Prorrogando calamidades

Ateniéndose a la facultad orgánica del HCD para otorgar la sugerida prórroga a la concesión del transporte interurbano de pasajeros, en manos como ustedes bien saben, de la compañía “Ola Bus S.R.L.”, el tándem oficialista, a través de la señora concejala Arouxet, solicitó a sus pares en el ya mediodía de este miércoles 5 de diciembre, que acompañasen la idea
de que tal prestataria se quede entre nosotros tres añitos más.

La cuestión fue derivando en polémica porque la pregunta a resolver es: ¿Por qué tal actitud del Palacio San Martín hacia esa parte del transporte? En la conferencia de prensa hecha oportunamente, el señor Alcalde Municipal dictaminó que se procedía de
esa manera, para lograr luego un estudio ameno de las localidades, como se cristalizó vía Facultad de Ingeniería, en la planta urbana.

Escasa argumentación que ha servido de muy poco para ciertos ediles, como los de “Unidad Ciudadana” y “Foro Olavarría”, que más bien piensan y declaman que, en verdad, seguimos “prorrogando calamidades”, ateniéndose ellos a las circunstancias de padecimientos de los viajeros diarios. Si bien el “Frente Renovador” y el “Bloque de los Trabajadores” por ejemplo, sintonizaron idéntica frecuencia descriptiva de lo mal que se viaja, a la hora santa de votar, no conciliaron la negativa, como sí lo hicieron
los bloques antes mencionados.

Para Federico Aguilera, de “Unidad Ciudadana”, la empresa es un auténtico “desastre” y “no ha cumplido con su función”. Y se mostró sorprendido por las pocas multas que ha soportado la concesión de la familia Di Giano.

Para su bancada, entonces, no “existen motivos válidos para la prórroga”. Gabriela Delía, de “Radicales Convergentes”, fue más allá en el mapa, pidiendo “que haya unidades que lleguen a otros destinos, como Colonia Nievas, Espigas, y otras, aunque sea una vez a la semana”. Y que se estudie a fondo la situación requirió. Pero sin negar el método extensivo del plazo.

Marcelo Latorre, “Frente Renovador”, desplegó sobre su pupitre el tapiz de las penurias de los estoicos usuarios: entre los accidentes y la falta de confort, pasando por los incendios de unidades y las gomas que se salen de su eje. Y deslizó la triste realidad anexa: la utilización de coches para llevar obreros y pibes en excursiones (cosa que también hace como si tal cosa “Nuevo Bus S.R. L.”).

Eduardo Rodríguez, del “Foro Olavarría”, trepó a la montaña y explicó los ítems de su no acompañamiento a la prórroga tan sugerente. “El Gobierno Local tuvo tiempo de estudiar las necesidades de los pasajeros, como lo hizo para la órbita urbana. Han transcurrido tres años del mandato ya del Intendente. No veo excusas creíbles a mi alcance para justificar una prórroga a las penas de la gente. Debe concesionarse el servicio en abril”.

A su turno, don Juan Sánchez, del “Bloque de los Trabajadores”, auspició dos mociones: por el Boleto Obrero y por la no quita de los servicios adicionales, como ha sucedido a veces, para presionar por aumento de tarifas. Y deambuló parsimonioso por las cuitas de la pobre comunidad de pasajeros, pero no acompañó sin embargo, el “No”, cosa que se presumía haría, a raíz de sus dichos. Un detalle de color en una Sesión ardua y larga. La dicotomía del edil, fue evidente, pues.

Einar Iguerategui, de “Cuidemos Olavarría”, se colocó en el medio de las aguas, optando así por una extraña figura, cual danzarín entre el bien y el mal. Chicaneó a su colega y ex compañero de equipo, Eduardo Rodríguez y bregó por dar la extensión, aduciendo “responsabilidades compartidas”. “No se discutió el año pasado cuando Rodríguez fue candidato a concejal”, sentenció hiriente. Y lanzó al aire cargado del recinto céntrico un misil letal: “Si no aprobamos, corren riesgo los trabajadores y la continuidad de la prestación del servicio interurbano”, remachó. Cerró incitando a sus pares a “votar por el sí sin
dubitaciones”.

Rodríguez tomó el inalámbrico para contestarle a Einar: “Es responsabilidad del Departamento Ejecutivo instalar este tema”, pontificó y, acto seguido se votó: ganó el afirmativo, por mayoría, con las excepciones certificadas al principio de esta columna
de opinión.

Por Mario Delgado.-

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