¿Con quién vas vos?

El acto del diputado y precandidato a Presidente de la Nación, don Agustín Rossi, dejó varias puntas de lanza para ir estudiando, sobre todo la ya visible mirada de dirigentes locales hacia sus costados y la pregunta que van haciendo:

“¿Con quién vas vos?

La sede del PJ se llenó, quedando incluso algunos concurrentes, especialmente componentes de gremios, afuera, en la vereda donde habían ubicado por suerte dos bafles. 

Las Mujeres Peronistas organizaron y hubo gente de Camioneros, Municipales, Empleados de Comercio, Canillitas y otros sectores sindicales que se avinieron a oír la voz de un Rossi que busca el consenso en aras lógicas de reunir el aval necesario para entrar realmente en carrera. 

Pero no estuvo la mítica camporista. No fueron y se especuló con que ellos deseaban otro acto, en otro lugar, desdeñando el entorno pejotista. 

Un colectivo al menos circuló por las calles de algunos barrios juntando adeptos. La unidad fue puesta a disposición por los municipales de don José Stuppia que allí estaba con una impecable camisa blanca y con ansias ya indisimuladas de sentarse en el sillón de Amparo Castro. 

“Voy a ser candidato por el PJ”, le aseveró a este cronista, reuniendo luego en torno a varios referentes sindicales y políticos nativos. Lo curioso o llamativo de la jornada demorada por más de una hora, fue ver también por esa zona a dirigentes sociales y barriales. 

La tolerancia pareció confrontar con una pared cuando empezó a hablar Miguel Santellán. Resistido al parecer por varios, urdieron rápidamente un próximo encuentro para “ir delineando las cosas”. Aunque no faltó quien profetizara un futuro poco feliz para ese grupo: “Preparan todo para que en breve desembarque acá José (Eseverri)”.

La unidad del peronismo no llegó todavía ni por asomo. Las diferencias internas subsisten. Insalvable resulta el puente del cristinismo. No se acierta a contemplar un horizonte promisorio. Los gestos sirven, los presentes y más aún, los ausentes. No existe un adalid guiador del redil tan disperso. Los visitantes foráneos lo saben. Por eso Rossi no es la excepción: dialoga con éste y con aquél, aunque ese aquél sea el mismísimo ex Intendente. 

Los porotos están pero no se advierte un dueño fijo. Cualquier jugada es validada o repudiada y han de transitar con pie de plomo todos. Pero es notorio que, para ciertos peronistas, el límite es por un lado la campana camporista y por otro el legendario Secretario General de los Empleados de Comercio, Miguel Santellán. 

Por Mario Delgado.-  

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