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Opinión

¡Que Noche, Teté!

Mientras en nuestra ganadera y cementera tierra olavarriense, un grupo de concejales, padres, pibes y demás componentes sociales, buscan entre las piedras las soluciones más pertinentes para el triste dilema de la nocturnidad juvenil, o sea qué hacer con los menores de 18 años, luego de las 23:30 horas y cómo manejar lo inmanejable, un nuevo golpe de timón hace sacudir los anhelos libertarios locales.
Porque de la mano y del intelecto del señor Diputado Provincial de “Cambiemos” Marcelo Daletto, ha surgido cual saeta en el viento, un Proyecto de Ley para modificar en parte la normativa vigente en relación al tópico en debate.
Ustedes saben, lectores míos, que es precisamente la Ley 14.050 la que rige con severidad los destinos horarios de la noche bonaerense. Y catapulta sueños extraordinarios de los más purretes.
Menores de 14 años no deben ingresar a locales de esparcimiento nocturno ni tampoco permanecer en ellos luego de la señalada y trágica hora, que suena como un yunque en la cabeza de los menores.
Son tres los artículos sobresalientes en cuanto a multas y sanciones para los “bolicheros” que se hagan los “sota” y no velen por el estricto cumplimiento de la letra sancionada allá por 2.009.
Hete aquí los artículos 10, 11 y 12 exponen los pesos a pagar por los incumplidores. Pero, atento a la inflación creciente y al paso de los almanaques, el legislador oficialista propone un retoque hacia arriba de los montos a obtener. Hoy se cobra de $ 5.000 a $ 30.000, de acuerdo a la infracción y al criterio judicial, obviamente. La transformación pasaría a ser mucho más onerosa: El Proyecto expone virar entre 5 y 50 salarios vitales y móviles por multa que deba extenderse.
Todo un drama para los infractores, desde ya, si consideramos que el salario pertinente es ahora mismo de $ 10.000. La cantidad de dinero es entonces sideral.
Tal actitud, entiende Daletto “desalentará cualquier peligro de no respetar la Ley en curso y desviarla con pequeños artilugios económicos de conveniencia personal o comercial”.
El planteo también apunta sus dardos al meollo de la discusión que no se termina: la ingesta desproporcionada de alcohol y los incidentes que suelen devenir en sintonía.
Como observarán, amigos, la propuesta descripta no ilusiona con un cambio en materia de horarios o permisividades; por el contrario, intenta confirmar lo ya dispuesto, reforzando empero las medidas de control.
Por Mario Delgado.-

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