, que el individuo o los gobiernos de los tres niveles, poseen un criterio juicioso, y cuentan, además, con un proyecto de vida de largo alcance.

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Marcar las cuestiones a realizar o resolver con premura, habla bien y nos habilita a creer que hay una contemplación completa de la realidad, y, en base a tal visión, se planea un estricto núcleo de objetivos a cumplimentar. 

Marchar por la senda sin rumbo, sin norte ni guía, es mala o necia, al menos, señal. Por tal motivo se interpela siempre a cada quien, contar con una agenda al alcance de la diestra. Y activar los hilos en consecuencia, desde luego. 

A propósito, este pequeño marco introductorio pretende depositarnos, mis amigos, en un ítem crucial para la concreción individual y colectiva como ciudadanos plenos. Y, conviene por cierto mencionar, la imposibilidad de seguir guitarreando en esta temática que ofreceremos, y desprenderla lo antes posible, de fanatismos partidistas. Me refiero en concreto a la Educación nuestra, en esta nación gloriosa. 

Se ha difundido hace horas atrás un informe contundente por parte de la señora Ministra de Educación de CABA que sentencia con supina espontaneidad, los vericuetos de la niñez y adolescencia que no transitan por un camino elogiable en materia de aprendizaje, llegando a terminar la Primaria o estar en Tercer Año de la Secundaria y no saber leer y escribir sin yerros y tampoco poder comprender y explicar con palabras propias, un texto cualquiera. 

Tamaña deficiencia se ata, en cierta manera, al tiempo de parálisis escolar impreso por la pandemia y la sucesión de cuarentenas. Podríamos asimilar tal contingencia en mayor o menor talante; sin embargo las deducciones del informe van más allá del proceso frontal del Covid 19 y sus medidas aleatorias. El problema a aceptar sin disimulos ni excusas mantiene firme la idea de que, en rigor de verdad, hay un drama previo, un dilema estructural que se agudizó con el virus chino, pero no es solamente esta reciente etapa dispar, entre la virtualidad y la ausencia en las aulas. 

Aún se agrega otro condimento no menor: se ha hecho un relevamiento entre una determinada cantidad de chicos, de entre 12 y 16 años, para averiguar si logran captar los subtítulos de las películas habladas en inglés u otro idioma, en cines o dispositivos hogareños. El análisis resulta desalentador, puesto que la gran mayoría, expresa no alcanzar a leer en tiempo real los zócalos correspondientes, no por interferencias en la visión, sino por no saber leer de corrido. 

El temido abandono del noble hábito de la cotidiana lectura, es una incómoda piedra puntiaguda en el calzado. Y no se notan visos de mejoría. 

Como daño colateral, por otra parte, del virus coronado, se ha comprobado que alrededor de 600.000 alumnos en el territorio nacional y 200.000 en la Provincia de Buenos Aires, no retornaron a sus establecimientos educativos al abrirse la famosa y tardía presencialidad. 

Un escándalo, sin objeciones de ninguna naturaleza. ¿Y ahora, quién carga con semejante cruz social? Porque, ¿alguien puede aseverarnos que tales pibas y pibes, volverán raudos a sus obligaciones escolares, al ser visitados por un docente o asistente social?

Una auténtica lástima que redobla la apuesta a constatar en qué sitio hemos colocado a la educación. Obvio, que ha descendido varios peldaños de cómo supo hallarse situada otrora. 

Por Mario Delgado.-  

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Opinión

Te acostumbrás 

Un amigo, un poco mayor que yo, me graficaba ayer que, en rigor de verdad, los argentinos nos vamos acomodando, nos adaptamos, con suma ductilidad, aunque refunfuñemos, a ciertas cuestiones demenciales que debieran sacarnos de quicio y movilizarnos de otra manera. 

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“Te acostumbrás”, me pontificó, despejando incluso con tal frase, cualquier sombra de duda que pudiera subsistir aún. No hay pena ni atropello que no se nos haya puesto de manifiesto, y, sin embargo, continuamos erguidos como sociedad y metidos cada quien en lo suyo. 

La escasa atención que le brindamos a los sucesos del entorno, tal vez tenga mucho que ver con las instancias personales de cada sujeto. Las ocupaciones son cada vez más en base a que el dinero rinde menos. 

Se naturaliza la opción del mayor esfuerzo y la gente dispuesta, sale en pos de ganarse el cada día más caro, pan vital. Una pequeña gran gragea, un botoncito de muestra que nos revuelve la panza, pero, reitero, no todavía como la contingencia requiere de un pueblo auténticamente agobiado y harto. 

Los niveles de corrupción piramidal se elevan a la enésima potencia, revolean bolsos con dinero mal habido en conventos o cuentan plata afanada en sendos videos virales, y todo gira sin más que algún comentario atrevido, desafiando a la ya incorporada manía de soportar y sobrellevar el drama, las culpas de otros. 

No se hace ni siquiera un necesario gasoducto y luego llegan los “verseros” de siempre, con excusas y mensajes altisonantes. Y los robadores de vacunas contra el Covid se pasean orondos, dando cátedras seguro, de cómo fomentar el buen turismo ahora que todo mundo acató órdenes salvadoras. Hipócritas impíos, exonerados por el poder, como un tal Firmenich o un viscoso Verbitsky. Falsedades convertidas en relatos presumiblemente verídicos, para entretener a la platea boquiabierta, que no despierta.

En tal contexto de locura y terror, no escasean los heridores del campo, los que nada saben del trabajo aguerrido de los productores chicos o medianos, y demonizan al sector, olvidando que de ahí emana el 65 % de lo que consume el argentino. 

Y nos quedaría chico el espacio para ir citando con mayúsculas, si lo desean, los yerros y las tropelías de los poderosos que se apoltronan en sus sillones, bebiendo en copas de oro, el sudor de los humildes. 

Ya probaron el sabor de dominar a una población encerrada y muerta de miedo e incertidumbre y van a ir por más perversidades. Porque no les importa subsanar las necesidades básicas, ni mejorar la calidad de vida del ser humano; sólo ansían llenar sus propias arcas, permanecer y ampliar la red de mantenidos por el Estado, que son los votantes cautivos, los temerosos que no se irán del redil por no perder sus planes sociales. 

Mientras la inflación consume las billeteras y separa a familias enteras, ahorcadas y sin solución, al tiempo que la inseguridad y la droga incrementa su paso fuerte y mortal, se encienden los doble discursos, las linternitas de los jetones de ocasión, charlatanes de bar, sin programas efectivos para mutar tanta mugre. 

Te acostumbrás, es cierto y penoso, a convivir con la putrefacción y contemplar sin esperanzas el panorama difuso del país que amás. 

Por Mario Delgado.-   

  

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 Farmacias de turno en Olavarría Facultad de Derecho