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“En la esquina, chofer”
A un mes nada más del inminente traspaso empresarial en el área del transporte público urbano, los corazones laten fuerte.
A un mes nada más del inminente traspaso empresarial en el área del transporte público urbano, los corazones laten fuerte. Las expectativas y los comentarios bullen, llevando por los aires ciudadanos, todo tipo de rumores. Entre realidad y fantasía, se construye el preámbulo de un novel tiempo.
Mientras el estoico pasajero sufre las inclemencias de una compañía que se va, con demoras y roturas constantes de unidades, los albores de la otra empresa, suenan con acordes de violines auspiciosos.
Hay un compás de espera tenso pero a la vez, sosegado. Lo más urgente es que acepte “Botacura S.R.L.”, la nueva concesionaria, la incorporación del total del personal que hoy presta servicios en la ya desdibujada “Nuevo Bus S.R.L.”.
Un sesgo de tranquilidad ha puesto en el ambiente, mientras, una reunión especial de los componentes de la actual prestataria y la directiva de la que viene llegando al ruedo. Se plantearon sin eufemismos los puntos grises y las dudas más recurrentes. Y se dejaron habilitadas las formas de encarar las tareas a partir del 1° de mayo próximo.
“El trato fue muy amigable pero con respeto entre ambas partes”, sintetizó a este cronista un chofer que se puso de inmediato a enumerar tópicos hablados. “Los términos de la convivencia obrero – patrón, pintan diferentes en este arranque. Nos expusieron sus anhelos y cómo quieren que obremos en nuestro horario de trabajo. Lo más tangencial será el trato con el pasajero: de cordialidad y respeto. Cualquier queja al respecto, será pasible de apercibimiento”.
Esto seguro que se origina en las decenas de lamentaciones de algunas personas que viajan, en contra de algunos de los conductores. Los motivos son variados.
“Cumpliremos nuestras horas y dejaremos la unidad en el lugar de la empresa, Avenidas Circunvalación y Sarmiento, y nos iremos a casa sin más. No tendremos que ocuparnos de limpiar el coche, como hacemos ahora, usando algunos incluso su franco semanal para asear el colectivo”, refirió también nuestro vocero, entusiasmado.
Lo hasta hace minutos preocupante, se ha tornado en melodía de alivio: “La promesa continúa vigente de tomarnos a todos. Eso sí, habrá que hacer buena letra”. Las venideras semanas serán mudos testigos de tal actitud, ya que circuló con amplitud la versión de un “achique” ostensible de gente. Se especuló con unos 16 trabajadores que podrían quedarse sin su empleo. Pero hemos de seguir de cerca, entonces, la mirada de la empresa.
“Nos darán nuestro respectivo descanso y tendremos una cosa muy soñada por años: un baño en cada línea, con una oficina anexa. Nos dijeron con certeza que se instrumentarán los recorridos con descanso en cada cabecera”. Cambio sustancial en la óptica del transporte local, sin sanitarios ni descansos para los choferes desde siempre.
Otro aspecto a considerar, como novedoso, es la vestimenta: “Tenemos que ir a un comercio céntrico (lo cita) para que nos tomen las medidas de pantalón y camisa. Además, utilizaremos corbata cada uno”. Falta confirmar el color del atuendo o nuestro informante no tomó en cuenta tal cosa, pero sí le brillaban los ojos: “Será magnífico. Nos sentimos cómodos. Creo que se abre una etapa distinta, más confortable para todos”.
El aliciente se nota. El fulgor de la estrella que se avizora en el horizonte, rompe prejuicios y extirpa penurias de una época que ya epiloga. Se respira un aroma de optimismo, encuadrado claro en la consciente necesidad de hacer las cosas lo mejor posible.
Choferes, mecánicos, inspectores, delegado, todos a una sueñan, más allá de diferencia de criterios que pudiesen tener, con un futuro promisorio. Algo se intuye diferente a lo que tanto tiempo estuvo marcando el camino.
A treinta días del puntapié de apertura, los ánimos se predisponen sin resquemores. El personal aguarda, no obstante, con lógica inquietud.
Por Mario Delgado.-




