Agenda política obligada

Se entreabre la puerta de un año interesante, con la economía y las elecciones como contexto.


Se entreabre la puerta de un año interesante, con perspectivas de menor inflación y clima electoral intenso, aunque también con persistencia de colosales aumentos y sin aparición ni por asomo de fuentes de trabajo genuinas.

Confluencia crítica entonces, que brinda no obstante, mis amigos, desafíos que han de afrontar seguro aquellos interesados en postularse a cargos electivos por las distintas corrientes.

El escenario, la cancha o la arena, como prefieran ustedes tildar el marco de acción, es sabido que aún no posee una auténtica claridad, un estandarte a seguir sin dilaciones.

En rigor de verdad, son variopintos los cuadros de observación factibles. Desde un desdoblamiento de la fecha de sufragios, hasta una riesgosa jugada oficialista que se baraja entre bambalinas: adelantar fechas electorales, con María Vidal como oferente a la gobernación provincial y luego ella misma, como candidata a presidir la nación. ¿Versión alocada o posible reedición peligrosa de las famosas otrora “testimoniales”?

En medio de este lío, no se confirma todavía que hará la ex mandataria Cristina Fernández viuda de Kirchner. Los anhelos se bifurcan aquí, puesto que existen adeptos y detractores por doquier, ante cualquier movimiento que logre ensayar la actual senadora.

El búnquer oficial en tanto, no la tiene tan clara como se podría sospechar. El país no despega, millonariamente endeudado por años encima. Sin un manejo coherente y sabio de lo económico, la debacle se viene frenando ateniéndose el Gobierno a no disminuir el gasto público; por el contrario, se aporta cada hora más a la contención social y evitar dramas, sobre todo en zonas conflictivas. También se ha otorgado dinero a organizaciones y líderes piqueteros para que frenen a la tropa.

En este contexto, Mauricio Macri cosecha odios y rencores y despierta pocas simpatías. Aunque se mantiene cierta luz en pie con la teoría del asesor Durán Barba de cifrar las elecciones en dos polos: adoptar la adhesión al ingeniero boquense para su reelección o ir por los mohines soberbios de doña Cristina.

Toda esta telaraña espectacular y punzante, contiene además otros ingredientes, o sea los restantes pre postulados que dicen desde donde les brindan un espacio lo suyo.

El peronismo con sus innumerables hombres y mujeres, Alfredo Olmedo que se ha largado para intentar convertirse en un paladín de los valores morales y de la óptica de la seguridad que falta, la izquierda que buscará una vez más, implementar una decorosa elección que introduzca legisladores, y otras voces que ya iremos contemplando con el devenir de las semanas.

En este esquema rasante, sintetizado, a vuelo de pájaro, la gran pared divisoria de los justicialistas es Cristina. Todo se oscurece o aclara a partir de ella o de lo que decida hacer ella. Pero los más consistentes líderes recalcan, desde el peronismo y desde otros ángulos, la casi obligación republicana del instante en que vivimos, para coordinar una agenda de unidad nacional, colocando cuatro o cinco ítems de primera necesidad, anotando con fibrón rojo estos urgentes tópicos y armando a la sazón una fórmula equilibrada para triunfar sobre los designios neo liberales presentes y asfixiantes para los componentes humanos de la clase baja, media e inclusive de ciertos ámbitos comunes o empresariales de centro.

Los trabajos en pos de este logro tan idílico se dan a diario. El gran riesgo de tal proyecto empero, pasa por tener bien en claro los objetivos y no construir sólo en base a sacar a alguien del poder. Es que eso ya acaeció antes y después sobreviene el temblor. Caso testigo, emblemático, si quieren un ejemplo conciso, fue la pretendida gloriosa “Alianza” que le sacó el cetro a Carlos Menem.

NO es unir por unir solamente; hay que avanzar en un PACTO consistente, orgánico y con una visión de futuro sin mezquindades, a largo plazo. Mirando la Argentina de las nuevas tecnologías, los nuevos empleos que se vendrá, la nueva Escuela que se precisa, la construcción de al menos 3 millones de viviendas que faltan en la patria nuestra y así por el estilo. No olvidando el flagelo de la droga y la delincuencia.

Que no se aplique el viejo adagio de “unidos ante el espanto”. Sino considerando las vicisitudes y dando visiones de cómo salir prestos de la encrucijada que nos abate.

Y en ese compacto de cuestiones a tomar en cuenta la educación que queremos, la producción nacional venida a menos con las economías regionales dentro, el empleo digno y genuino, la estimulación de la sana competencia, y la lucha firme y de frente contra la droga y la oceánica irrupción de malvivientes que asolan el territorio nuestro sin lograr todavía el Estado proteger a sus criaturas como corresponde.

Ojalá el 2019 nos traiga estos acercamientos de la dirigencia política. De no ser de esta manera, sólo restará para el pueblo, ilusionarse con milagros sobrenaturales…Por Mario Delgado.-

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